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AVATARES, 400 AÑOS DE LUCHA AUTONOMISTA CRUCEÑA
A la fuerza, tiempo después, el tirano hace aprobar el tratado por el Congreso. Fue así que, en 1868, nuevamente el pueblo cruceño protagoniza movilizaciones contra el gobierno central y el prefecto Cnl. Ignacio Castedo hizo causa común con su gente.
Un documento con las firmas de casi dos centenares de intelectuales y representantes de familias cruceñas, con el título “Al gobierno al Congreso i a la Nación”, emitido el 23 de setiembre de 1868 dice: “Vino a sorprendernos el tratado de límites con Brasil, cuyo articulo 2º frustra nuestras risueñas esperanzas, despojándonos de varias y muy extensas, al par de que ricas porciones de territorio, dejándonos sin puertos propios y sujetando del todo nuestro comercio y nuestra frontera a discreción del poderoso Imperio, cuyas usurpaciones y tendencias absorbentes se pretende legitimar (…) ¡Marcado egoísmo de un lado y ligereza e imprevisión del otro!”
Sin lugar a dudas, fue un atentado directo contra la economía y el futuro de Santa Cruz. Pero paralelamente el emprendimiento cruceño continúa y no se rinde. El 10 de noviembre de 1875, Don Miguel Suárez Arana funda un pueblo en la bahía de Cáceres denominado “Puerto Suárez”, iniciativa que estaba acompañada de un enorme proyecto que permitió abrir una ruta de navegación por el río Paraguay, hacia el Atlántico. Con sus propios recursos construyó caminos y estableció puestos fronterizos. Bolivia también olvidó este proyecto hasta hoy.
Pero a pesar de los movimientos y emprendimientos cruceños, las cosas no cambian en Bolivia y menos en Santa Cruz. A comienzos del año 1875, el Dr. Andrés Ibáñez a la cabeza de grupos armados intenta tomar la plaza de Santa Cruz. Encontrándose preso el 1ero. de octubre de 1876 hizo amotinarse a los gendarmes que lo custodiaban y el Cnl. Ignacio Romero al intentar sofocar la revolución “Igualitaria” fue victimado. Al día siguiente, un comicio popular proclamó a Ibáñez como Gobernador.
En el mes de diciembre del mismo año, Ibáñez organiza una Junta de Gobierno Federal, la cual encabezó y estuvo integrado por los señores Urbano Franco, Simón Alvarez y Santos María Justiniano.
El Gobierno Federal de Santa Cruz desarrolló su administración durante cinco meses en medio de la amenaza centralista. Finalmente el gobierno boliviano envía una fuerte división al mando del Gral. Villegas, cuyo número y armamento oficial superaban al Ejército Federal provocando su repliegue a Chiquitos. El 1ero. de mayo de 1877 Ibáñez, el revolucionario federalista-igualitario es fusilado junto a sus fieles seguidores en la frontera con Brasil (Chiquitos).
Dos años después Bolivia pierde la guerra del pacífico. El poder central había tenido una reacción militar rápida y prepotente contra Santa Cruz, pero al poco tiempo cayó con manos corruptas y traidoras ante las tropas y la geopolítica chilenas. Es más, cuando el gobierno envía un representante para responder con la “no rendición” a los invasores chilenos, eligen al Comisionado Menacho, cruceño, que fue desaparecido por el enemigo y olvidado por la historia boliviana. El mar boliviano era vendido por los traidores altoperuanos y por ello no llegaban las tropas de refuerzo a la Batalla del Alto de la Alianza.
Pero el Ejército Cruceño puso la cara por el país. Se había reagrupado organizando su cuerpo de caballería denominado “Escuadrón Velasco”, con un efectivo de más de trescientas plazas equipadas por el propio vecindario y al mando del Cnl. Héctor Suárez Velasco. Las matufias del estado altoperuano hicieron que en Tacna se disuelva el flamante escuadrón y sus tropas pasaron a engrosar la unidad llamada “Libres del Sur”. La historia oficial dice que los Libres del Sur era integrado por “jóvenes voluntarios de Chuquisaca y Potosí”. Nuevamente Bolivia ignoraba el sacrificio y la sangre cruceña.
Durante la contienda el cruceño Cnl. Miguel Castro Pinto, Jefe de los Libres del Sur, comandó el centro de la línea de batalla, fue abandonado por Bolivia y prisionero de los invasores. Luego también fue olvidado por la historia. Destacaron los médicos cruceños Bailón Mercado y Zenón Dalence, la valiente enfermera cruceña Ignacia Zeballos auxilió a los heridos, siendo la única mujer en el lugar de la batalla. Los cruceños seguían cumpliendo con su compromiso de 1825, la flor y nata de su juventud entregó su vida en Ingavi y en el Pacífico, pero el poder central los ignoraba.
La resistencia cruceña se debilita por algunos años, pero Bolivia continúa su escandalosa historia de corrupción centralista. En todo el Oriente se asume la causa Federalista y durante la Asamblea Nacional de 1890 los representantes del departamento Beni se pronuncian a favor del sistema Federal para Bolivia.
Un año después, el 2 de enero de 1891 los coroneles Domingo Ardaya, José Domingo Avila (Presidente y Vicepresidente), Don Augusto Toledo y los ciudadanos Moreno y Bustillos, tomaron el cuartel de la guarnición militar proclamando el Gobierno Federal de Santa Cruz; fue nombrado Secretario General el Dr. Jerónimo Otaso.
Se dictan todas las medidas administrativas del caso, incluyendo la organización de una Guardia Nacional, y “el ejército con un batallón de infantería, tres regimientos de caballería y una brigada de artillería”. Se creó el Banco Oriental con su respectiva emisión de moneda.
“La Junta Gubernativa Federal del Oriente empezó la proclamación de la federación en todas las provincias del departamento, encontrando el apoyo de Chiquitos y Cordillera. Las consignas eran ‘Federación o Muerte’ y ‘Viva la Federación’. El prefecto del departamento Horacio Ríos, huyó a Samaipata y desde allí pidió ayuda al gobierno de Aniceto Arce” (Peña). La revolución federal cruceña fue reprimida.
El 10 de abril de 1899, el Gral. José Manuel Pando gana la Guerra Federal en La Paz, para luego traicionarla en la Convención Nacional de Oruro; estableció la Sede de Gobierno en su departamento natal. Bolivia continúa su camino de corrupción y despotismo; Santa Cruz se rebela constantemente buscando su autonomía pero recibe la furia de las armas. El glorioso Ejército Cruceño ya había sido disuelto sistemáticamente, por el nuevo orden de cosas dentro del Estado boliviano.
Pero el 11 de octubre de 1902, un nuevo ejército camba defiende la soberanía nacional en otro punto geográfico abandonado por el corrupto y miope Estado boliviano. La gloriosa Columna Porvenir, integrada en su totalidad por orientales, al mando de Don Nicolás Suárez –que con sus propios recursos la creó y adiestró- recuperó Bahía, hoy Cobija, Capital del Departamento Pando. Los refuerzos bolivianos no llegaron a la contienda.
“El 17 de noviembre de 1903 se firmó en Petrópolis el tratado de este nombre en virtud del cual Bolivia cedió toda esa rica región a cambio de mínimas compensaciones territoriales y de una entrega de dos millones de libras esterlinas” (Vásquez).
El persistente pueblo cruceño continúa la lucha y en los primeros años del siglo XX protagoniza nuevas manifestaciones cívicas. El proyecto cruceño, postergado desde 1825 ahora se concentra en sus intelectuales. En julio de 1903 se organiza la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos de Santa Cruz. Un año después la flamante institución emite el “Memorandum” dirigido a la nación, donde se establecen todas las pautas para el desarrollo del Oriente y la importancia de su integración con el sistema nacional a través de un ferrocarril.
En su introducción el documento dice: “Cierto es que tenemos el órgano regular de nuestros representantes que hemos enviado al Congreso para que aboguen por los intereses del Oriente y Noroeste de Bolivia; pero una larga y dolorosa experiencia de más de 70 años, nos ha persuadido de que los pueblos occidentales de la región andina, cuyos intereses son más o menos solidarios entre sí, no toman en cuenta los intereses y el progreso de los pueblos orientales, que bien comprendido, son los intereses más importantes, para el bienestar general de la Nación, y la mayoría parlamentaria del Occidente, ahoga las opiniones de la minoría del Oriente”.
Advierten también sobre la ocupación paraguaya en territorio cruceño desde siglo pasado: “El solo hecho de la ocupación paraguaya en territorio netamente boliviano, demuestra la indiferencia con que los gobiernos de Bolivia han mirado los intereses del Oriente”.
Aparentemente sólo los cruceños se ocupaban de los verdaderos intereses de la nación, pues en 1904 el gobierno boliviano firmó el “Tratado de Paz, Amistad y Límites con Chile, por el cual Bolivia cedió a perpetuidad el Litoral perdido en la guerra del pacífico”. Al igual que en la guerra, este tratado tuvo la resistencia de los senadores cruceños Pablo E. Roca y Pedro Ignacio Cortés.
Comienza una gran Revolución Intelectual que durante cincuenta años pelea a través de libros, periódicos e instituciones. Bolivia sumaba su deuda externa y los recursos aún no llegaban al Oriente. Santa Cruz exige la construcción del Ferrocarril oriental con los recursos del tratado de Petrópolis, buscando integración y los políticos altoperuanos responden con acusaciones de separatismo: “Santa Cruz sería un Panamá para Bolivia; una vez que los cruceños tuviesen ferrocarril, se independizarían”, afirmaban.
Y continúan las movilizaciones cívicas; en 1910, el líder cruceño Dr. Udalrico Zambrana encabeza las manifestaciones populares. El estado nacional continúa su geopolítica altoperuanista y en febrero de 1912 una parte del territorio cruceño es despojado para anexarlo al Departamento de Chuquisaca.
La iniciativa privada responde con fe en el Oriente. En 1915 se organiza la Cámara de Industria y Comercio de Santa Cruz. En 1917 el diputado Luis Lavadenz junto a los empresarios Adolfo Gandarilla Ledesma, Aquiles Jordán y Castor Franco constituyeron una sociedad para explorar los yacimientos petrolíferos de la región, iniciando con sus propios medios lo que sería el futuro de Santa Cruz y de Bolivia. Más adelante venden sus derechos a la compañía norteamericana “Richmond Levering” quienes realizan mayores inversiones y comprueban la existencia de petróleo desde el Pilcomayo al Yapacaní” (Gandía). Pero solo era el inicio, pues la postergación cruceña continuaba.
En abril de 1918 la juventud cruceña se organiza para la lucha. Los líderes Alfredo Jordán, José Saucedo, Leónidas Penacho y Juan Felipe Vaca organizan el primer directorio del “Centro Juvenil de Acción Orientalista”.
En febrero de 1921, después de tres años de lucha cívica e intentando participar en la democracia boliviana, se anunció la transformación de la Acción Juvenil Orientalista en Partido Regionalista, con la jefatura de Cástulo Chávez y Eduardo Peña Landívar. Participaban también Celso Castedo y Juan Felipe Roca. Era un movimiento de principios autonomistas.
En junio, los estudiantes de Primaria, Secundaria y de Derecho, realizan periódicas marchas de protesta con el grito de guerra “Ferrocarril o Nada”. Liderizaba el movimiento el presidente de la Federación de Estudiantes Daniel Antelo.
Por su parte, el 10 de julio del mismo año, el Dr. Udalrico Zambrana continúa las luchas cívicas organizando en Cabildo Abierto el Comité de Defensa de los Intereses del Oriente. Este movimiento llegó a proclamar la independencia de Santa Cruz a fines de 1921, en una concentración popular que eligió un gobierno provisorio. Fue resistido por el gobierno central.
En este movimiento también participó el líder cruceño Carmelo Ortiz Taborga, quien fue elegido para leer el pliego del Concejo Municipal ante el gobierno central. Más adelante escribió el libro “Cimiente que no muere”, cuyo contenido era independentista. Fue exiliado por sus ideales.
La actitud déspota de la rosca política centralista colmó la paciencia cruceña por ello se generalizó el ultimátum: “Ferrocarril o Nada”. Si bien se ha interpretado de muchas formas el concepto, al punto de afirmar que “nada” era una especie de resignación al suicidio, la circunstancias de la época y la lectura histórica de los acontecimientos indican que Nada era NADA con una Bolivia que no quería integrarse con el Oriente; en otras palabras: Independencia.
Tres años después, el 1ero. de julio de 1924, el Dr. Saldaña León encabezó un nuevo movimiento emancipador, en compañía de Don Alfredo Ortiz, Don Enrique Banzer, Dr. Juan Felipe Roca, Dr. Cástulo Chávez y el Dr. Rómulo Saldaña. El Jefe de las fuerzas militares fue el Tte. Jacinto Reque Terán. La Junta de Gobierno la presidía Pablo E.Roca.
En 1925, a 100 años del compromiso cruceño con la república de Bolivia, se extrae crudo en la región. Con la era del petróleo Santa Cruz comienza a tomar interés de parte de todos sus vecinos, incluyendo los andinos; pero aun no llegan ni el ferrocarril ni las inversiones. El nacionalismo -o independentismo- cruceño, alimentado por el centralismo déspota, se convierte en histeria para los andinos y en avaricia para los países vecinos.
Cansados los cruceños de presionar al Estado, sin respuesta, deciden atraer los ojos de la comunidad internacional. En 1927 se organiza el Touring Club Oriental quienes se plantearon promover el turismo regional. Para este fin Don Antonio Velasco realizó una colección completa de fotografías de Santa Cruz, las cuales fueron enviadas a todas las embajadas bolivianas. Asimismo, filmó la primera película cinematográfica del oriente boliviano, la cual fue exhibida en Inglaterra.
El 5 de diciembre de 1928, las advertencias de la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos de Santa Cruz, hechas en el Memorandum de 1904 y la nula respuesta del Gobierno Central tienen su desenlace. Sorpresivamente fuerzas paraguayas atacan el fortín Vanguardia en el Noreste del Chaco, con bajas en ambos bandos y la respectiva respuesta sobre el fortín paraguayo Boquerón. Esta provocación fue el inicio de las tensiones que desencadenaron la guerra en 1932.
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