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AVATARES, 400 AÑOS DE LUCHA AUTONOMISTA CRUCEÑA
El pueblo proclamó a Warnes como único gobernador, ahora legitimado de manera soberana por voluntad popular. Mientras llegaba de Chiquitos, restituyeron los poderes interinos al Cnl. José Manuel Mercado, principal hombre de confianza del caudillo rioplatense-cruceño.
A su regreso Warnes se dedicó a levantar el ánimo del pueblo y del ejército cruceño. En aquel mismo tiempo, el General de los ejércitos del Alto Perú, Don Juan Ramírez de Orozco, dispuso que el Cnl. Francisco Javier de Aguilera se dirigiera a Santa Cruz, quien luego de vencer los obstáculos que le puso el vecindario de Vallegrande, sale con sus disciplinadas y veteranas tropas.
Warnes necesitó entonces avivar más el patriotismo cruceño. “Recurrió entonces a un expediente que había de darle los mejores resultados. En discursos pronunciados en las calles y proclamas que mandó distribuir profusamente, hizo ver al pueblo que se acercaba una invasión de gentes de la montaña, a quienes titulaba de naturales enemigos, y de que era llegado el momento de defender la propia tierra a costa de cualquier sacrificio…” (Sanabria). Semanas después, Warnes pudo ver el resultado de su convocatoria, palpando el heroísmo cruceño en su máxima expresión.
Componían el temible ejército realista, el batallón Fernando VII, el Talaveras de la Reina, dos divisiones cochabambinas y dos piezas de artillería, haciendo un total de 1.600 hombres. El Ejército Cruceño componíase de poco más de 1.000 hombres distribuidos en las tres armas: la Caballería al mando del Cnl. Mercado, la Infantería al mando del comandante Saturnino Salazar y el comandante Rocha dirigía la artillería, una parte de la fusilería estaba integrada por unos 300 jóvenes de lo más selecto de la juventud cruceña.
El 21 de noviembre de 1816 se libró la famosa Batalla del Pari; la más sangrienta que hubo en la guerra de la independencia americana. Sólo 200 hombres sobrevivieron del ejército realista y unos 350 de las fuerzas patriotas.
Cuando el Cnl. Mercado había vencido a la caballería cochabambina y la perseguía, Warnes conseguía la victoria en el Pari y dirigía sobre la línea de fuego; pero el Cnl. Aguilera esperó esta situación y ordenó el disparo de cañón sobre su caballo. Fue el final del Libertador cruceño-rioplatense, que había sostenido la Republiqueta de manera autónoma, sin dependencias de Buenos Aires, ni del Alto Perú. Pero la lucha continuaba.
Mientras Aguilera logra tomar la plaza cruceña, Mercado reúne poco a poco a sus soldados y luego se refugia en el fuerte de Saipurú (Cordillera). Desde allá dirige las constantes incursiones y tomas sobre la plaza de Santa Cruz. Una de las más destacadas fue la de la noche buena de 1818, cuando el valiente “Colorao” irrumpió de improviso y ocupó la ciudad con su gente.
Durante esa época Aguilera, cruceño - realista, si bien era aliado del Gral. Olañeta, jefe del ejército realista del Alto Perú, siempre mantuvo su territorio independiente y actuaba sobre todo su entorno. Cuando el Mariscal Sucre, al mando del Ejército Libertador, realiza negociaciones con él, su respuesta deja expresamente establecida su posición autonomista.
En ese estado de cosas, el 26 de enero de 1825 las tropas de Aguilera se amotinan en Chilón y lo toman preso, pero dirigiéndose al fuerte de Saipurú, donde se encontraba el Cnl. Mercado, logra escapar y se dirige a Vallegrande; allí es apresado nuevamente el 12 de febrero.
Mientras tanto, Mercado marcha a Santa Cruz y el 14 de febrero toman la plaza, junto al capitán José Manuel Baca (Cañoto) y el comandante Marceliano Montero a la cabeza de un piquete armado y los vecinos patriotas entre los que se hallaban el Dr. Antonio Vicente Seoane, Antonio Suárez, Nicolás Cuellar, José Reyes Oliva, José Ignacio Méndez y José Vicente Suárez. Es proclamado gobernador el Jefe de los Patriotas Cnl. José Manuel Mercado.
Al día siguiente, el Cabildo de la ciudad se reúne y elige al cabildante Don Juan Manuel Arias como primera autoridad de la Republiqueta. El Mariscal Sucre decide sustituirlo por el comandante Francisco María del Valle (de las tropas de Colombia), con el título de “Comandante en Jefe de los departamentos libres de Santa Cruz”. Mas adelante, en marzo, toma la decisión de enviar a un coronel nacido en las provincias del Río de La Plata, alistado en las tropas de Colombia. Luego, en diciembre, Simón Bolívar envía a un libertador cruceño: el General José Miguel de Velasco, como “Presidente del Departamento”.
El 9 de febrero se había emitido el Decreto firmado por Sucre convocando a la constitución de la nueva república altoperuana. Por su parte, el Congreso argentino, el 30 de abril emite una ley que en su artículo 4to. dice: “Aunque las cuatro provincias del Alto Perú han pertenecido siempre a este Estado, es voluntad del Congreso General Constituyente que ellas queden en plena libertad para disponer de su suerte según crean convenir mejor a sus intereses y felicidad.”
Las cuatro provincias altas eran: La Plata (Chuquisaca), Cochabamba, La Paz y Potosí. Sin embargo el Mariscal Sucre habría convenido con el Dr. Casimiro Olañeta convocar a cinco provincias, incluyendo a Santa Cruz.
Para entender la influencia de Casimiro Olañeta, se debe acudir a la sentencia del Príncipe de las letras bolivianas Don Gabriel René Moreno que lo califica como “Padre de Bolivia”. Entre Seoane y Olañeta habían muchas coincidencias, aparte de haber sido doctores de Charcas, junto al vallegrandino Dr. Vicente Caballero. Ambos eran “dos caras” en la máxima potencia: Olañeta había traicionado a su tío y Seoane había traicionado a su propio padre.
Seoane no aprovechó el movimiento de febrero para hacerse cargo de la gobernación, como lo hizo en 1810, esta vez tenía ya sus proyectos en dirección de una diputación, de acuerdo a los planes de su colega Olañeta. En abril se reúnen los políticos de la ciudad y junto al Cabildo manejado por Ignacio Méndez eligen a Seoane y su amigo Vicente Caballero como diputados, por Santa Cruz y Vallegrande.
Cordillera, Mojos y Chiquitos, tuvieron patriotas civiles y militares para defender la libertad y para proclamarla, pero teóricamente “por el hecho de que los grandes partidos de Cordillera y Chiquitos no tenían un solo hombre que pudiera ser encontrado con requisitos para la investidura de diputado...”, el vasto Departamento sólo envió a dos (Arnade). El Jefe del Ejército Cruceño, Cnl. José Manuel Mercado, asistió simplemente como invitado de Sucre.
El 5 de abril de 1825, el Presidente del Departamento Francisco M. del Valle envía una carta a Charcas, que reprodujo Plácido Molina Mostajo:
“A las 8 de la noche se sublevó la tropa (…) diciendo a voces que no quieren nada de Colombia ni el que los mandase jefe dependiente de las órdenes del E. S. Libertador” Seguidamente informa que los presos se los llevan a Santa Cruz y su comandante general es Don Miguel Dávila.
El cabildo, el 14 de abril emite un “pliego de instrucciones”. Este documento en su artículo No. 20, tiene unas “dudas”, con respecto al decreto del 9 de febrero, en su artículo. 14º que indica que “las credenciales de los diputados serán firmadas por todos los electores...” Debido a ello, el 1ero. de agosto de 1825 la Asamblea “realizó su primera sesión secreta porque las credenciales de los delegados ausentes por Santa Cruz habían sido observadas y existía una acusación de que ellos habían sido electos por fraude”, pero no se adoptó ninguna resolución (Arnade).
Cuando los oficiales patriotas al mando del comandante José María Ramos y el asistente de Mercado, Juan Manuel Melgar, llegaron de Cordillera no fueron tomados en cuenta por quienes ostentaban el poder. Melgar fue enviado a la frontera con Brasil a cumplir servicios lejos de sus comandantes (Durán Canelas).
Los “dos caras” cruceños toman todas las previsiones políticas y el 27 de mayo envían una carta al Gral. Arenales, Jefe del Ejército de las Provincias Unidas del Río de la Plata, a través de la cual le abundan en elogios y finalmente le comunican que Santa Cruz está enviando representantes a la Asamblea de Oruro. Con ello, legalizan lo de la “quinta provincia” convocada por Sucre. Encabeza la firma José Ignacio Méndez.
Sanabria dice: “Seoane, altoperuanista convencido por razones intelectivas y por razones materiales, hizo vehemente acción de altoperuanismo...”
Seoane, principal usurpador del sitial de Mercado, se incorporó a la asamblea el mismo 6 de agosto por la tarde, sin contribuir ni deliberar nada y su amigo Vicente Caballero, llegó recién el día 9 y lo hicieron firmar el acta. “Treinta de los cuarenta y ocho diputados eran graduados en la Universidad de San Francisco” y “puede suponerse que de los diez y ocho diputados no graduados es posible que unos pocos también hubieran estudiado en la Universidad...” En medio de ella, dice Arnade, estuvieron “dos caras tales como Casimiro Olañeta, Manuel María Urcullu, Angel Mariano Moscoso y José Mariano Serrano. Casi todos los otros diputados eran gente oscura que era desconocida en los anales de la guerra de la independencia y quienes probablemente estaban subordinados a los deseos de los dos caras...” (Arnade).
Aguilera había logrado fugar y contactarse con Sucre, para luego instalarse por algún tiempo en Cochabamba. Allí, en sus momentos de absoluta soledad y desilusión, quien en su tiempo luchó con ferocidad contra los patriotas, se inspiró en textos de “los cinco tomos de la historia política de los reinos ultramarinos, de un autor apellidado Luque” y decidió enviar al mundo y a los siglos su último mensaje, en medio del imperio de los tránsfugas.
“El 26 de octubre de 1828, después de tres años de que Aguilera no daba señales de vida, la población Vallegrandina amaneció sorprendida con la noticia de que éste se había apoderado de la ciudad esa madrugada intimando la rendición del prefecto Anselmo Ribas” y restituyendo la vigencia de la corona española, bajo los principios con los que se había iniciado en la vida militar. Después de un breve combate logró fugar ileso pero fue delatado y fusilado.
Toda la América estaba sumergida en el mismo fango. Sucre es traicionado y asesinado el 4 de junio de 1830, en las montañas de Berruecos (Colombia, su patria). Francisco María del Valle fue fusilado en Santa Cruz, el 27 de marzo de 1831 por organizar un levantamiento para declarar la independencia de las provincias de Santa Cruz, esta vez de la caótica y corrupta nueva república anarquizada por el demagogo Olañeta, enemigo de Bolívar.
En los primeros años de la República, el libertador cruceño Gral. José Miguel de Velasco, intentó varias veces controlar la situación con acciones militares y administrativas que fueron de profundo espíritu democrático. Fue 4 veces presidente de la República, pero a pesar de que contaba con todo el apoyo del pueblo cruceño y simpatía de los bolivianos, siempre tuvo quien le ofenda y le arrebate el poder.
Como un acto de justicia histórica, en 1834, los dos próceres de la independencia, Antonio Suárez y Andrés Salvatierra, junto a Lorenzo Moreno son elegidos Senadores de la República, durante la presidencia de Andrés de Santa Cruz. Los cruceños envían a sus mejores hombres para tales funciones de Estado.
En 1838 Suárez acepta las funciones de Prefecto del Departamento, que el gobierno central le ha confiado. La ejerce hasta mediados de 1839 en que, triunfante la revolución del general José Miguel de Velasco, es reemplazado por el ciudadano D. Francisco Bartolomé Ibáñez, primo y cuñado del general victorioso.
El Ejército Cruceño, ante la invasión peruana de 1841, fiel al compromiso del 6 de agosto de 1825, envía a sus mejores soldados para defender la independencia. Destacó en la batalla el Cnl. Agustín Saavedra y el Escuadrón Cazadores a órdenes del Teniente Coronel Marceliano Montero y los soldados cedidos patrióticamente por Velasco, fueron quienes determinaron la victoria boliviana.
La historia boliviana se olvidó de los héroes cruceños. El poder iba y venía. Santa Cruz comienza a darse cuenta del error de haberse asociado con las provincias altas, pues sólo era utilizado por los gobiernos de turno como lugar de destierro para sus enemigos y delincuentes políticos.
El 18 de noviembre de 1842 fue creado el Departamento del Beni. En 1847 el caudillo Francisco Bartolomé Ibáñez depuso al prefecto Gral. Rodríguez Magariños y asumió el Gobierno Departamental proclamando al Gral. José Miguel de Velasco como presidente. No fue posible.
La situación en Santa Cruz, dentro de Bolivia, se debatía entre la esperanza de que las cosas mejoren y los permanentes desengaños. Siempre tratando de involucrarse en la política nacional, el departamento era marginado del poder y del desarrollo. Hasta que en 1864 el Prefecto de Santa Cruz Dr. Tristán Roca prepara las condiciones para una revolución regional: inaugura el periódico “La Estrella del Oriente”, crea la bandera cruceña y escribe el primer Himno cruceño, en una versión que desde su primera estrofa anuncia el camino a seguir: “A las armas valientes cruceños / al combate entusiastas volad…”· El 28 de diciembre de ese año, Roca levanta al pueblo cruceño negándose a reconocer al gobierno del tirano altoperuano Melgarejo. Convoca a elecciones y organiza su ejército.
Roca es exiliado y se refugia en Paraguay para preparar nuevos movimientos, sin embargo muere antes de su objetivo.
Melgarejo asume el gobierno y hace del país un verdadero festín de la corrupción y la violencia. Brasil acreditó como diplomático a Felipe Lopes Netto, “quien en menos de un mes, el 27 de marzo de 1867, suscribió el tratado más ominoso que registran los anales hispano americanos.
Por ese tratado el Brasil ganó mas de 300.000 Km2; cerró a Bolivia la salida al Madeira, libre de sus saltos y rompientes y se llevó toda la márgen derecha del río Paraguay, dejando al país sin las salidas naturales que habían heredado de España y que el propio Portugal había reconocido en tratados solemnes” (Vásquez).
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