DOCUMENTOS

Memorándum

Quienes somos?

Los querembas

Las brigadas juveniles

El nuevo pacto con el estado Boliviano

Policía regional

SINDICATOS

Génesis

Acta de compromiso

Pronunciamiento por la paz

Cambas sin tierra

Proyecto Autonomía Nacional

Invasión del BENI

Indigenas

TESIS

Los cruceños y su derecho de libre determinación

400 años de lucha autonomista cruceña

La Nación Camba: Fundamentos y desafíos

ARTICULOS

Artículos de opinión

Jóvenes

PRENSA

Carta abierta a la ONU

CURIOSIDADES

La famosa vinculación caminera

Mercaderes de territorio

Santa Cruz 1810-1825

Rebelion de Santa Cruz la vieja

Acta de fundación de Santa Cruz de la Sierra

EXTRA

MAPA de Nación Camba

Símbolos

Videos

Banners

Vínculos

Concepto de autonomía

AVATARES, 400 AÑOS DE LUCHA AUTONOMISTA CRUCEÑA

 

Imprimir | Archivo completo

Nino Gandarilla Guardia

El 26 de febrero del 2003, por primera vez en la historia del Movimiento Cívico, un presidente del Comité Pro Santa Cruz manifiesta formalmente al país la centenaria exigencia de los cruceños de consolidar su propio Gobierno Departamental Autónomo.

 

Esta demanda geopolítica tiene su propia historia. No ha habido época e incluso década en que los habitantes de Oriente y Occidente no hayan protagonizado movimientos, de defensa los unos y de intentos de conquista los otros. Incluso antes de la llegada de los españoles, los Chané, primeros pobladores organizados en esta parte del continente, derrotaron al inca Guacané en sus pretensiones de ocupación; la relación de estos dos pueblos sólo pudo consolidarse a través del intercambio comercial (Sanabria).

 

Lo mismo ocurrió tras la llegada de los Chiriguanaes, pues unos 2.000 indios mantuvieron a raya la frontera con el enorme ejército de Guayna Kapac que intentaba sin éxito conquistar las sierras bajas cruceñas (Jisunú).

 

Esta conciencia geográfica es asumida, a través de los siglos, por todos los pueblos que han echado raíces en Santa Cruz. El primero fue el Capitán General Don Ñuflo de Chaves, de la corriente colonizadora del Río de la Plata quien, después de conocer la región y ver que Asunción se disminuía, emprende su propia iniciativa para fundar Santa Cruz de la Sierra y la gobernación de Mojos el 26 de febrero de 1561, a orillas del Sutó.

 

Para ello y para consolidar la nueva jurisdicción, realiza gestiones diplomáticas con Lima y con Asunción. Chaves tiene que disputar las tierras con Andrés Manso, de la corriente colonizadora del Perú, quien vino a una comarca ya conquistada por el General. Luego tiene que hacer prevalecer su autoridad sobre las de Asunción en tierra cruceña, durante el éxodo asunceno de 1564.

 

Bien claras fueron las aspiraciones autonomistas del fundador: “tendía a independizarse en lo posible de la tutela limeña teniendo consumada su emancipación respecto del simulacro gubernativo que desaparecido Irala, había quedado en Asunción” (Finot).

 

En 1568, a la muerte de Chaves (deja viuda, dos hijos y tres hijas), el pueblo cruceño en su primer acto de soberanía elige a Don Diego de Mendoza como gobernador. Contrariado el Virrey del Perú en noviembre de 1571 toma la decisión de reemplazarlo por Juan Pérez de Zurita. Santa Cruz se levanta contra el intruso, lo apresa y lo devuelve al Perú. Ante esta situación el Virrey Toledo intenta una acción punitiva contra los cruceños pero al llegar a las sierras bajas los chiriguanaes acaban con ella haciendo escapar al virrey.

 

Pasó el tiempo y comenzaron a llegar cartas amistosas del Virrey. Tiempo después, el oficial Salgado, partidario de Mendoza, fue colgado por orden del mismo monarca. Mendoza, invitado mañosamente a Potosí fue decapitado en esa ciudad; dos autoridades cruceñas que le acompañaban fueron colgados. Fue el primer mártir autonomista cruceño y su lucha quedó arraigada para siempre en el espíritu del pueblo, generación tras generación.

 

En octubre de 1580, el Virrey del Perú encomienda a Don Lorenzo Suárez de Figueroa la fundación de una ciudad paralela a Santa Cruz de la Sierra, pretendiendo suplantarla y acabar con su existencia. La ciudad fue fundada el 13 de setiembre de 1590 con el nombre de San Lorenzo el Real, orillas del Río Grande. El acta de fundación entre otras cosas dice: “Dicha jurisdicción, dijo que quitaba y quitó y apartaba y apartó de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra...”. Se mudó el 21 de mayo de 1595 a los llanos de Grigotá; el lugar era un verdadero vergel pero acechado por diferentes naciones de indios; era territorio chiriguanae, conquistado sobre los chanés.

 

Entretanto, Santa Cruz vivía su propia vida, “altiva siempre y sin perder su fervoroso espíritu municipal. Inútiles fueron las requisitorias del gobernador para que mudase de locación y viniera a integrarse con la nueva San Lorenzo...” (Sanabria).

 

San Lorenzo el Real no significaba nada para los cruceños, no sólo porque no querían someterse a sus autoridades sino porque su propia ciudad tenía un mayor desarrollo. “La fundación de Chaves se desarrolló y llegó a cubrir una extensión de un Km2 en sólo 45 años de vida, convirtiéndose en una de las principales de América Meridional. Ésta es la mejor prueba para negar sus traslados(...) Pudimos identificar unas cuarenta manzanas para doce calles cubiertas de casas, sin contar los arrabales y la aldea indígena (...) Santa Cruz había alcanzado mayor extensión en 45 años que San Lorenzo en 200 años..” (Cortés).

 

Aún así las autoridades insistieron en su traslado y en 1604 enviaron a Francisco de Alfaro, con órdenes de hacer prevalecer la autoridad de la Audiencia. Los cruceños finalmente accedieron el siguiente año, abandonando Chiquitos y “dejando expresa constancia de que no se trata de fundación nueva...” La mudanza se hizo 44 años después del establecimiento de Santa Cruz de la Sierra y 15 años después de haberse fundado San Lorenzo el Real. Probablemente se efectuó en los últimos días de marzo, según la costumbre, cuando ya había concluido la época de lluvias.

 

“Pero ya en ella, los hombres de la ciudad viajera negáronse a convivir con la comunidad ya existente de San Lorenzo el Real y concluyeron por establecerse, con sus instituciones y sus órganos de práctica y derecho, en el paraje denominado Cotoca” (Sanabria). Seguramente los lorenceños intentaron asentar a los cruceños en los suburbios de la ciudad e imponer su nombre y sus autoridades. Por ello la reacción. 

 

Uno de los miembros del Cabildo de “Santa Cruz la Nueva”, asentada en Cotoca, era Francisco de Osorio de Chaves, nieto del fundador, por su hija mayor. Este es otro de los detalles que nos revelan la voluntad tradicional y conservadora de los cruceños de la época.

 

Durante 17 años vivieron las dos comunidades separadas, azotadas por la pobreza y la guerra; hasta que en 1621 el gobernador Nuño de la Cueva, con la ayuda de los padres jesuitas de ambos lados, realizan consultas y debates, logrando finalmente acuerdos en los que se respetaban de cada comunidad y cabildo, sus tradiciones y se procede a la ocupación de Santa Cruz sobre la ciudad de San Lorenzo.

 

Con los años los cruceños impusieron su nombre y sus autoridades; esta lucha pacífica y persistente seguramente duró unos 150 años. Sin embargo los resultados de la traslación fueron funestos; en Chiquitos habían dejado una ciudad de más de cuarenta manzanas, estable y segura, y en pocos años se encontraban en guerra y carencias. Las descripciones de pobreza de la época demuestran que Santa Cruz era un lugar para verdaderos conquistadores y no para señoritos en busca de comodidades.

 

Dice Sanabria que “como para dar pábulo a la altanería y arrogancia de sus gentes, el rey Felipe concedió a la ciudad el título de ‘Muy Noble y muy Leal’ juntamente con su escudo de armas propio, por cédula real dictada en la villa y corte de Madrid, el 7 de noviembre de 1636”. Dicho escudo tiene como elemento central es una gran cruz potenzada.

 

Pero la lucha geopolítica también se realizaba en la retaguardia. Desde el segundo tercio del siglo XVII, los “bandeirantes” intentaron ingresar al territorio cruceño, pero las constantes expediciones militares desde Santa Cruz detuvieron su avance; una de estas jornadas la protagonizó el teniente de gobernador Hernando de Loma Portocarrero, en la zona de Xarayes. Años más tarde hizo lo propio el maestre de campo Antonio de Carvajal por el lado de la comarca de Itatín.

 

En 1696 el gobernador José Robledo a la cabeza de una lucida hueste de cruceños, cuyo equipo y mantenimiento fue costeado por el vecindario, dieron con una “Bandeira” paulista en la flamante misión de San Francisco Javier y allí les inflingieron una tremenda derrota. Este fue el único contraste serio que tuvieron los famosos bandeirantes en jornadas que duraron siglos. Fue en territorio cruceño. En 1740 volvieron a entrar las bandeiras pero bastó para correrlas la noticia de que iba de Santa Cruz un cuerpo de milicianos.

 

Durante casi tres siglos de colonia Santa Cruz se desarrolló, defendió y subsistió por su propio esfuerzo, proveyéndose de los medios necesarios mediante la producción agrícola, ganadera e industrial, sin depender de Asunción, Buenos Aires, Charcas ni Lima. Nunca recibió una migaja de la plata de Potosí; comerció para ganarse sus recursos. Fundó y alentó el desarrollo de innumerables pueblos a lo largo y ancho de su territorio, explorando y colonizando con alto sentido humano. En la colonia se forjó el Modelo Cruceño de Desarrollo que conocemos hoy.

 

Las autoridades civiles y militares tenían que actuar conforme a lo que decidía el pueblo, de lo contrario el vecindario ponía remedio tomando enérgicas providencias. La corona proveía el cargo de gobernador a hombres de altos merecimientos y conocida figuración, acompañados de sus títulos. El alcalde y los principales funcionarios eran elegidos por el pueblo (Sanabria).

 

Dice Placido Molina Mostajo que la monarquía española, “en cuyos dominios no se ponía el sol, la mayor que se ha visto en este mundo, llegó a conceder a la gobernación de que tratamos, un escudo y un pendón, un cabildo municipal y tales privilegios, exenciones y títulos, que la constituyeron como una república dentro de la monarquía”.

 

Los cruceños también tuvieron un acontecimiento espiritual reivindicativo. Cuenta la historia que en el año 1785 tres peones encontraron la imagen de una virgen sobre un tronco y la llevaron al pueblo de Cotoca para venerarla. Santa Cruz desde su fundación no tenía patrono sino Patrona, era la Virgen de las Mercedes, por lo tanto la Virgen de Cotoca, representaba un retorno espiritual, justo en el lugar donde estuvo asentada la ciudad cuando vino desde la añorada capital vieja de Chiquitos. Desde entonces hasta hoy, los cruceños de todo el Oriente vuelven a adorar a su Patrona en multitudinarias romerías, habiéndole construido un santuario en 1932.

 

Por su parte, el Ejército Cruceño hacía un servicio constante; se caracterizó por su valentía a niveles superiores. El gobernador Viedma en 1788 así describía a sus hombres: “Son de buena estatura y robustez, muy sufridores de trabajos, inclinados al manejo del arma, fieles y leales vasallos al Rey, obedientes a cuanto se les manda por sus superiores; en todo el Perú no se encontrarán mejores soldados. Las expediciones contra portugueses, indios chiriguanaes y de la pasada rebelión, dan buen testimonio de esta verdad”.

 

Mariano Zambrana asegura que “en la época del Gobernador Viedma y del  subdelegado coronel Seoane de los Santos, contribuyó Santa Cruz con subsidios pecuniarios al sostenimiento de esa heroica Legión de Voluntarios Patricios que después de las refriegas sangrientas durante dos días en las calles de Buenos Aires, triunfó definitivamente sobre la segunda invasión inglesa que comandaba Whitelocke. Y es sabido que esa Legión de Patricios al mantener en 1809 (bajo las órdenes del coronel Cornelio Saavedra) la autoridad del virrey Liniers contra las pretensiones del partido español, apoyaba y sostenía la causa de la Independencia; y es muy sabido también que los tres batallones de que se componía esa célebre Legión, en 1810 sirvieron de base para formar los ejércitos patriotas que cubrieron de gloria inmortal a la América del Sur”.

 

España tenía grandes problemas en Europa y las colonias habían sido abandonadas. La política criolla en América se calienta y rápidamente se torna en lucha patriótica.

 

Fue así que atendiendo al llamado de las demás colonias del continente y avivando siempre su espíritu autonomista, Santa Cruz responde por primera vez en agosto de 1810 con un movimiento realizado en el fuerte de Membiray de Cordillera, promovido por el Capellán José Andrés de Salvatierra, el mismo que tiene su desenlace más importante con la toma de la plaza cruceña el 24 de setiembre del mismo año comandada por el Cnl. Antonio Suárez. Se constituyó una Junta Gubernativa autónoma que rápidamente reportó la acción a las provincias del Río de la Plata.

 

Pocos meses después el Cnl. José Miguel de Becerra retomó la plaza asumiendo las funciones de gobernador que le había acordado el Brigadier Goyeneche, jefe del realismo en el Alto Perú.

 

En marzo de 1813, el Cnl. Antonio Suárez vuelve a tomar Santa Cruz a favor de la patria. Meses después, el 24 de setiembre, llega a la ciudad con título de gobernador el porteño Cnl. Ignacio Warnes quien se encarga de organizar el ejército patriota y lo financia con recursos otorgados por el vecindario. Llega acompañado de 25 hombres entre los que estaba el destacado militar cruceño José Manuel Mercado.

 

Días después, el 26 de setiembre se realizó la elección de diputados al Congreso de las Provincias Unidas del Río de La Plata, siendo elegidos el Cnl. Antonio Suárez y Don Cosme Damián Urtubey. Este último, era esposo de la Sra. María Carmela Seoane, hermana del abogado.

 

El 25 de mayo de 1814 Warnes y sus cruceños libran la batalla de la Florida, junto al Cnl. Álvarez de Arenales. La victoria fue contundente y aseguró el régimen libertador para Santa Cruz y las provincias del Río de la Plata. Ambos caudillos son ascendidos a generales por Decreto del 9 de noviembre de 1814, firmado por el Supremo Director de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

 

Warnes desempeñó un gobierno autónomo, sin dependencias de Buenos Aires, ni del Perú. Su Republiqueta era estratégica para la avanzada hacia el Alto Perú y para la resistencia rioplatense. El pueblo cruceño lo apoyaba. Sin embargo, los altos mandos militares cambiaron y con ellos se pretendió reemplazar al gobernador de Santa Cruz, justo cuando emprendía marcha contra los realistas guarnecidos en Chiquitos. Junto a su Estado Mayor tomó la decisión de continuar y obtuvo la victoria de Santa Bárbara el 7 de octubre de 1815.

 

Mientras Warnes se encontraba en Chiquitos, el nuevo gobernador Santiago Carreras es victimado en Santa Cruz de la Sierra. Se atribuye esta rebelión al Batallón Pardos Libres, creado por Warnes y a quienes Carreras  habría humillado y disuelto.

 

IR A LA SIGUIENTE PAGINA >>

 

POR EL MOVIMIENTO NACIÓN CAMBA DE LIBERACIÓN

(ñane Retâ ... ojuhu porâve hague ojupe)

M.N.C-L 2000-2008