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dada por Chaves en San Fernando el 22 de abril de 1553 demuestran incuestionablemente que la partida de Chaves tuvo lugar en la fecha que hemos indicado. (Cf. nuestra Historia del Gran Chaco, p. 210, nota).).

De este modo, el día 29 de julio del año 1558 los expedicionarios llegaron al puerto de Santiago, en tierra de los Xarayes. Poco antes los indios gustos mataron a once españoles y a más de ochenta indios amigos embarcados en cincuenta canoas mandadas por Hernando de Salazar; pero los conquistadores no se amedrentaron por ese contratiempo. Las noticias que constantemente datan los indios eran tan extraordinarias que todos se sentían atraídos como por una fuerza ante la cual nadie podía luchar.

Una vez, en el pueblo del cacique Ratabaré, los españoles reunieron a los indios principales de la comarca y les preguntaron si el oro se sembraba o se recogía de alguna otra manera. Los indios explicaron “que no se sembrava y quel me¬tal amarillo lo sacavan de los arroyos de las sierras de Anarancanguá y que lo blanco lo sacavan de la tierna, Pregunta¬do qués Araganguá, dixeron que era una sierra muy grande que dura mucho y que por la una parte alindaba con una agua grande y que de la otra parte era una población muy grande de gente y que no tenían más que un principal que era señor de todos que se llamaba el Candire y que delante deste todo se juntavan a cantar con unos ynstrumentos de metal verdadero a manera de cañas gordas, las cuales hacían un buen sonido y tenían otras que tocaban, con la boca,..” (Relación general de Nufrio de Chaves y Hernando de Saazar fechada en la Ciudad de los Reyes en 1560, Hállase publicada en la Colección de Blás Garay y en las Relaciones Geográficas de Indias, t. II, pp. LXXXIII - LXXXVII.)

Los indios se referían a la Sierra de los chiriguano y al Potosí, lago Títicaca y al Inca, al cual llamaban Candire, confundiéndolo con un Dios o héroe civilizador de los guarani (Acerca del origen del nombro Candire véase nuestra Historia crítica de los mitos de la conquista americana, p. 209, nota (21). Alfredo Métraux ha establecido que Candire es hijo de los dioses civilizadores o grandes dioses de los guarayu. En una Anhua littera de los jesuitas (Métraux, Un ancien document peu connu dur les Guarayu de la Bolivie orientale, en Anthropos, band XXIV, 1929 p. 924) el jesuíta anónimo refiere que los guarayu se reunían en los bosques con el espíritu agitado por el delirio y con saltos desordenados invocaban el Candire gritando confusamente. Y agrega: “sobre este ser tejen no sé qué absurdo cuento que se remonta al diluvio”. En un fragmento de mitología guarayu publicado por el P. Fr. José Cardus, (Las misiones franciscanas entre los infieles de Bolivia, Descripción del estado de ellas en 1883 y 1884, etc. Barcelona, 1886, p. 76). Candire aparece al principio del mundo en compañía de Mbiracuchai (Viracocha), de Zaguaguayu, de Abaangui y de Tomoi y se le atribuye también la creación de los negros. (Cf, Métraux, Etudes sur la civilisatión des indiens chiriguano, en la Revista del Instituto de Etnología de la Universidad Nacional de Tucumán, t. i; entrega 3a., p. 308). El nombre Candire pasó a designar a jefes indios del alto Perú y también a grupos de indios, cómo consta en un pleito sobre los indios moyos-moyos de Juan Ortíz de Zárate que hemos de estudiar en alguna ocasión.).

El lago de los Xarayes, poblado de leyendas y de ensue¬ños, se presentaba a los expedicionarios pobre, malsano y lleno de desencantos. La “tierra rica”, según todas las referencias, se hallaba al Oeste, en la sierra de los chiriguano, donde luego se fundó Santa Cruz de la Sierra. Era la atracción del Perú que había creado aquella fama y que los españoles no se explicaban suponiendo que las noticias de un imperio oculto y de otras maravillas provenían de algún país ig¬norado, que forzosamente debía hallarse en dirección al Occidente (Cf. nuestro estudio sobre El lago dónde dormía el Sol, en la Historia crítica de los mitos do la conquista americana, pp. 197 - 225).

En el alma de Nufrio de Chaves estas ilusiones debían bullir con el entusiasmo que enardecía a todos los conquistadores; pero no hay duda que, además de la esperanza de la “tierra rica”, a Chaves le impulsaba otro proyecto más posi¬tivo y más real: crear en los confines del Chaco entre las Provincias del Paraguay y de Charcas, una gobernación independiente, en la que él fuese teniendo de gobernador, y llegar así, algún día, lo mismo que Irala, a ser el gobernador absoluto de una gobernación de Sud América (En el Requerimiento que lo hicieron a Chaves los conquistadores que lo abandonaron entre los indios chiquitos y que Ruy Díaz de Guzmán inserta en La Argentina (lib. III, cap. V) se hace constar que el abandono de los Xarayes y la expedi¬ción al Oeste se hicieron para hallar una tierra fértil, mejor que la de los Xarayes, y en la Relación que Chaves y Hernando de Salazar levantaron a orillas del río Guapay se consigna que el viaje hasta ese lugar tuvo por objeto buscar la “tierra ri¬ca”. En cuanto a los proyectos de Chaves de erigir una gobernación independiente en el lugar en que después se fundó Santa Cruz de la Sierra, ya hemos visto en páginas anteriores sus esfuerzos para que Lagasca diera como en efecto lo consiguió la gobernación del Paraguay a Diego Centeno quitándosela a Domin¬go de Irala).

La sugestión del ambiente y de las riquezas lejanas y la posibilidad de crear una provincia independiente en los confi¬nes de Charcas, decidieron allos conquistadores a abandonar el proyecto de levantar una población en los Xarayes y a lanzarse, como un solo hombre, a través del Chaco, hacia la “tierra. Rica” y en dirección a los contrafuertes andinos, donde terminaba la gobernación del Paraguay y comenzaba el alto Perú con sus brillos y sus esperanzas.

La ciudad y la gobernación de Santa Cruz de la Sierra ya estaban predestinadas y serían pronto una realidad.

S I N T E S I S

El portugués Alejo García, náufrago de la armada do Solís, fué el primer, europeo que entre los años 1521 y 1526 llegó a los contrafuertes andinos, en las proximidades del lugar donde, años más tarde, se fundó la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

Había emprendido su viaje atraído por la fama del Perú todavía no descubierto ni conquistado, y a los pocos, años Sebastián Cáboto y Diego García de Moguer oyeron su historia y, convencidos que lograrían llegar a la Sierra de la Plata y al Imperio del Rey Blanco, remontaron el Río de la Plata hasta el río Paraguay.

En 1531 Martín Alfonso de Souza despachó desde Río de Janeiro a cuatro hombres con el fin de que llegaran a la Sierra de la Plata; pero no lo consiguieron, y en 1536 llegó al Río de la Plata Don Pedro de Mendoza para impedir que los portugueses se adueñaran de la zona situada al Norte del paralelo 25° de Latitud Sud, donde se sabía con seguridad que se encontraba el Imperio del Rey Blanco, Juan de Ayolas remontó el Río de la Plata hasta los 21° de Latitud Sud y desde allí cruzó el Chaco hasta los contrafuertes andinos, donde había estado Alejo García.

Tras de Ayolas,.viendo que no volvía, se lanzó Domingo de Irala en 1540; pero tuvo que abandonar la entrada. Luego par¬tió hasta los Xarayes en 1542 y al año siguiente acompañó a Alvar Núñez otra vez hasta el Puerto de los Reyes. Alvar Núñez hizo explorar los Xarayos y el Chaco con Hernando y Francisco de Ribera.

En 1546, Nufrio de Chaves entró al Chaco por entre los indios mbayá; en 1547 remonté el Pilcomayo y en 1548 Irala, Chaves y otros conquistadores cruzaron el Chaco hasta los confines de Charcas. Chaves, por orden de Irala, se entrevistó con el Licenciado Lagasca; pero en voz de pedir para Irala la gobernación del Paraguay la pidió para Diego Centono, explicando que Irala era hombre de pocos méritos. Lagasca dió, en efecto, la gobernación dcl Paraguay a Centeno, pero éste murió sin poder hacerse cargo de su gobierno e Irala fué nombrado otra vez teniente de gobernador en su viaje de regreso al Paraguay.

En 1553 Hernando de Salazar e Irala descubrieron la Provincia de Itatin y en 1558 Nufrio de Chaves y Hernando de Salazar se dirigieron a los Xarayes para fundar una población en ese lugar; pero en los Xarayes los expedicionarios decidieron dirigirse hacia el Occidente en busca de la “tierra rica” a fin de crear una gobernación entre los con¬fines de la Provincia del Paraguay y del alto Perú.

De esta expedición debían nacer la ciudad y la gobernación de Santa Cruz de la Sierra.

Capítulo V
LIMITES DE LA GOBERNACION DE SANTA CRUZ
DE LA SIERRA

Los límites de Santa Cruz de la Sierra son los de las gobernaciones unidas de Andrés Manso y de Nufrio de Chaves (Cf. Fulgencio R. Moreno, Cuestión de los límites con Bolivia, t. II, y Enrique de Gandía, Historia del Gran Chaco, passim, y Limites de las gobernaciones sudamericanas en el siglo XVI, Cap. XXIII, Límites de la gobernación de Andrés Manso, pp. 101 – 104, y Cap. XXIV, Límites de la gobernación de Nufrio de Chaves, pp. 105 – 108. Son numerosos los estudiosos bolivianos que han tratado la historia de las ciudades de Nufrio de Chaves y de Andrés Manso, pero salvo Gabriel René Moreno, en su Catálogo de Mojos y Chiquitos, pp. 254 y sigs., los demás historiadores, casi sin excepción, han cometido errores y confusiones que se¬ría larguísimo enumerar y que se pueden comprobar comparando sus afirmaciones con las que aparecen en este libro de¬bidamente ducumentadas. De entre la abundante bibliografía boliviana a que nos referimos, mencionaremos sólo Los adelantados del Río de la Plata, de Medardo Chavez S., (La Paz, 1929, pp. 235), obra en la cual los errores llegan a un límite máximo. Lo más lamentable de este libro es que su autor, sin fundamentos de ningún género y apenas amparado a veces, en obras anticuadas que carecen de documentación. Pretende corregir los resultados perfectos alcanza dos por especialistas como Manuel Domínguez, Fulgencio R. Moreno y otros, que han agotado en cada detalle la investigación pertinente. EI afán del Sr. Chávez de querer substitutuir las afirmaciones ciertas por otras equivocadas, lo lleva hasta a enmendar la plana a connacionales suyos bolivianos que en ciertos pormenores han coincidido con los investigadores imparciales. En lo que respecta a la Nueva Asunción, fundada por Nufrio de Chaves el 1° de agosto de 1559, como consta, en las informaciones del propio Chavés y de Hernando de Salazar, sin la más mínima duda, el Sr. Medardo Chaves S. sostiene sin ninguna prueba que fué funda¬da en el año 1560~ y que Santa Cruz de la Sierra, cuya acta de fundación hallase fechada el 26 de febrero de 1561, “fue fundada primero que la Nueva Asunción” (sic). De es¬te modo se repiten los errores constantemente en todas las páginas de la obra que hemos mencionado. Igual cosa decimos de otro libro titulado El conflicto del Chaco a la luz de la historia (Madrid, 1931), de Xesús Nieto Pena y Ramiro de Sas Murias, plagado de infinitos errores.)

La historia de ambos conquistadores nos es conocida por lo que de ellos hemos referido en el capítulo anterior. En estas paginas fijaremos los límites de sus gobernaciones de acuerdo con la documentación de la época, con la seguridad absoluta de no equivocarnos en lo que respecta a las líneas generales. Declaramos desde ya que es insostenible ¬bajo todos los puntos de vista la tesis boliviana de que las gobernaciones de Manso y de Chaves se extendían desde los contrafuertes andinos hacia el Oriente hasta el río Paraguay. Conforme se veré, este absurdo ni siquiera es digno de refutación (Ricardo Mujía, Miguel Horcado Moreira, Enrique Finot y muchos otros estudiosos bolivianos han sostenido por razones políticas y perfectamente convencidos de su error, esta tésis totalmente falta de documentación, de lógica y de seriedad. La extensión de las gobernaciones do Chaves y Manso hasta el río Paraguay es una invención quo no se funda en ningún documento ni puede sostenerse con ningún argumento.).

La zona en que debía poblar Andrés Manso la fijó exactamente el Virrey del Perú, Marqués de Cañete, en una carta del 28 de enero de 1560, en la cual dice: “Teniendo días pasados noticias de un pedazo de tierra que está a las espaldas de la Villa de La Plata, de la otra parte de una cordillera, que es¬té poblado de unos indios que se dicen chiriguanaes, gente be¬licosa y guerrera, e que hacían mucho daño a los naturales que estén junto a la dicha cordillera, de las encomiendas de los vecinos de la Villa de La Plata, y a los que estén a la otra parte, e que recogían los que podían para engordar e comer e matar, acordé, porque se escusasen estos daños e inconvenientes, de enviar allá al capitán Andrés Manso, que había andado por aquella provincia, con cincuenta o sesenta hombres, para que “poblase un pueblo de la otra parte de la cordillera, y sembrase comidas”.

La gobernación de Andrés Manso, o sea, la zona en que de¬bía poblar “un pueblo de la otra parte de la cordillera”, sem¬brar comidas e impedir que los chiriguano hiciesen daño a los naturales de la cordillera encomendados a vecinos de La Plata, era “un pedazo de tierra que esté a las espaldas de la Villa de la Plata”, de la otra parte de la cordillera. Este pedazo de tierra a las espaldas de la villa de la Plata, correspondía a la zona que se extiende entre los ríos Chunguri o Guapay y Condorillo o Parapití.

Tan cierta es esta ubicación, que el mismo Andrés Manso, en su carta del 19 de abril do 1563, confirma que “el marques de Cañete, visorey que fué de estos reinos, me mandó fuese a poblar y conquistar las provincias do los llanos que son de mucha gente pasada la çordillera de los chiriguanos, que serán de noventa leguas de esta ciudad de La Plata, en los cuales llanos yo poblé la ciudad de Santo Domingo de la Nueva Rioja, en la ribera de un río que acá llamamos de Condorillo y pacifiqué y conquisté los indios naturales sujetos a la dicha ciudad.”

Es decir, que, según el mismo Manso, él había sido enviado a conquistar y había conquistado “las provincias de los chirguanos que son de mucha gente pasada la cordillera de los chiriguanos”, a noventa leguas de la ciudad de La Plata. Estas “provincias de los llanos”, a noventa leguas de La Plata, son los llanos de los ríos Guapay y Parapití o Condorillo, y para pro¬barlo de un modo indiscutible no queda más que mencionar la ciudad de Santa Domingo de la Nueva Rioja, que Andrés Manso en su carta citada, declara haber fundado, como en efecto fundó, en la ribera del Condorillo,

La zona de las expediciones de Andrés Manso tuvo, en consecuencia, como límites extremos, por el Norte, el paralelo 17° de Latitud Sud, donde se hallaba La Barranca o Nueva Asunción fundada por Nufrio de Chaves y que pertenecía la gobernación de este último; por el Sud el paralelo 20° de Latitud Sud, pues no hay ninguna noticia que Manso haya pasado ni pretendido pasar al Sud de esto paralelo que en parte coincide con el río Condorillo, donde Manso fundó su ciudad como ¬límite máximo alcanzado por el Sudeste; por el Oeste, el meridiano 64° al Oeste de Greenwich, en que se levantan los contrafuertes andinos, y por el Este el meridiano 62° al Oeste de Greenwich que también coincido en parte con el río Condorillo y que en ningún momento cruzó Andrés Manso.

Estos son los limites extremos y máximos de la gobernación de Manso.

A fin de demostrar que los límites que hemos señalado a esta gobernación son los que le reconocían los conquistadores do la época, reproduciremos la declaración de Francisco de Mendoza en la Información de Santa Cruz de la Sierra, hecha en la ciudad del Cuzco el 29 de noviembre de 1571 en ha cual dice que “de ocho años o nueve a esta parte que este testigo ha estado residido en la dicha provincia de Santa Cruz de la Sierra, vió este testigo que hobo dos governadores que el uno se llamaba Nufrio de Chaves y el otro don Diego de Mendoza, hermano deste, de que siempre ha visto y entendió que las encomiendas que los dichos governadores han hecho han sido conformo a lo proveydo o ordenado por su magestad, e que este testigo entendió que sobro la dicha governación hovo diferencias entre Andrés Manso y el dicho Nufrio de Chaves por pretender la dicha governación el dicho Andrés Manso disiendo que le pertenecía y sobre ello hobo pleytos y diferencias e por sentencia de vista e revista e provisiones del conde de Nieva se lo adjudicó la dicha gobernacion al dicho Nufrio.de Chaves y solamente se dió al dicho Andrés Manso lo de Condorillo, donde después fundó un pueblo de españoles y los indios chirguanaes lo mataron a él e a los que tenía en su compañía que serían hasta setenta españoles e después por muerte de dicho Andrés Manso queda la dicha averiguación de toda aquella provincia en el dicho Nufrio de Chaves...” Acerca de la designación de la gobernación de Nufrio de Chaves, vamos a aclarar este particular transcribiendo unas líneas de nuestro libro Limites de las gobernaciones Sudamericanas en el siglo XVI, p. 105: “Nufrio de Chaves no fué precisamente gobernador, sino teniente de gobernador de la provincia concedida a Don García de Mendoza y Manrique por su padre el Marqués de Cañete, pero como don García de Mendoza nunca se hizo cargo de su segunda gobernación, pues ya tenía la de Chile, es común designarla con el nombre de su teniente general, Nufrio de Chaves, a fin de distinguirla, también, de la de Andrés Manso, con la cual confinaba”.).

Como se ve, la gobernación de Andrés Manso consistía, “solamente”, en “le de Condorillo, donde después fundó un pueblo de españoles (Santo Domingo de la Nueva Rioja)”. Las tierras restantes de aquellas partes pertenecían a Nufrio de Chaves.

La extensión del nombro de llanos de Manso a las tierras del Chaco y a la zona comprendida entre los ríos Pilcomayo y Bermejo, que Andrés Manso nunca conoció, comenzó a verificarse a comienzos del siglo XVII y siguió ampliándose en los siglos posteriores, por obra de cartógrafos y cronistas que extendían el nombre de los verdaderos llanos de Manso, situados “a la fa falda de Santa Cruz de la Sierra” como aún escribía el 5 de febrero de 1588 el P. Diego de Altamirano, a todas las tierras circunvecinas, hasta más al Sud del Bermejo y las mismas ribe¬ras del río Paraguay.

Fijados los límites, con toda amplitud, de la gobernación de Andrés Manso, tócanos ahora establecer los de la gobernación de Nufrio de Chaves (Fué publicada por Ricardo Mujía en su obra Bolivia-Paraguay y reproducida por Fulgencio E. Moreno en su Cuestión de límites con Bolivia, t,, II, p. 283).

En el título de teniente de gobernador expedido por el Marqués de Cañete a Nufrio de Chaves consta que don García de Mendoza fué nombrado “gobernador y capitán general y justicia de las provincias de los Nexos, con la demarcación y limites que ha de tener ... “.

Estos límites no se especificaban, pero sabemos exactamente que Nufrio de Chaves fundó la ciudad de La Barranca o Nueva Asunción el l° de agosto de 1559 en l7° de Latitud Sud y que luego, como consta en su Información de méritos y servicios y otros documentos, “entró a la pacificación de las provincias de los indios gorgotoquis y chanes, visitó en contorno cuarenta leguas ochenta mil fuegos” y fundó el 26 de febrero de 1551 la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, en 16° 30’ de Latitud Sud. La gobernación de Nufrio de Chaves no tenía mas de cuarenta leguas de contorno, dentro de las cuales se hallaban las ciudades de La Barranca y Santa Cruz de la Sierra.

Por el Sud la gobernación de Chaves llegaba en parte a los 19° escasos de Latitud Sud. Sobre este detalle no hay la más mínima duda, pues entre otros testimonios hállase el definitivo del Marqués de Montesclaros, del año 1609, el cual atestigua en el espacio de latitud, desde veinite y seis grados donde está la ciudad del Estero del gobierno de Tucumán y la de Concepción del río Bermejo, distrito del Paraguay, hasta los diez y nueve escasos en que he puesto la gobernación de Santa Cruz ... hay grande espacio de tierra que habitan indios infieles ...”

Por el Norte la gobernación de Nufrio de Chaves no pasaba arriba de los 16° de Latitud Sud, pues sabemos que Santa Cruz se hallaba en 16° 30’ de la misma Latitud.

Por el Oeste la antedicha gobernación llegaba como máximo a los 64° de Longitud Oeste de Greenwich, y por el Este, entre los paralelos 16° y 17°, comenzaba en los 58° de la misma Longitud.

A la muerte de Andrés Manso su gobernación se incorporó a la de Nufrio de Chaves, la cual se extendió, por lo tanto, desde el paralelo 16° de Latitud Sud, al Norte, al 20° de la misma Latitud, al Sud, y del 58° de Longitud Oeste de Greenwich, al Este, al 64° de la misma Longitud, al Oeste.

En el año 1563, por una Real Cédula del 29 de agosto, la Audiencia de Charcas, fundada en 1561 con un distrito de “cien leguas de tierra alrededor por cada parte”, se aumentó con “la gobernación de Tucumán y Juríes y Diaguitas y la provincia de los Moxos y Chunchos y las tierras y pueblos que tienen poblados Andrés Manso y Nufrio de Chaves, con lo demás que se poblare en aquellas partos en la tierra que hay donde la dicha ciudad de La Plata hasta la ciudad del Cuzco, la cual queda sujeta a la dicha Audiencia de los Charcas.” (Esta Cédula fué publicada numerosas veces; pero las mejores reproducciones son las de Roberto Levillier, en La Audiencia de Charcas. Correspondencia de Presidentes y Oidores (1561 - 1579), Madrid, 1918, t. 1, p. 588, y Nueva Crónica de la Conquista del Tucumán, Lima, 1926, t. 1, pp. 280 - 281. En la IV Parte de este volumen, La organización legal, pp. 237 - 282, se hace la historia perfecta y documentada de los antecedentes que dieron por resultado la promulgación de la citada Cédula de 1563.).

En realidad, las gobernaciones de Manso y de Chaves ya se hallaban incluidas dentro del distrito de cien leguas que “alrededor por cada parte” tenía la Audiencia de Char¬cas; pero como al constituirse en gobernaciones virtualmente “se separaban de la Audiencia de Charcas y la intención del Rey de España era que siguiesen dentro del distrito de la mencionada Audiencia, hízose constar su agregación en la Cédula citada del año 1565 (Cf. nuestro estudio acerca de Los derechos del Par?auay sobre el Chaco Boreal y las doctrinas del “uti possi detis’ en el siglo XVI, pp. 103 - 105. Las conclusiones aquí alcanzadas, podemos confirmarlas ahora con un nuevo documento que aclara definitivamente el por qué se agregaron las provincias de Nufrio de Chaves y de Andrés Manso a la Audiencia de Charcas, en la forma ya indicada por nosotros. El documento es el siguiente: “El Rey. Presidente e Oydores de la Nuestra Audiencia Real que reside en la Ciudad de la Plata de las Charcas de las Provincias del Perú: vi vuestra letra del 24 de diciembre del año pasado de mil e quiniento sesenta y tres... Cuanto a lo que decís, que habiendo tenido por nueva cierta que venían trescientos hombres del Río Paraguay del Plata, sin saber cossa cierta si venían a proseguir la conquista de los moros que tenía a su cargo Nufrio de Chaves, o a esa tierra que pretendían ser en derecha conquista, bien armados y sin esperanza de vol¬ver donde salían, procurasteis que cesase su venida y que añal por agora ha cesado, y el Obispo y otros vecinos del Paraguay os han escrito pidiendo justicia porque no la tienen, y que a causa do se os haber acortado el distrito, que no llega allá con duciontas leguas, no habeís proveído na¬da hasta que por Nos se os mande lo que debéis hacer; por que como habréis visto por la provisión que se os ha ymbiado en aquellas provincias las havemnos mandado po¬ner, debajo del distrito de esa audiencia. Vosotros de aquí en adelanto podréis proveer, lo que os pareciese y viéredes que más convenga a Nuestro servicio y bien de aquella tierra. Del bosque de Segovia a principio de octubre de mil quinientos y sesenta y seis años. Yo el Rey. Por mandato de Su Magestad, Francisco de Erasso, Corregido con su original, Joan Baptista de la Gasca”, (Cf. Raúl del Pozo Cano, en colaboración con universitarios cruceños, Santa Cruz de la Sierra, Asunción 1935, p. 13). Como se ve, el Rey expresaba a la Audiencia d Charcas que “a causa de se os haber acortado el distrito, que no llega allá con ducientas leguas”, por la creación de las gobernaciones de Chaves y de Manso, había mandado poner “debajo del distrito de esa audiencia” las antedichas gobernaciones de Chaves y Manso, en las cuáles “vosotros de aquí en adelante podréis proveer”.).

Prueba de ello está en el hecho que después de esta fecha la ciudad de La Plata o Çharcas, hizo constar al Rey, en las Oportunidades que le fué posible, que Nufrio de Chaves hallábase poblando ”en el distrito y jurisdicción desta ciudad” (Cf. la Carta de la ciudad de la Plata al Rey, del año 1567, publicada en la Colección.. .de Blás Garay y reproducida por Fulgencio R. Moreno en su Cuestión de límites con Bolivia t.II, p. 279 - 280,).

Las gobernaciones de Nufrio de Chaves y de Andrés Manso se llamaron de los Moxos hasta el año 1570 (Ello consta, primeramente, en el título de teniente de gobernador expedido a Nufrio de Chaves en 1561. El Conde de Nieva escribió que el Marqués de Ca¬ñete “había proveído al capitán Andrés Manso para hacer una entrada que dicen de los Mojos “, Juan de Medina Avellaneda en su información de méritos y servicios hace constar que se dirigió a las provincias en de los Moxos” para pacificar a Nufrio de Chaves y Andrés Manso. En un Memorial de Don Gabriel de Porras también se lee “Estante en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, provincia de Moxos”. Cf. Víctor M. Maurtua, Juicio de Límites entre el Perú y Bolivia, y nuestros Límites de las gobernaciones sudamericanas en el siglo XVI, pp, 107 - 108.),

Mas tarde la palabra Moxos o Mojos pasó a designar las tierras aun no descubiertas ni conquistadas próximas a Santa Cruz de la Sierra En 1573, en un Cédula del 22 de agosto, los Mojos ya no eran las provincia de Chaves y Manso, sino la zona próxima a Santa Cruz. En efecto, en esta Cédu¬la consta que los vecinos de Santa Cruz “sustentan aquella provincia con esperanza de que han de poblar la dicha provincia de los Mojos que está junto a ella”. Cf. Maurtua, ob. cit. y Límites de las gobernaciones.,. loc. cit. La palabra Mojos de Moxos, según algunos autores significa mojoc llaucta, tierra nueva; pero la etimología más segura es, a nuestro juicio, la de Garcilaso (Comentarios Reales, Lib. VII., Cap. XVI), según el cual los Moxos no serían mas que los indios musus, situados al Este del Cuzco y en contra de los cuales Yupanqui habría llevado una problemética expedición (Cf, Luís Ulloa, Relación de la jornada y descubrimiento del Río Manu (hoy Madre de Dios) por Juan Alvarez Maldonado en 1567, Sevilla, 1899, p. VI). Asi mismo, los Chunchos a los cuales, hemos de referimos numerosas veces significaba los salvajes por excelencia; pero pasó pronto a designar el territorio que habitaban los salvajes del Oriente del Perú (Ulloa, ob. cit,, pp. VII - VIII)).

Los límites de la gobernación de Santa Cruz de la Sierra no variaron grandemente con los gobernadores que sucedieron a Nuflo de Chavos, A la muerte de esto conquistador el Licenciado Castro nombré gobernador al cuñado de Chaves, Don Diego de Mendoza, y el 2 do noviembre de 1571 a pedimento del cabildo de aquella ciudad y de toda la tierra que embió sus procuradores y pidiéndole también el dicho don Diego y por otras buenas causas y no tener él autoridad que convenía para los gobernar, yo proveí por gobernador al espitan Juan Pérez de Zurita, hombre principal en este reyno y muy ejercitado en estas guerras y conquistas de indios ansí en Chile como en Tucumán donde fue go¬bernador …( Carta del Virrey Don Francisco de Toledo, del 10 de mayo de 1572, publicada por Blás Garay en su Colección de documentos.., y reproducida por Fulgencio R. Moreno en su Cuestión de límites con Bolivia, t. II, pp. 285 - 287).

En efecto: en la fecha indicada 2 de noviembre de 1571 el Virrey Don Francisco de Toledo nombró en el valle de Yucay, término de la ciudad del Cuzco, al “dicho capitan Juan Pérez de Zúrita por gobernador y capitán general y justicia mayor de la gobernación y ciudad. de Santa Cruz de la Sierra y su provincia y de los lugares que poblare conforme a las comisiones e instrucciones que lleva..,” (Cf, Víctor M. Haurtua, Juiéio de límites entre el Perú y Bolivia y Enrique de Gandía,.Límites de las gobernaciones sudamericanas en el siglo XVI, p. 155. “Diego de Mendoza escribe el Dr. Juan Esteban Guastavino en un artículo sobre Ñuflo de Chavez, el trágico, publicado en La Prensa de Buenos Aires y reproducido en El Liberal de la Asunción del Paraguay, del 2 de diciembre de 1934 asumió la rebeldía de Ñuflo. El Virrey Toledo lo decapitó; declaró borrado para siempre el nombre de Nuflo de Chaves, y expulsó de Santa Cruz de la Sierra a su esposa y a la de D. Diego, para que en aquellas tierras no quedase raza de traidores”. Comenzaba desde entonces el odio entre los poblado¬res de Santa Cruz y las autoridades del alto Perú.)

Juan Pérez de Zúrita tuvo en gobernación como indica su nombramiento los mismos límites de Nufrio de Chaves y Diego de Mendoza, Ello se confirma, también, con la Instrucción para la gobernación de Santa Cruz de la Sierra que le dió Don Fran¬cisco do Toledo, en la cual se lo ordenaba dirigirse ”a la parte que llaman La Barranca, que es de vuestra gobernación” y “en la parte y lugar que más camode os pareciere de aquella provincia poblareis un pueblo de españoles”; luego debía pasar “a la provincia de Condorillo, donde, en le parte más cómoda que os pareciere, fundareis otro pueblo de la manera y por la orden que os mando que tuviesedes en la población de la Barranca”; por último tenía obligación de “entender el estado” de la ciudad de Santa Cruz y “poblar un pueblo en las minas que los vecinos de la ciudad de Santa Cruz tienen descubiertas”.

Juan Pérez de Zúrita no debía “hacer ninguna otra entrada ni descubrimiento por vuestra persona ni por vuestros tenientes ni caudillos, ni otra gente, sin que proceda mandado de S. M. o mío”; pero “hecho y acabado lo que de presente se os encomienda”, se lo encargaría “también lo que fuere comarcano a vuestra gobernación”. Pérez de Zúrita debía, asimismo, descubrir la “navegación, camino y puerto” para comunicar el Perú con la Mar del Norte e informarse “si desde aquella provincia de Santa Cruz a la del Paraguay o Río de la Plata hay camino abierto y seguro parase poder caminar y, si fuere posible, enviarle els un despacho que llevaís de S. M. para el gobernador de aquella provincia”. Estas últimas empresas Pérez de Zúrita debía realizarlas después de haber “hecho y acabado todo lo que de suso se os ha encomendando”; pero su gobernación que¬daba circunscripta, siempre, a los lugares de Santa Cruz, la Barranca y Condorillo. Cumplidas sus obligaciones, también se le encargaría “lo que fuere comarcano a vuestra gobernación” (Cf. Enrique de Gandía, Límites de las gobernaciones sudamericanas en el siglo XVI, pp. 155 - 158.)

En 1592, el 30 de noviembre, la gobernación de Santa Cruz de la Sierra, la Barranca y Condorillo, se aumentó con la pro¬vincia de los Mojos. El Marqués de Cañete, don García de Mendoza, designó a don Lorenzo Suárez de Figueroa “gobernador de la dicha provincia de Santa Cruz de la Sierra, Barranca y Condorillo y de todas las demás ciudades, villas y lugares de su distrito y jurisdicción, que al presente están pobladas y adelan¬te se poblaren”. En otra provisión, el Marqués de Cañete nombró también a don Lorenzo Suárez de Figueroa “gobernador, jus¬ticia mayor y capitán general de la dicha provincia de los Mojos... y lo tengaís juntamente con el dicho gobierno de Santa Cruz de la Sierra y de todas las ciudades, villas y lugares que en ellas poblaredes e adelante se pablaron por vuestra or¬den, industria y voluntad ...” (Cf, Enrique de Gandía, Límites de las gobernaciones sudamericanas en el siglo XVI, pp. 167 - 168.).

A fines del siglo XVI la gobernación de Santa Cruz de la Sierra, constituida por las antiguas gobernaciones de Nufrio de Chaves y de Andrés Manso, abarcaba los limites que le hemos señalado anteriormente (al Norte el paralelo 16° de Latitud Sud, al Sud el 20° de la misma Latitud, al Oeste el meridiano 64° de Longitud Oeste de Greenwich y al Este el 58° de la misma Longitud) y además la provincia de los Mojos que se hallaba al Norte del paralelo 16° y se extendía sobre una muy amplia zona de terreno (Los límites de la Provincia de los Moxos fueron definidos en el año 1771 por Don Cosme Bueno con su Descrip¬ción del Obispado de Santa Cruz de la Sierra publicada en el Conocimiento de los tiempos o Efemérides del año 1771, en la siguiente manera: “Provincia de Moxos, A la parte del Norte de Santa Cruz está la provincia de los Moxos, la cual confina: por el Norte, con el río Itenes o Guaporé... hacia el Sudeste, interpuestos muchos bosques, can la provincia de Chiquitos, por el Sudoeste corro la cordillera, detrás de ¬la cual está la provincia de Cochabamba; por el Oeste confina con las misiones de Apobobamba, mediando el río Beni... Bañan o inundan a esta provincia tres caudalosos ríos, fuera de otros menos considerables. El primero es el Mamoré, que tiene su origen en la cordillera que divide esta provincia de la de Cochabamba. Corre primero al Oriente y revuel¬ve al Norte, en cuya dirección recibe otros muchos ríos, entre ellos el de San Miguel o Apero o Río Grande o Guapai, que dan una gran vuelta por la parte oriental de Santa Cruz, El segundo es el Itenes, que también llaman Guaporé. Nace al Poniente de la laguna de los Xarayos, de las serranías que caen al Norte de la provincia de Chiquitos... Su dirección es Sudeste-Norecste. Recibe en su curso aIgunos otros, en¬tre ellos el río de los Baures. Junta sus aguas al Mamoré al fin de esta provincia, que se aumentan más aI Norte con las del río Beni, desde donde toma el nombre de río de la Madera. El tercero es el río Beni, a la parte oriental de esta provincia. Forman sus primeros raudales las aguas de la Paz y de la provincia de Sicasica; se aumentan con las del río de los Locos, las da Tuichi y otros que le entran de las misiones de Apolobamba. Su dirección es al Nordeste, y dividiendo de estas naciones la provincia de Moxos, pasa inmediato al pueblo de Reyes, y caminando muchas loguas y recibiendo otro gran río por el Poniente, con el nombre de Parabare o río de Castola, entra en el Mamoré o Itenes jun¬tos, tomando el nombre de río de la Madera, como se ha di¬cho, el cual va a desembocar al Marañón. Estos tres ríos son navegables en canoas y balsas casi desde sus orígenes.
“Esta provincia se compone de tres partidos que son: el de los Moxos, el de los Baures y el de Pampas. El prime¬ro comprende una y otra banda del Mamoré.... El segundo partido está a la parte oriental del Mamoré.... El tercer partido, que es el de Pampas, está a la parte occidental de dicho río...”
“El temperamento de esta provincia es caliento y muy húmeda por los muchos bosques y multitud do ríos que corren por su terreno, los cuales forman innumerables lagunas y pantanos, especialmente en tiempo de lluvias, que empiezan desde octubre y suelen durar hasta mayo. En este tiempo son tan grandes las inundaciones, que en muchas partes no se ve en las campañas sino la cima de los árboles; siendo necesario entonces en la mayor parte de la provincia comunicarse con balsas de un pueblo a otro, caminando a veces uno y dos días sin hallar tierra donde poner el pie. En este tiempo se enflaquecen los ganados por falta de pastos y algunos mueren. Esta grande humedad, junta a los grandes calores que por falta de ventila¬ción, se sienten allí, excita la putrefacción en las aguas que quedan detenidas; que los más años, si no en unos pueblos en otros se encienden unas epidemias tan fatales que algunas de ellas han arrasado pueblos enteros.” (Esta parte hállase re¬producida en la Historia de la Compañía de Jesús en la Provincia del Paraguay, del E. Pablo Pastells, t. I, pp. 538 - 540.)

El 15 de octubre de 1590 don Lorenzo Suárez de Figueroa escribió al Rey de España comunicándole que había fundado la ciudad de San Lorenzo de la Frontera, en la Provincia de Santa Cruz de la Sierra (P. Pablo Pastells, Historia de la Compañía de Jesús en la Provincia del Paraguay, t. I, p. 57.). El 12 de marzo de 1593, el Licen¬ciado Copada, Presidente de la Audiencia de La Plata, dió cuenta el Rey de está fundación y de la de Santiago del Puerto, “en un sitio sano y de buen temple y tierras pobladas de indios, aptas para toda labranza y buen paraje para entrar en las provincias de Mojos y Timbúes” (E, Pablo Pastells, Historia de la Compañía de Jesús en la Provincia del Paraguay, t. TI, p. 57, nota (2)).

El 12 de mayo del año 1594, la ciudad de Santa Cruz de la Sierra fué trasladada unas cincuenta leguas al Este, en 17° 25’ de Latitud Sud, pues los ataques de los indios le ha¬bían hecho imposible la vida, y la población de Santiago del Puerto, a sesenta leguas de Son Lorenzo, hubo que desamparar la, por iguales motivos, en el mismo año de 1594 (Cosme Bueno, Descripción de las Provincias pertenecientes al Obispado de Santa Cruz de la Sierra, año 1771. Véa¬se también Pastells, historia de la Compañía de Jesús,.. T. I, pp. 98 - 99, nota).

La ciudad de Santa Cruz de la Sierra, la Vieja, así llamada para distinguirla de la Nueva, quedó abandonada y sus ruinas, que ocupaban un kilómetro de ancho, fueron descubiertas, siglos más tarde, por el sabio Alcides D’Orbigny (Alcides D’Orbigny, Voyage dans L’Amerique Meridionale executé pendant les annés 1826, 1827, 1828, 1829, l830, 1831, 1832 et 1833, París, 1825 - 1847, t. II, p. 627.)

Pocos años después, en 1620, hubo una peste terrible que hizo morir a muchos pobladores y a causa de ellos, en los años subsiguientes, los sembrados fueron desatendidos y vino una gran hambre en toda la región (Cf. la Carta de Don Nuño de la Cueva, Gobernador de Santa Cruz de la Sierra, a S. M. del 20 de enero de 1621. Original en el Archivo de Indias, de Sevilla, 74-4-12 (P. Pablo Pastells, Historia de la Compañía de Jesús en la Provincia del Paraguay, t. I, pp. 324 - 325),).

Sin embargo, los habitantes de Santa Cruz de la Sierra siguieron luchando en contra de los chiriguano y la gobernación sobrevivió triunfante a todos los ataques y a todas las penurias.

En julio de 1763 los jesuitas fueron expulsados de América y como por este tiempo los avances de los portugueses en Matto Grosso hacia Mojos y Chiquitos eran cada vez más inquietantes, el Rey de España decretó el 25 de Julio de 1771 “que verificado el gobierno civil y temporal pase un Ministro de la Audiencia citada (la de charcas) para hacer¬la numeración y arreglar el tributo que deben pagar como los demás naturales. Y que los Gobernadores de Mojos y Chiqui¬tos estén a las órdenes del de Santa Cruz de la Sierra has¬ta tanto que este Consejo examine la materia y me propóngalo que gradúe más conveniente”,

El Consejo de Indias, en la consulta del 6 de abril de 1772 propuso que “no pase todavía el Ministro de la Audien¬cia a la numeración de los indios y arreglo de tributos hasta que se verifiquen las circunstancias que propuso aquel tribunal por existir el grave inconveniente que resultaría de empezar antes de tiempo”, y entonces el Rey, con fecha 15 de septiembre de 1772 derogo su propia orden del 25 de julio de 1771 expresando que “he resuelto últimamente que no pase por ahora a la numeración de indios y arreglo de tributos, Ministro alguno de la Audiencia de Charcas, hasta que se verifiquen las circunstancias que en sus modificaciones propuso la misma Audiencia”, (La Real Cédula del 15 de septiembre de 1772 fue publicada por Manuel Ricardo Trelles en su Cuestión de Límites entre la República Argentina y Bolivia y reproducida y comentada por muchos otros autores, como Ricardo Mujía, en su Bolivia-Paraguay, Cecilio Báez, en Paraguay-Bolivia, Fulgencio E. Moreno, Cuestión de límites con Bolivia, etc. Ultimamente han vuelto a comentarla casi todos los historiadores bolivianos, autores de trabajos sobre cuestiones de límites, como Ricardo Jujía, en El Chaco (Sucre, 1933), Miguel Mercado Moreira, El Chaco Boreal (La Paz, 1929), y otros de menor cuantía que no vale la pena mencionar. Los verdaderos......).

Mojos y Chiquitos venían, por lo tanto, a depender del Gobernador de Santa Cruz de la Sierra, conforme ordenaba la parte no derogada del decreto del 25 de julio de 1771.

Debemos recordar que las misiones de Mojos y Chiquitos ya se habían reconocido como pertenecientes a la gobernación y Obispado de Santa Cruz de la Sierra en una presentación elevada al Rey de España por el E. Juan José Rico, Procurador General de la Provincia del Paraguay, que se incorporó en una Real Cédula del 17 de diciembre de 1743 que encargaba a la Audiencia de Charcas la numeración de dichos indios (Véase el análisis de esta Cédula en el capítulo siguiente, dedicado al Obispado de Santa Cruz de la Sierra.).

El agregado de los Mojos a la gobernación de Santa Cruz de la Sierra, conforme dijimos anteriormente, habíaso realizado el 30 de noviembre de 1592, al designar al Marqués de Cañete a Don Lorenzo Suárez de Figueroa gobernador de Santa Cruz de la Sierra, la Barranca, Condorillo y de los Mojos.

En la Real Cédula mencionada del 15 de septiembre de 1772, el Rey de España incorporó en el primer párrafo el dictamen que poco antes el Consejo de Indias había dado sobre el corregimiento de Chiquitos y que vamos a transcribir para que se compruebe que él no contiene en modo alguno afirmaciones que puedan alterar los límites ya definidos de Santa Cruz, Mojos y Chiquitos conforme, pretenden alegar no pocos autores bolivianos.

El dictamen del Consejo de Indias incorporado a la Real Cédula del 1772 es el siguiente:

“Por la misma razón juzga el Consejo que deb encargarse al Corregidor de Chiquitos que cele con especial cuidado los confines de Matto Grosso, de que injustamente se hallan apoderados los portugueses, como también de las grandes y ricas minas de Cuyabá, pareciéndole muy preciso, para que no continuar con sus usurpaciones, se formen hacia las lagunas de Manioré, Vayubá y Jarayes, que hacen caudaloso el río Pa¬raguay, otros pueblos de españoles de la misma naturaleza y para los propios fines, con un pequeño fuerte o vigía, pues naciendo de las minas de Cuyabá un río de este nombre, que toma muchas aguas, con las cuales y las que vierten les dos citadas primeras lagunas se hace navegable, atravesando los pueblos más internos de V. M. como son la Asunción del Paraguay y Corrientes, baxando hasta desembocar en Buenos Aires; además de lo cual es necesario evitar las incursiones por tierra que puedan temerse por el camino que se sabe haber abierto desde la referida laguna Manioré, atravesando entre las naciones de Chiquitos y Zamucos a la de Chiriguenos has¬ta el corregimiento de Tarija, en que encuentren el río Pilcomayo, que va atravesando todo el Chaco hasta la Asunción del Paraguay, de forma que por tierra pasan a los confines do la Plata atravesando por agua a los términos y posesiones más iternas hasta el Paraguay, cuyo asunto merece particular atención”.

“Y por lo mismo, aunque el Consejo considere que tales poblaciones y vigías deber ponerse a la inmediación de las lagunas de Manioré, Vayubá y Jarnyes, doblando sobre Matto Grosso, cree por más acertado que antes de ejecutarse se pida informes al presidente de Charcas, al Gobernador de San¬ta Cruz de la Sierra, a su Obispo como tan instruído y celo soy a los dos Corregidores de Mojos y Chiquitos...”.

Cómo se ve, el documento transcripto no define ni señala límites ni circunscripciones algunas. Todo él está des¬tinado a fomentar el cuidado de los confines de Matto Grosso, procurando fundar otras poblaciones de españoles “Hacia” las lagunas de Monioré, Vayubá y Jarayes, pues por esas partes podían avanzar los portuguesas y navegar también por los ríos que de allí venían o iban hasta Corrientes y Buenos Aires. Asimismo era preciso impedir que los lusitanos se diri¬giesen desde la laguna de Manioré a través do los Chiquitos y los Zamucos hasta los Chiriguano y el corregimiento de Tarija.

El Rey sólo indicaba las precauciones que era necesario tomar, sin fijar límites a ninguna gobernación. Lo que preocupaba a la Corono de España eran los avances de los portugueses y por ello encomendé su vigilancia tanto a las auto¬ridades del alto Perú, como a las del Paraguay cuando comprendió la inutilidad de los esfuerzos que se pensaba realizar desde Sarta Cruz y Chiquitos. Más aún: en distintas fe¬chas la Audiencia de Charcas y los gobernadores de Santa Cruz fueron de opinión que no se podía luchar en contra de los portugueses si no se obtenía la colaboración del Paraguay (Lo mismo ocurrió cuando se trató de luchar en contra de los chiriguano. El 27 de noviembre de1583, Don Pedro de Segura, Corregidor de Santiago de la Frontera, escribió a la Audiencia de Charcas que para dominar a los chiriguano era necesario “que vuestra señoría mande a los capitanes que están en el Paraguay que salgan a la guerra contra éstos por que de ningún caso se les puedo hacer mayor daño que de allí por razón de la mucha gente de mancebos que en ella ay muy cursados en la guerra y a quienes estos temen y sacarán tres y cuatro mii amigos mas valientes que estos porque por ningún caso se pueden huir sino es por aquella parte y de necesidad han de dar con ellos” (Cf. Ricardo Mujía, Bolivia-Pa¬raguay. Anexo II, p. 541, y Fulgencio R. Moreno, Cuestión de límites con Bolivia, t. III, p. 34). Don Lorenzo Suárez de Figueroa, en la Relación de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra era de opinión que “esta conquista, para ser a menos costa y con más facilidad,,, sería necesario que por mandado de S. M. o de su S. E. viniesen de la Asunción gobernación del Paraguay cien soldados arcubeceros, naturales de la dicha governación, que son diestros en semejantes guerras y no hacen falta en la dicha ciudad, por haber mucha gente en ella; y han de venir a esta para que juntos con los que de esta podían salir, salgan juntos con el goberna¬dor de esta provincia o repartidos en dos partes, pare que, a la par den en las fronteras del Corderillo y del Ytupué; y que en este mismo tiempo sería cosa muy acortada o impor¬tante que los capitanes de las fronteras de Tomina y de Tarija salieran con cada sesenta o setenta soldados y diesen en los pueblos más principales de sus fronteras, señalándose el tiempo a los unos y los otros la Real Audiencia,..” En otra relación, Don Lorenzo Suárez de Figueroa insinuaba la con venencia de fundar varios presidios en la cordillera y agre¬gaba: “y si con estos presidios dichos diese vuestra excelencia horden e mandase quel governador del Paraguay enviase al¬gún capitán con cien arcabuzeros en banano que entrasen y en la cordillera por los espaldas y corriesen los dichos presidios harían mucho efecto y amedrentarían los enemigos y los apurarían y harían tan grardísimo daño que con esto podría ser que solo un verano se acabase la guerra lo qual podría hacer fácilmente el gobernador del Paraguay.” El 8 de diciembre de 1583, la Audiencia de Charcas acordó “que será muy acertado de escribir al teniente general de aquella provincia del rrio de la plata o a los cavildos de los ciudades della e a los capitanes antiguos cómo se han dado por esclavos los yndios chiriguanaes... e que se pregono en aquella governación e al dicho tenyente caudillo e capitanes e también a los oficiales rreales que si hubiere algunos capitanes que se quisieren disponer a venir con los soldados que sacaron que sean hasta cien o cincuenta soldados.., que acudan a la cordillera a juntarse con don Lorenzo Suares governador de la provincia de Santa Cruz de la Sierra a quien principalmente está encargada dicha guerra...” (Moreno, ob cit, pp. 35 - 38. E. de Gandía, Historia dcl Gran Chaco, cit. pp. 43—45),).


Por estas mismas razones fué fundado en pleno territorio para guayo el fuerte Borbón, hoy llamado Olimpo, en el año 1792 por el Comandante D. José Antonio Zavala Delgadillo y orden del gobernador Dr. Joaquín Alós, e igual origen tuvo el fuerte de San Carlos (Cf. Fulgencio R. Moreno, Cuestión de límites con Bolivia, t. 1, pp. 128 - 133 y 325 - 340.). Dos años después de haberse promulgado la Real Cédula del 15 de septiembre de 1772, el Coronel de caballería Don Juan Bartolomé Verdugo presentó un extenso memorial en el cual exponía las providencias que a su juicio había que tomar para evitar los avances de los portugueses y, entre otras cosas, decía:

“A más de esto, desde el Santo Corazón, pueblo último de la Provincia, al de Nuestra Señora de Belén, jurisdicción del Paraguay, sólo cuenta cosa de setenta leguas, y en el intermedio, declinando hasta veinte a derecha e izquierda, tengo bien averiguado se hallar más de sesenta naciones infieles por conquistar, de distintos idiomas y de genio muy domésticos, a excepción de los guaycurús, de forma que con una mediana aplicación desinteresada, que sepa medir y proporcionar tiempos, pudiera hacer aprovechar aquellas almas y territorios, antes que los sagaces portugueses de Cuyabá lo descubran y se posesionen para incomodar como acostumbran ambas provincias...”

Este párrafo demuestra claramente que la expansión territorial de Chiquitos debía llegar hasta veinte leguas de Santo Corazón, que distaba setenta leguas de Nuestra Señora do Belén, jurisdicción del Paraguay. Santo Corazón hallábase a 18° de Latitud Sud y, por lo tanto, la gobernación de Chiquitos, al declinar veinte leguas hacia Nuestra Señora do Belén, no pasaba al Sud del paralelo 19°.

El memorial del Coronel Don Juan Bartolomé Verdugo, como es sabido, dió origen a un voluminoso expediento en cual informaron el Consejo Extraordinario, el Marqués de Valdelirios y Don Domingo de Orrontía, el Fiscal del Perú, el Fiscal de la Nueva España y el Fiscal Campomanes, hasta que el 5 de agosto de 1777 se crearon las gobernaciones militares de Mojos y Chiquitos nombrando gobernadores, respectivamente, a Don Ignacio Flores y al Coronel Don Bartolomé Verdugo.

En las instrucciones del gobernador Don Bartolomé Verdugo se le expresaba, especialmente, “que debeis tomar en consideración dos objetos: el uno el de contener los portugueses para que no entren en el Chaco; y el otro el de re¬primir a los yndios infieles e irlos reduciendo a vida christiana y civil. Por estas razones es de suma importancia que en la provincia de Chiquitos se establezcan principalmente dos poblaciones españolas para hacer frente a los Portugueses y facilitar la reducción del Chaco, impidiendo que los primeros se introduzcan más adelante de lo que están por la parte de Cuyabá cuyas minas poseen y que tal vez atraigan así las naciones del Chaco, de modo que una de estas poblaciones sea capaz de facilitar como escala el comercio pro¬puesto anteriormente ... ‘‘

No se especifica en estas instrucciones el lugar en que el coronel Verdugo debía levantar las dos poblaciones; pero por el contenido de la Real Cédula del 15 de septiembre de 1772 sabemos que el temor de los españoles era que los portugueses llegasen desde la laguna Manioré a través de los Chiquitos y Zamucos hasta los Chiriguano y el corregimiento de Tarija, “donde encuentra el río Pilcomayo”. Verdugo debía, pues, fundar sus dos poblaciones en las proximidades de la cordillera de los chiriguano, pero ellas nunca llegarán a ser una realidad. Los portugueses continuaron sus avances sin que desde el alto Perú se lograse contenerlos, hasta que el Rey de España encomendó al gobierno del Paraguay la contención de los avances portugueses y con es¬te motivo se fundó en 1792 por orden del gobernador Don Joaquín Alós, el fuerte Borbón, en 21° de Latitud Sud (Los antecedentes de la fundación del fuerte Borbón han sido estudiados admirablemente, sobre la base de una documentación inédita, por Efraín Cardozo, en El Chaco y Los Virreyes (Asunción, 1934), Cap. V, Las usurpaciones portuguesas, pp. 95—128 y Cap. VI, La fundación del fuerte Borbón, pp. 128 - 161.).

Por este tiempo, como veremos más adelanto, la gobernación de Santa Cruz de la Sierra ya se había convertido en Intendencia, pero sus limites siguieron inalterables, feneciendo, por el Este, en el río Parapití.

SÍNTESIS

La gobernación de Andrés Manso, comprendida entre los ríos Guapay y Condorillo, se unió, a la muerte de su gobernador, a la de Nufrio Chaves, que originariamente constaba de cuarenta leguas en contorno. Esta nueva gobernación, llamada de los Moxos, tuvo, por lo tanto, como límites, al Norte el paralelo 16° de Latitud Sud; al Sud el 20° de la misma Latitud; al Este el 58° de Longitud Oeste de Greenwich y al Oeste el 64° de la misma Longitud.

El nombre de llanos de Manso dejó de designar las tierras que constituían la verdadera gobernación de este conquistador y en los siglos XVI y siguientes se extendió a las llanuras circunvecinas, jamás pisadas por Andrés Manso.

En el año 1563 las gobernaciones de Nufrio de Chaves y de Andrés Manso fueron incluidas dentro del distrito de cien leguas que por todas partes tenía la Audiencia de Charcas a fin de que no se hallasen fuera de él, pues no constando su inclusión en ningún documento, habría podido Suponerse o alegarse que como gobiernos independientes se hallaban fuera de la Audiencia de Charcas.

El nombre de Moxos designó hasta el año 1570 la gobernación de la cual Nufrio de Chaves era teniente de gobernador y después de la fecha indicada pasó a señalar las tierras aun no conquistadas que por el Norte limitaban con la gobernación de Chaves.

El nombre de Moxos designó hasta el año 1570 la gobernación de la cual Nufrio de Chaves era teniente de gobernador y después de la fecha indicada pasió a señalar las tierras aun no conquistadas que por el Norte limitaban con la gobernación de Chaves.

En 1592, Don Lorenzo Suárez de Figueroa reunió en una gobernación la antigua gobernación de Chaves y la provincia de los Moxos,

En 1594 Santa Cruz de la Sierra se trasladó a su posición actual y la vieja ciudad fué abandonada a sus propias ruinase

En 1771 los corregimientos de Moxos y Chiquitos se hicieron depender del gobernador do Santa Cruz de la Sierra.

En el mismo año se encargó al corregidor de Chiquitos que impidiera los avances de los portugueses que desde la laguna Manioré pretendían cruzar esa región hacia el Sudoeste hasta los valles de Tarija.

Para evitar dichos avances, el Coronel Don Bartolomé Verdugo propuso en 1774 que el corregimiento de chiquitos se extendiese hasta los 19° de Latitud Sud, es decir a veinte leguas de Santo Corazon, que se hallaba en los 18°. Por ello se crearon en 1777 las gobernaciones militares de Mojos y Chiquitos encomendadas a Don Ignacio Flores y a Don Bartolomé-Verdugo.

Este último debía fundar poblaciones en las proximidades do la cordillera de los chiriguano para impedir que los portugueses se infiltraran hasta Tarija; pero los avances de los lusitanos nunca se pudieron contener desde el alto Perú, hasta que el Rey encargó esa misma misión a las autoridades del Paraguay que fundaron, en 1792, el fuerte Borbón en los 21° de Latitud Sud.

 

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