|
1
2 3
4 5
6 7
dada por Chaves en San Fernando el 22 de
abril de 1553 demuestran incuestionablemente que la partida de Chaves tuvo
lugar en la fecha que hemos indicado. (Cf. nuestra Historia del Gran
Chaco, p. 210, nota).).
De este modo, el día 29 de julio del año 1558 los expedicionarios llegaron
al puerto de Santiago, en tierra de los Xarayes. Poco antes los indios
gustos mataron a once españoles y a más de ochenta indios amigos
embarcados en cincuenta canoas mandadas por Hernando de Salazar; pero los
conquistadores no se amedrentaron por ese contratiempo. Las noticias que
constantemente datan los indios eran tan extraordinarias que todos se
sentían atraídos como por una fuerza ante la cual nadie podía luchar.
Una vez, en el pueblo del cacique Ratabaré, los españoles reunieron a los
indios principales de la comarca y les preguntaron si el oro se sembraba o
se recogía de alguna otra manera. Los indios explicaron “que no se
sembrava y quel me¬tal amarillo lo sacavan de los arroyos de las sierras
de Anarancanguá y que lo blanco lo sacavan de la tierna, Pregunta¬do qués
Araganguá, dixeron que era una sierra muy grande que dura mucho y que por
la una parte alindaba con una agua grande y que de la otra parte era una
población muy grande de gente y que no tenían más que un principal que era
señor de todos que se llamaba el Candire y que delante deste todo se
juntavan a cantar con unos ynstrumentos de metal verdadero a manera de
cañas gordas, las cuales hacían un buen sonido y tenían otras que tocaban,
con la boca,..” (Relación general de Nufrio de Chaves y Hernando de Saazar
fechada en la Ciudad de los Reyes en 1560, Hállase publicada en la
Colección de Blás Garay y en las Relaciones Geográficas de Indias, t. II,
pp. LXXXIII - LXXXVII.)
Los indios se referían a la Sierra de los chiriguano y al Potosí, lago
Títicaca y al Inca, al cual llamaban Candire, confundiéndolo con un Dios o
héroe civilizador de los guarani (Acerca del origen del nombro Candire
véase nuestra Historia crítica de los mitos de la conquista americana, p.
209, nota (21). Alfredo Métraux ha establecido que Candire es hijo de los
dioses civilizadores o grandes dioses de los guarayu. En una Anhua littera
de los jesuitas (Métraux, Un ancien document peu connu dur les Guarayu de
la Bolivie orientale, en Anthropos, band XXIV, 1929 p. 924) el jesuíta
anónimo refiere que los guarayu se reunían en los bosques con el espíritu
agitado por el delirio y con saltos desordenados invocaban el Candire
gritando confusamente. Y agrega: “sobre este ser tejen no sé qué absurdo
cuento que se remonta al diluvio”. En un fragmento de mitología guarayu
publicado por el P. Fr. José Cardus, (Las misiones franciscanas entre los
infieles de Bolivia, Descripción del estado de ellas en 1883 y 1884, etc.
Barcelona, 1886, p. 76). Candire aparece al principio del mundo en
compañía de Mbiracuchai (Viracocha), de Zaguaguayu, de Abaangui y de Tomoi
y se le atribuye también la creación de los negros. (Cf, Métraux, Etudes
sur la civilisatión des indiens chiriguano, en la Revista del Instituto de
Etnología de la Universidad Nacional de Tucumán, t. i; entrega 3a., p.
308). El nombre Candire pasó a designar a jefes indios del alto Perú y
también a grupos de indios, cómo consta en un pleito sobre los indios
moyos-moyos de Juan Ortíz de Zárate que hemos de estudiar en alguna
ocasión.).
El lago de los Xarayes, poblado de leyendas y de ensue–os, se presentaba
a los expedicionarios pobre, malsano y lleno de desencantos. La “tierra
rica”, según todas las referencias, se hallaba al Oeste, en la sierra de
los chiriguano, donde luego se fundó Santa Cruz de la Sierra. Era la
atracción del Perú que había creado aquella fama y que los españoles no se
explicaban suponiendo que las noticias de un imperio oculto y de otras
maravillas provenían de algún país ig¬norado, que forzosamente debía
hallarse en dirección al Occidente (Cf. nuestro estudio sobre El lago
dónde dormía el Sol, en la Historia crítica de los mitos do la conquista
americana, pp. 197 - 225).
En el alma de Nufrio de Chaves estas ilusiones debían bullir con el
entusiasmo que enardecía a todos los conquistadores; pero no hay duda que,
además de la esperanza de la “tierra rica”, a Chaves le impulsaba otro
proyecto más posi¬tivo y más real: crear en los confines del Chaco entre
las Provincias del Paraguay y de Charcas, una gobernación independiente,
en la que él fuese teniendo de gobernador, y llegar así, algún día, lo
mismo que Irala, a ser el gobernador absoluto de una gobernación de Sud
América (En el Requerimiento que lo hicieron a Chaves los conquistadores
que lo abandonaron entre los indios chiquitos y que Ruy Díaz de Guzmán
inserta en La Argentina (lib. III, cap. V) se hace constar que el abandono
de los Xarayes y la expedi¬ción al Oeste se hicieron para hallar una
tierra fértil, mejor que la de los Xarayes, y en la Relación que Chaves y
Hernando de Salazar levantaron a orillas del río Guapay se consigna que el
viaje hasta ese lugar tuvo por objeto buscar la “tierra ri¬ca”. En cuanto
a los proyectos de Chaves de erigir una gobernación independiente en el
lugar en que después se fundó Santa Cruz de la Sierra, ya hemos visto en
páginas anteriores sus esfuerzos para que Lagasca diera como en efecto lo
consiguió la gobernación del Paraguay a Diego Centeno quitándosela a
Domin¬go de Irala).
La sugestión del ambiente y de las riquezas lejanas y la posibilidad de
crear una provincia independiente en los confi¬nes de Charcas, decidieron
allos conquistadores a abandonar el proyecto de levantar una población en
los Xarayes y a lanzarse, como un solo hombre, a través del Chaco, hacia
la “tierra. Rica” y en dirección a los contrafuertes andinos, donde
terminaba la gobernación del Paraguay y comenzaba el alto Perú con sus
brillos y sus esperanzas.
La ciudad y la gobernación de Santa Cruz de la Sierra ya estaban
predestinadas y serían pronto una realidad.
S I N T E S I S
El portugués Alejo García, náufrago de la armada do Solís, fué el primer,
europeo que entre los años 1521 y 1526 llegó a los contrafuertes andinos,
en las proximidades del lugar donde, años más tarde, se fundó la ciudad de
Santa Cruz de la Sierra.
Había emprendido su viaje atraído por la fama del Perú todavía no
descubierto ni conquistado, y a los pocos, años Sebastián Cáboto y Diego
García de Moguer oyeron su historia y, convencidos que lograrían llegar a
la Sierra de la Plata y al Imperio del Rey Blanco, remontaron el Río de la
Plata hasta el río Paraguay.
En 1531 Martín Alfonso de Souza despachó desde Río de Janeiro a cuatro
hombres con el fin de que llegaran a la Sierra de la Plata; pero no lo
consiguieron, y en 1536 llegó al Río de la Plata Don Pedro de Mendoza para
impedir que los portugueses se adueñaran de la zona situada al Norte del
paralelo 25° de Latitud Sud, donde se sabía con seguridad que se
encontraba el Imperio del Rey Blanco, Juan de Ayolas remontó el Río de la
Plata hasta los 21° de Latitud Sud y desde allí cruzó el Chaco hasta los
contrafuertes andinos, donde había estado Alejo García.
Tras de Ayolas,.viendo que no volvía, se lanzó Domingo de Irala en 1540;
pero tuvo que abandonar la entrada. Luego par¬tió hasta los Xarayes en
1542 y al año siguiente acompañó a Alvar Núñez otra vez hasta el Puerto de
los Reyes. Alvar Núñez hizo explorar los Xarayos y el Chaco con Hernando y
Francisco de Ribera.
En 1546, Nufrio de Chaves entró al Chaco por entre los indios mbayá; en
1547 remonté el Pilcomayo y en 1548 Irala, Chaves y otros conquistadores
cruzaron el Chaco hasta los confines de Charcas. Chaves, por orden de
Irala, se entrevistó con el Licenciado Lagasca; pero en voz de pedir para
Irala la gobernación del Paraguay la pidió para Diego Centono, explicando
que Irala era hombre de pocos méritos. Lagasca dió, en efecto, la
gobernación dcl Paraguay a Centeno, pero éste murió sin poder hacerse
cargo de su gobierno e Irala fué nombrado otra vez teniente de gobernador
en su viaje de regreso al Paraguay.
En 1553 Hernando de Salazar e Irala descubrieron la Provincia de Itatin y
en 1558 Nufrio de Chaves y Hernando de Salazar se dirigieron a los Xarayes
para fundar una población en ese lugar; pero en los Xarayes los
expedicionarios decidieron dirigirse hacia el Occidente en busca de la
“tierra rica” a fin de crear una gobernación entre los con¬fines de la
Provincia del Paraguay y del alto Perú.
De esta expedición debían nacer la ciudad y la gobernación de Santa Cruz
de la Sierra.
Capítulo V
LIMITES DE LA GOBERNACION DE SANTA CRUZ
DE LA SIERRA
Los límites de Santa Cruz de la Sierra son los de las gobernaciones unidas
de Andrés Manso y de Nufrio de Chaves (Cf. Fulgencio R. Moreno, Cuestión
de los límites con Bolivia, t. II, y Enrique de Gandía, Historia del Gran
Chaco, passim, y Limites de las gobernaciones sudamericanas en el siglo
XVI, Cap. XXIII, Límites de la gobernación de Andrés Manso, pp. 101 – 104,
y Cap. XXIV, Límites de la gobernación de Nufrio de Chaves, pp. 105 – 108.
Son numerosos los estudiosos bolivianos que han tratado la historia de las
ciudades de Nufrio de Chaves y de Andrés Manso, pero salvo Gabriel René
Moreno, en su Catálogo de Mojos y Chiquitos, pp. 254 y sigs., los demás
historiadores, casi sin excepción, han cometido errores y confusiones que
se¬ría larguísimo enumerar y que se pueden comprobar comparando sus
afirmaciones con las que aparecen en este libro de¬bidamente ducumentadas.
De entre la abundante bibliografía boliviana a que nos referimos,
mencionaremos sólo Los adelantados del Río de la Plata, de Medardo Chavez
S., (La Paz, 1929, pp. 235), obra en la cual los errores llegan a un
límite máximo. Lo más lamentable de este libro es que su autor, sin
fundamentos de ningún género y apenas amparado a veces, en obras
anticuadas que carecen de documentación. Pretende corregir los resultados
perfectos alcanza dos por especialistas como Manuel Domínguez, Fulgencio
R. Moreno y otros, que han agotado en cada detalle la investigación
pertinente. EI afán del Sr. Chávez de querer substitutuir las afirmaciones
ciertas por otras equivocadas, lo lleva hasta a enmendar la plana a
connacionales suyos bolivianos que en ciertos pormenores han coincidido
con los investigadores imparciales. En lo que respecta a la Nueva
Asunción, fundada por Nufrio de Chaves el 1° de agosto de 1559, como
consta, en las informaciones del propio Chavés y de Hernando de Salazar,
sin la más mínima duda, el Sr. Medardo Chaves S. sostiene sin ninguna
prueba que fué funda¬da en el año 1560~ y que Santa Cruz de la Sierra,
cuya acta de fundación hallase fechada el 26 de febrero de 1561, “fue
fundada primero que la Nueva Asunción” (sic). De es¬te modo se repiten los
errores constantemente en todas las páginas de la obra que hemos
mencionado. Igual cosa decimos de otro libro titulado El conflicto del
Chaco a la luz de la historia (Madrid, 1931), de Xesús Nieto Pena y Ramiro
de Sas Murias, plagado de infinitos errores.)
La historia de ambos conquistadores nos es conocida por lo que de ellos
hemos referido en el capítulo anterior. En estas paginas fijaremos los
límites de sus gobernaciones de acuerdo con la documentación de la época,
con la seguridad absoluta de no equivocarnos en lo que respecta a las
líneas generales. Declaramos desde ya que es insostenible ¬bajo todos los
puntos de vista la tesis boliviana de que las gobernaciones de Manso y de
Chaves se extendían desde los contrafuertes andinos hacia el Oriente hasta
el río Paraguay. Conforme se veré, este absurdo ni siquiera es digno de
refutación (Ricardo Mujía, Miguel Horcado Moreira, Enrique Finot y muchos
otros estudiosos bolivianos han sostenido por razones políticas y
perfectamente convencidos de su error, esta tésis totalmente falta de
documentación, de lógica y de seriedad. La extensión de las gobernaciones
do Chaves y Manso hasta el río Paraguay es una invención quo no se funda
en ningún documento ni puede sostenerse con ningún argumento.).
La zona en que debía poblar Andrés Manso la fijó exactamente el Virrey del
Perú, Marqués de Cañete, en una carta del 28 de enero de 1560, en la cual
dice: “Teniendo días pasados noticias de un pedazo de tierra que está a
las espaldas de la Villa de La Plata, de la otra parte de una cordillera,
que es¬té poblado de unos indios que se dicen chiriguanaes, gente
be¬licosa y guerrera, e que hacían mucho daño a los naturales que estén
junto a la dicha cordillera, de las encomiendas de los vecinos de la Villa
de La Plata, y a los que estén a la otra parte, e que recogían los que
podían para engordar e comer e matar, acordé, porque se escusasen estos
daños e inconvenientes, de enviar allá al capitán Andrés Manso, que había
andado por aquella provincia, con cincuenta o sesenta hombres, para que
“poblase un pueblo de la otra parte de la cordillera, y sembrase comidas”.
La gobernación de Andrés Manso, o sea, la zona en que de¬bía poblar “un
pueblo de la otra parte de la cordillera”, sem¬brar comidas e impedir que
los chiriguano hiciesen daño a los naturales de la cordillera encomendados
a vecinos de La Plata, era “un pedazo de tierra que esté a las espaldas de
la Villa de la Plata”, de la otra parte de la cordillera. Este pedazo de
tierra a las espaldas de la villa de la Plata, correspondía a la zona que
se extiende entre los ríos Chunguri o Guapay y Condorillo o Parapití.
Tan cierta es esta ubicación, que el mismo Andrés Manso, en su carta del
19 de abril do 1563, confirma que “el marques de Cañete, visorey que fué
de estos reinos, me mandó fuese a poblar y conquistar las provincias do
los llanos que son de mucha gente pasada la çordillera de los chiriguanos,
que serán de noventa leguas de esta ciudad de La Plata, en los cuales
llanos yo poblé la ciudad de Santo Domingo de la Nueva Rioja, en la ribera
de un río que acá llamamos de Condorillo y pacifiqué y conquisté los
indios naturales sujetos a la dicha ciudad.”
Es decir, que, según el mismo Manso, él había sido enviado a conquistar y
había conquistado “las provincias de los chirguanos que son de mucha gente
pasada la cordillera de los chiriguanos”, a noventa leguas de la ciudad de
La Plata. Estas “provincias de los llanos”, a noventa leguas de La Plata,
son los llanos de los ríos Guapay y Parapití o Condorillo, y para
pro¬barlo de un modo indiscutible no queda más que mencionar la ciudad de
Santa Domingo de la Nueva Rioja, que Andrés Manso en su carta citada,
declara haber fundado, como en efecto fundó, en la ribera del Condorillo,
La zona de las expediciones de Andrés Manso tuvo, en consecuencia, como
límites extremos, por el Norte, el paralelo 17° de Latitud Sud, donde se
hallaba La Barranca o Nueva Asunción fundada por Nufrio de Chaves y que
pertenecía la gobernación de este último; por el Sud el paralelo 20° de
Latitud Sud, pues no hay ninguna noticia que Manso haya pasado ni
pretendido pasar al Sud de esto paralelo que en parte coincide con el río
Condorillo, donde Manso fundó su ciudad como ¬límite máximo alcanzado por
el Sudeste; por el Oeste, el meridiano 64° al Oeste de Greenwich, en que
se levantan los contrafuertes andinos, y por el Este el meridiano 62° al
Oeste de Greenwich que también coincido en parte con el río Condorillo y
que en ningún momento cruzó Andrés Manso.
Estos son los limites extremos y máximos de la gobernación de Manso.
A fin de demostrar que los límites que hemos señalado a esta gobernación
son los que le reconocían los conquistadores do la época, reproduciremos
la declaración de Francisco de Mendoza en la Información de Santa Cruz de
la Sierra, hecha en la ciudad del Cuzco el 29 de noviembre de 1571 en ha
cual dice que “de ocho años o nueve a esta parte que este testigo ha
estado residido en la dicha provincia de Santa Cruz de la Sierra, vió este
testigo que hobo dos governadores que el uno se llamaba Nufrio de Chaves y
el otro don Diego de Mendoza, hermano deste, de que siempre ha visto y
entendió que las encomiendas que los dichos governadores han hecho han
sido conformo a lo proveydo o ordenado por su magestad, e que este testigo
entendió que sobro la dicha governación hovo diferencias entre Andrés
Manso y el dicho Nufrio de Chaves por pretender la dicha governación el
dicho Andrés Manso disiendo que le pertenecía y sobre ello hobo pleytos y
diferencias e por sentencia de vista e revista e provisiones del conde de
Nieva se lo adjudicó la dicha gobernacion al dicho Nufrio.de Chaves y
solamente se dió al dicho Andrés Manso lo de Condorillo, donde después
fundó un pueblo de españoles y los indios chirguanaes lo mataron a él e a
los que tenía en su compañía que serían hasta setenta españoles e después
por muerte de dicho Andrés Manso queda la dicha averiguación de toda
aquella provincia en el dicho Nufrio de Chaves...” Acerca de la
designación de la gobernación de Nufrio de Chaves, vamos a aclarar este
particular transcribiendo unas líneas de nuestro libro Limites de las
gobernaciones Sudamericanas en el siglo XVI, p. 105: “Nufrio de Chaves no
fué precisamente gobernador, sino teniente de gobernador de la provincia
concedida a Don García de Mendoza y Manrique por su padre el Marqués de
Cañete, pero como don García de Mendoza nunca se hizo cargo de su segunda
gobernación, pues ya tenía la de Chile, es común designarla con el nombre
de su teniente general, Nufrio de Chaves, a fin de distinguirla, también,
de la de Andrés Manso, con la cual confinaba”.).
Como se ve, la gobernación de Andrés Manso consistía, “solamente”, en “le
de Condorillo, donde después fundó un pueblo de españoles (Santo Domingo
de la Nueva Rioja)”. Las tierras restantes de aquellas partes pertenecían
a Nufrio de Chaves.
La extensión del nombro de llanos de Manso a las tierras del Chaco y a la
zona comprendida entre los ríos Pilcomayo y Bermejo, que Andrés Manso
nunca conoció, comenzó a verificarse a comienzos del siglo XVII y siguió
ampliándose en los siglos posteriores, por obra de cartógrafos y cronistas
que extendían el nombre de los verdaderos llanos de Manso, situados “a la
fa falda de Santa Cruz de la Sierra” como aún escribía el 5 de febrero de
1588 el P. Diego de Altamirano, a todas las tierras circunvecinas, hasta
más al Sud del Bermejo y las mismas ribe¬ras del río Paraguay.
Fijados los límites, con toda amplitud, de la gobernación de Andrés Manso,
tócanos ahora establecer los de la gobernación de Nufrio de Chaves (Fué
publicada por Ricardo Mujía en su obra Bolivia-Paraguay y reproducida por
Fulgencio E. Moreno en su Cuestión de límites con Bolivia, t,, II, p.
283).
En el título de teniente de gobernador expedido por el Marqués de Cañete a
Nufrio de Chaves consta que don García de Mendoza fué nombrado “gobernador
y capitán general y justicia de las provincias de los Nexos, con la
demarcación y limites que ha de tener ... “.
Estos límites no se especificaban, pero sabemos exactamente que Nufrio de
Chaves fundó la ciudad de La Barranca o Nueva Asunción el l° de agosto de
1559 en l7° de Latitud Sud y que luego, como consta en su Información de
méritos y servicios y otros documentos, “entró a la pacificación de las
provincias de los indios gorgotoquis y chanes, visitó en contorno cuarenta
leguas ochenta mil fuegos” y fundó el 26 de febrero de 1551 la ciudad de
Santa Cruz de la Sierra, en 16° 30’ de Latitud Sud. La gobernación de
Nufrio de Chaves no tenía mas de cuarenta leguas de contorno, dentro de
las cuales se hallaban las ciudades de La Barranca y Santa Cruz de la
Sierra.
Por el Sud la gobernación de Chaves llegaba en parte a los 19° escasos de
Latitud Sud. Sobre este detalle no hay la más mínima duda, pues entre
otros testimonios hállase el definitivo del Marqués de Montesclaros, del
año 1609, el cual atestigua en el espacio de latitud, desde veinite y seis
grados donde está la ciudad del Estero del gobierno de Tucumán y la de
Concepción del río Bermejo, distrito del Paraguay, hasta los diez y nueve
escasos en que he puesto la gobernación de Santa Cruz ... hay grande
espacio de tierra que habitan indios infieles ...”
Por el Norte la gobernación de Nufrio de Chaves no pasaba arriba de los
16° de Latitud Sud, pues sabemos que Santa Cruz se hallaba en 16° 30’ de
la misma Latitud.
Por el Oeste la antedicha gobernación llegaba como máximo a los 64° de
Longitud Oeste de Greenwich, y por el Este, entre los paralelos 16° y 17°,
comenzaba en los 58° de la misma Longitud.
A la muerte de Andrés Manso su gobernación se incorporó a la de Nufrio de
Chaves, la cual se extendió, por lo tanto, desde el paralelo 16° de
Latitud Sud, al Norte, al 20° de la misma Latitud, al Sud, y del 58° de
Longitud Oeste de Greenwich, al Este, al 64° de la misma Longitud, al
Oeste.
En el año 1563, por una Real Cédula del 29 de agosto, la Audiencia de
Charcas, fundada en 1561 con un distrito de “cien leguas de tierra
alrededor por cada parte”, se aumentó con “la gobernación de Tucumán y
Juríes y Diaguitas y la provincia de los Moxos y Chunchos y las tierras y
pueblos que tienen poblados Andrés Manso y Nufrio de Chaves, con lo demás
que se poblare en aquellas partos en la tierra que hay donde la dicha
ciudad de La Plata hasta la ciudad del Cuzco, la cual queda sujeta a la
dicha Audiencia de los Charcas.” (Esta Cédula fué publicada numerosas
veces; pero las mejores reproducciones son las de Roberto Levillier, en La
Audiencia de Charcas. Correspondencia de Presidentes y Oidores (1561 -
1579), Madrid, 1918, t. 1, p. 588, y Nueva Crónica de la Conquista del
Tucumán, Lima, 1926, t. 1, pp. 280 - 281. En la IV Parte de este volumen,
La organización legal, pp. 237 - 282, se hace la historia perfecta y
documentada de los antecedentes que dieron por resultado la promulgación
de la citada Cédula de 1563.).
En realidad, las gobernaciones de Manso y de Chaves ya se hallaban
incluidas dentro del distrito de cien leguas que “alrededor por cada
parte” tenía la Audiencia de Char¬cas; pero como al constituirse en
gobernaciones virtualmente “se separaban de la Audiencia de Charcas y la
intención del Rey de España era que siguiesen dentro del distrito de la
mencionada Audiencia, hízose constar su agregación en la Cédula citada del
año 1565 (Cf. nuestro estudio acerca de Los derechos del Par?auay sobre el
Chaco Boreal y las doctrinas del “uti possi detis’ en el siglo XVI, pp.
103 - 105. Las conclusiones aquí alcanzadas, podemos confirmarlas ahora
con un nuevo documento que aclara definitivamente el por qué se agregaron
las provincias de Nufrio de Chaves y de Andrés Manso a la Audiencia de
Charcas, en la forma ya indicada por nosotros. El documento es el
siguiente: “El Rey. Presidente e Oydores de la Nuestra Audiencia Real que
reside en la Ciudad de la Plata de las Charcas de las Provincias del Perú:
vi vuestra letra del 24 de diciembre del año pasado de mil e quiniento
sesenta y tres... Cuanto a lo que decís, que habiendo tenido por nueva
cierta que venían trescientos hombres del Río Paraguay del Plata, sin
saber cossa cierta si venían a proseguir la conquista de los moros que
tenía a su cargo Nufrio de Chaves, o a esa tierra que pretendían ser en
derecha conquista, bien armados y sin esperanza de vol¬ver donde salían,
procurasteis que cesase su venida y que añal por agora ha cesado, y el
Obispo y otros vecinos del Paraguay os han escrito pidiendo justicia
porque no la tienen, y que a causa do se os haber acortado el distrito,
que no llega allá con duciontas leguas, no habeís proveído na¬da hasta que
por Nos se os mande lo que debéis hacer; por que como habréis visto por la
provisión que se os ha ymbiado en aquellas provincias las havemnos mandado
po¬ner, debajo del distrito de esa audiencia. Vosotros de aquí en adelanto
podréis proveer, lo que os pareciese y viéredes que más convenga a Nuestro
servicio y bien de aquella tierra. Del bosque de Segovia a principio de
octubre de mil quinientos y sesenta y seis años. Yo el Rey. Por mandato de
Su Magestad, Francisco de Erasso, Corregido con su original, Joan Baptista
de la Gasca”, (Cf. Raúl del Pozo Cano, en colaboración con universitarios
cruceños, Santa Cruz de la Sierra, Asunción 1935, p. 13). Como se ve, el
Rey expresaba a la Audiencia d Charcas que “a causa de se os haber
acortado el distrito, que no llega allá con ducientas leguas”, por la
creación de las gobernaciones de Chaves y de Manso, había mandado poner
“debajo del distrito de esa audiencia” las antedichas gobernaciones de
Chaves y Manso, en las cuáles “vosotros de aquí en adelante podréis
proveer”.).
Prueba de ello está en el hecho que después de esta fecha la ciudad de La
Plata o Çharcas, hizo constar al Rey, en las Oportunidades que le fué
posible, que Nufrio de Chaves hallábase poblando ”en el distrito y
jurisdicción desta ciudad” (Cf. la Carta de la ciudad de la Plata al Rey,
del año 1567, publicada en la Colección.. .de Blás Garay y reproducida por
Fulgencio R. Moreno en su Cuestión de límites con Bolivia t.II, p. 279 -
280,).
Las gobernaciones de Nufrio de Chaves y de Andrés Manso se llamaron de los
Moxos hasta el año 1570 (Ello consta, primeramente, en el título de
teniente de gobernador expedido a Nufrio de Chaves en 1561. El Conde de
Nieva escribió que el Marqués de Ca¬ñete “había proveído al capitán Andrés
Manso para hacer una entrada que dicen de los Mojos “, Juan de Medina
Avellaneda en su información de méritos y servicios hace constar que se
dirigió a las provincias en de los Moxos” para pacificar a Nufrio de
Chaves y Andrés Manso. En un Memorial de Don Gabriel de Porras también se
lee “Estante en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, provincia de Moxos”.
Cf. Víctor M. Maurtua, Juicio de Límites entre el Perú y Bolivia, y
nuestros Límites de las gobernaciones sudamericanas en el siglo XVI, pp,
107 - 108.),
Mas tarde la palabra Moxos o Mojos pasó a designar las tierras aun no
descubiertas ni conquistadas próximas a Santa Cruz de la Sierra En 1573,
en un Cédula del 22 de agosto, los Mojos ya no eran las provincia de
Chaves y Manso, sino la zona próxima a Santa Cruz. En efecto, en esta
Cédu¬la consta que los vecinos de Santa Cruz “sustentan aquella provincia
con esperanza de que han de poblar la dicha provincia de los Mojos que
está junto a ella”. Cf. Maurtua, ob. cit. y Límites de las
gobernaciones.,. loc. cit. La palabra Mojos de Moxos, según algunos
autores significa mojoc llaucta, tierra nueva; pero la etimología más
segura es, a nuestro juicio, la de Garcilaso (Comentarios Reales, Lib.
VII., Cap. XVI), según el cual los Moxos no serían mas que los indios
musus, situados al Este del Cuzco y en contra de los cuales Yupanqui
habría llevado una problemética expedición (Cf, Luís Ulloa, Relación de la
jornada y descubrimiento del Río Manu (hoy Madre de Dios) por Juan Alvarez
Maldonado en 1567, Sevilla, 1899, p. VI). Asi mismo, los Chunchos a los
cuales, hemos de referimos numerosas veces significaba los salvajes por
excelencia; pero pasó pronto a designar el territorio que habitaban los
salvajes del Oriente del Perú (Ulloa, ob. cit,, pp. VII - VIII)).
Los límites de la gobernación de Santa Cruz de la Sierra no variaron
grandemente con los gobernadores que sucedieron a Nuflo de Chavos, A la
muerte de esto conquistador el Licenciado Castro nombré gobernador al
cuñado de Chaves, Don Diego de Mendoza, y el 2 do noviembre de 1571 a
pedimento del cabildo de aquella ciudad y de toda la tierra que embió sus
procuradores y pidiéndole también el dicho don Diego y por otras buenas
causas y no tener él autoridad que convenía para los gobernar, yo proveí
por gobernador al espitan Juan Pérez de Zurita, hombre principal en este
reyno y muy ejercitado en estas guerras y conquistas de indios ansí en
Chile como en Tucumán donde fue go¬bernador …( Carta del Virrey Don
Francisco de Toledo, del 10 de mayo de 1572, publicada por Blás Garay en
su Colección de documentos.., y reproducida por Fulgencio R. Moreno en su
Cuestión de límites con Bolivia, t. II, pp. 285 - 287).
En efecto: en la fecha indicada 2 de noviembre de 1571 el Virrey Don
Francisco de Toledo nombró en el valle de Yucay, término de la ciudad del
Cuzco, al “dicho capitan Juan Pérez de Zúrita por gobernador y capitán
general y justicia mayor de la gobernación y ciudad. de Santa Cruz de la
Sierra y su provincia y de los lugares que poblare conforme a las
comisiones e instrucciones que lleva..,” (Cf, Víctor M. Haurtua, Juiéio de
límites entre el Perú y Bolivia y Enrique de Gandía,.Límites de las
gobernaciones sudamericanas en el siglo XVI, p. 155. “Diego de Mendoza
escribe el Dr. Juan Esteban Guastavino en un artículo sobre Ñuflo de
Chavez, el trágico, publicado en La Prensa de Buenos Aires y reproducido
en El Liberal de la Asunción del Paraguay, del 2 de diciembre de 1934
asumió la rebeldía de Ñuflo. El Virrey Toledo lo decapitó; declaró borrado
para siempre el nombre de Nuflo de Chaves, y expulsó de Santa Cruz de la
Sierra a su esposa y a la de D. Diego, para que en aquellas tierras no
quedase raza de traidores”. Comenzaba desde entonces el odio entre los
poblado¬res de Santa Cruz y las autoridades del alto Perú.)
Juan Pérez de Zúrita tuvo en gobernación como indica su nombramiento los
mismos límites de Nufrio de Chaves y Diego de Mendoza, Ello se confirma,
también, con la Instrucción para la gobernación de Santa Cruz de la Sierra
que le dió Don Fran¬cisco do Toledo, en la cual se lo ordenaba dirigirse
”a la parte que llaman La Barranca, que es de vuestra gobernación” y “en
la parte y lugar que más camode os pareciere de aquella provincia
poblareis un pueblo de españoles”; luego debía pasar “a la provincia de
Condorillo, donde, en le parte más cómoda que os pareciere, fundareis otro
pueblo de la manera y por la orden que os mando que tuviesedes en la
población de la Barranca”; por último tenía obligación de “entender el
estado” de la ciudad de Santa Cruz y “poblar un pueblo en las minas que
los vecinos de la ciudad de Santa Cruz tienen descubiertas”.
Juan Pérez de Zúrita no debía “hacer ninguna otra entrada ni
descubrimiento por vuestra persona ni por vuestros tenientes ni caudillos,
ni otra gente, sin que proceda mandado de S. M. o mío”; pero “hecho y
acabado lo que de presente se os encomienda”, se lo encargaría “también lo
que fuere comarcano a vuestra gobernación”. Pérez de Zúrita debía,
asimismo, descubrir la “navegación, camino y puerto” para comunicar el
Perú con la Mar del Norte e informarse “si desde aquella provincia de
Santa Cruz a la del Paraguay o Río de la Plata hay camino abierto y seguro
parase poder caminar y, si fuere posible, enviarle els un despacho que
llevaís de S. M. para el gobernador de aquella provincia”. Estas últimas
empresas Pérez de Zúrita debía realizarlas después de haber “hecho y
acabado todo lo que de suso se os ha encomendando”; pero su gobernación
que¬daba circunscripta, siempre, a los lugares de Santa Cruz, la Barranca
y Condorillo. Cumplidas sus obligaciones, también se le encargaría “lo que
fuere comarcano a vuestra gobernación” (Cf. Enrique de Gandía, Límites de
las gobernaciones sudamericanas en el siglo XVI, pp. 155 - 158.)
En 1592, el 30 de noviembre, la gobernación de Santa Cruz de la Sierra, la
Barranca y Condorillo, se aumentó con la pro¬vincia de los Mojos. El
Marqués de Cañete, don García de Mendoza, designó a don Lorenzo Suárez de
Figueroa “gobernador de la dicha provincia de Santa Cruz de la Sierra,
Barranca y Condorillo y de todas las demás ciudades, villas y lugares de
su distrito y jurisdicción, que al presente están pobladas y adelan¬te se
poblaren”. En otra provisión, el Marqués de Cañete nombró también a don
Lorenzo Suárez de Figueroa “gobernador, jus¬ticia mayor y capitán general
de la dicha provincia de los Mojos... y lo tengaís juntamente con el dicho
gobierno de Santa Cruz de la Sierra y de todas las ciudades, villas y
lugares que en ellas poblaredes e adelante se pablaron por vuestra or¬den,
industria y voluntad ...” (Cf, Enrique de Gandía, Límites de las
gobernaciones sudamericanas en el siglo XVI, pp. 167 - 168.).
A fines del siglo XVI la gobernación de Santa Cruz de la Sierra,
constituida por las antiguas gobernaciones de Nufrio de Chaves y de Andrés
Manso, abarcaba los limites que le hemos señalado anteriormente (al Norte
el paralelo 16° de Latitud Sud, al Sud el 20° de la misma Latitud, al
Oeste el meridiano 64° de Longitud Oeste de Greenwich y al Este el 58° de
la misma Longitud) y además la provincia de los Mojos que se hallaba al
Norte del paralelo 16° y se extendía sobre una muy amplia zona de terreno
(Los límites de la Provincia de los Moxos fueron definidos en el año 1771
por Don Cosme Bueno con su Descrip¬ción del Obispado de Santa Cruz de la
Sierra publicada en el Conocimiento de los tiempos o Efemérides del año
1771, en la siguiente manera: “Provincia de Moxos, A la parte del Norte de
Santa Cruz está la provincia de los Moxos, la cual confina: por el Norte,
con el río Itenes o Guaporé... hacia el Sudeste, interpuestos muchos
bosques, can la provincia de Chiquitos, por el Sudoeste corro la
cordillera, detrás de ¬la cual está la provincia de Cochabamba; por el
Oeste confina con las misiones de Apobobamba, mediando el río Beni...
Bañan o inundan a esta provincia tres caudalosos ríos, fuera de otros
menos considerables. El primero es el Mamoré, que tiene su origen en la
cordillera que divide esta provincia de la de Cochabamba. Corre primero al
Oriente y revuel¬ve al Norte, en cuya dirección recibe otros muchos ríos,
entre ellos el de San Miguel o Apero o Río Grande o Guapai, que dan una
gran vuelta por la parte oriental de Santa Cruz, El segundo es el Itenes,
que también llaman Guaporé. Nace al Poniente de la laguna de los Xarayos,
de las serranías que caen al Norte de la provincia de Chiquitos... Su
dirección es Sudeste-Norecste. Recibe en su curso aIgunos otros, en¬tre
ellos el río de los Baures. Junta sus aguas al Mamoré al fin de esta
provincia, que se aumentan más aI Norte con las del río Beni, desde donde
toma el nombre de río de la Madera. El tercero es el río Beni, a la parte
oriental de esta provincia. Forman sus primeros raudales las aguas de la
Paz y de la provincia de Sicasica; se aumentan con las del río de los
Locos, las da Tuichi y otros que le entran de las misiones de Apolobamba.
Su dirección es al Nordeste, y dividiendo de estas naciones la provincia
de Moxos, pasa inmediato al pueblo de Reyes, y caminando muchas loguas y
recibiendo otro gran río por el Poniente, con el nombre de Parabare o río
de Castola, entra en el Mamoré o Itenes jun¬tos, tomando el nombre de río
de la Madera, como se ha di¬cho, el cual va a desembocar al Marañón. Estos
tres ríos son navegables en canoas y balsas casi desde sus orígenes.
“Esta provincia se compone de tres partidos que son: el de los Moxos, el
de los Baures y el de Pampas. El prime¬ro comprende una y otra banda del
Mamoré.... El segundo partido está a la parte oriental del Mamoré.... El
tercer partido, que es el de Pampas, está a la parte occidental de dicho
río...”
“El temperamento de esta provincia es caliento y muy húmeda por los muchos
bosques y multitud do ríos que corren por su terreno, los cuales forman
innumerables lagunas y pantanos, especialmente en tiempo de lluvias, que
empiezan desde octubre y suelen durar hasta mayo. En este tiempo son tan
grandes las inundaciones, que en muchas partes no se ve en las campañas
sino la cima de los árboles; siendo necesario entonces en la mayor parte
de la provincia comunicarse con balsas de un pueblo a otro, caminando a
veces uno y dos días sin hallar tierra donde poner el pie. En este tiempo
se enflaquecen los ganados por falta de pastos y algunos mueren. Esta
grande humedad, junta a los grandes calores que por falta de ventila¬ción,
se sienten allí, excita la putrefacción en las aguas que quedan detenidas;
que los más años, si no en unos pueblos en otros se encienden unas
epidemias tan fatales que algunas de ellas han arrasado pueblos enteros.”
(Esta parte hállase re¬producida en la Historia de la Compañía de Jesús en
la Provincia del Paraguay, del E. Pablo Pastells, t. I, pp. 538 - 540.)
El 15 de octubre de 1590 don Lorenzo Suárez de Figueroa escribió al Rey de
España comunicándole que había fundado la ciudad de San Lorenzo de la
Frontera, en la Provincia de Santa Cruz de la Sierra (P. Pablo Pastells,
Historia de la Compañía de Jesús en la Provincia del Paraguay, t. I, p.
57.). El 12 de marzo de 1593, el Licen¬ciado Copada, Presidente de la
Audiencia de La Plata, dió cuenta el Rey de está fundación y de la de
Santiago del Puerto, “en un sitio sano y de buen temple y tierras pobladas
de indios, aptas para toda labranza y buen paraje para entrar en las
provincias de Mojos y Timbúes” (E, Pablo Pastells, Historia de la Compañía
de Jesús en la Provincia del Paraguay, t. TI, p. 57, nota (2)).
El 12 de mayo del año 1594, la ciudad de Santa Cruz de la Sierra fué
trasladada unas cincuenta leguas al Este, en 17° 25’ de Latitud Sud, pues
los ataques de los indios le ha¬bían hecho imposible la vida, y la
población de Santiago del Puerto, a sesenta leguas de Son Lorenzo, hubo
que desamparar la, por iguales motivos, en el mismo año de 1594 (Cosme
Bueno, Descripción de las Provincias pertenecientes al Obispado de Santa
Cruz de la Sierra, año 1771. Véa¬se también Pastells, historia de la
Compañía de Jesús,.. T. I, pp. 98 - 99, nota).
La ciudad de Santa Cruz de la Sierra, la Vieja, así llamada para
distinguirla de la Nueva, quedó abandonada y sus ruinas, que ocupaban un
kilómetro de ancho, fueron descubiertas, siglos más tarde, por el sabio
Alcides D’Orbigny (Alcides D’Orbigny, Voyage dans L’Amerique Meridionale
executé pendant les annés 1826, 1827, 1828, 1829, l830, 1831, 1832 et
1833, París, 1825 - 1847, t. II, p. 627.)
Pocos años después, en 1620, hubo una peste terrible que hizo morir a
muchos pobladores y a causa de ellos, en los años subsiguientes, los
sembrados fueron desatendidos y vino una gran hambre en toda la región
(Cf. la Carta de Don Nuño de la Cueva, Gobernador de Santa Cruz de la
Sierra, a S. M. del 20 de enero de 1621. Original en el Archivo de Indias,
de Sevilla, 74-4-12 (P. Pablo Pastells, Historia de la Compañía de Jesús
en la Provincia del Paraguay, t. I, pp. 324 - 325),).
Sin embargo, los habitantes de Santa Cruz de la Sierra siguieron luchando
en contra de los chiriguano y la gobernación sobrevivió triunfante a todos
los ataques y a todas las penurias.
En julio de 1763 los jesuitas fueron expulsados de América y como por este
tiempo los avances de los portugueses en Matto Grosso hacia Mojos y
Chiquitos eran cada vez más inquietantes, el Rey de España decretó el 25
de Julio de 1771 “que verificado el gobierno civil y temporal pase un
Ministro de la Audiencia citada (la de charcas) para hacer¬la numeración y
arreglar el tributo que deben pagar como los demás naturales. Y que los
Gobernadores de Mojos y Chiqui¬tos estén a las órdenes del de Santa Cruz
de la Sierra has¬ta tanto que este Consejo examine la materia y me
propóngalo que gradúe más conveniente”,
El Consejo de Indias, en la consulta del 6 de abril de 1772 propuso que
“no pase todavía el Ministro de la Audien¬cia a la numeración de los
indios y arreglo de tributos hasta que se verifiquen las circunstancias
que propuso aquel tribunal por existir el grave inconveniente que
resultaría de empezar antes de tiempo”, y entonces el Rey, con fecha 15 de
septiembre de 1772 derogo su propia orden del 25 de julio de 1771
expresando que “he resuelto últimamente que no pase por ahora a la
numeración de indios y arreglo de tributos, Ministro alguno de la
Audiencia de Charcas, hasta que se verifiquen las circunstancias que en
sus modificaciones propuso la misma Audiencia”, (La Real Cédula del 15 de
septiembre de 1772 fue publicada por Manuel Ricardo Trelles en su Cuestión
de Límites entre la República Argentina y Bolivia y reproducida y
comentada por muchos otros autores, como Ricardo Mujía, en su
Bolivia-Paraguay, Cecilio Báez, en Paraguay-Bolivia, Fulgencio E. Moreno,
Cuestión de límites con Bolivia, etc. Ultimamente han vuelto a comentarla
casi todos los historiadores bolivianos, autores de trabajos sobre
cuestiones de límites, como Ricardo Jujía, en El Chaco (Sucre, 1933),
Miguel Mercado Moreira, El Chaco Boreal (La Paz, 1929), y otros de menor
cuantía que no vale la pena mencionar. Los verdaderos......).
Mojos y Chiquitos venían, por lo tanto, a depender del Gobernador de Santa
Cruz de la Sierra, conforme ordenaba la parte no derogada del decreto del
25 de julio de 1771.
Debemos recordar que las misiones de Mojos y Chiquitos ya se habían
reconocido como pertenecientes a la gobernación y Obispado de Santa Cruz
de la Sierra en una presentación elevada al Rey de España por el E. Juan
José Rico, Procurador General de la Provincia del Paraguay, que se
incorporó en una Real Cédula del 17 de diciembre de 1743 que encargaba a
la Audiencia de Charcas la numeración de dichos indios (Véase el análisis
de esta Cédula en el capítulo siguiente, dedicado al Obispado de Santa
Cruz de la Sierra.).
El agregado de los Mojos a la gobernación de Santa Cruz de la Sierra,
conforme dijimos anteriormente, habíaso realizado el 30 de noviembre de
1592, al designar al Marqués de Cañete a Don Lorenzo Suárez de Figueroa
gobernador de Santa Cruz de la Sierra, la Barranca, Condorillo y de los
Mojos.
En la Real Cédula mencionada del 15 de septiembre de 1772, el Rey de
España incorporó en el primer párrafo el dictamen que poco antes el
Consejo de Indias había dado sobre el corregimiento de Chiquitos y que
vamos a transcribir para que se compruebe que él no contiene en modo
alguno afirmaciones que puedan alterar los límites ya definidos de Santa
Cruz, Mojos y Chiquitos conforme, pretenden alegar no pocos autores
bolivianos.
El dictamen del Consejo de Indias incorporado a la Real Cédula del 1772 es
el siguiente:
“Por la misma razón juzga el Consejo que deb encargarse al Corregidor de
Chiquitos que cele con especial cuidado los confines de Matto Grosso, de
que injustamente se hallan apoderados los portugueses, como también de las
grandes y ricas minas de Cuyabá, pareciéndole muy preciso, para que no
continuar con sus usurpaciones, se formen hacia las lagunas de Manioré,
Vayubá y Jarayes, que hacen caudaloso el río Pa¬raguay, otros pueblos de
españoles de la misma naturaleza y para los propios fines, con un pequeño
fuerte o vigía, pues naciendo de las minas de Cuyabá un río de este
nombre, que toma muchas aguas, con las cuales y las que vierten les dos
citadas primeras lagunas se hace navegable, atravesando los pueblos más
internos de V. M. como son la Asunción del Paraguay y Corrientes, baxando
hasta desembocar en Buenos Aires; además de lo cual es necesario evitar
las incursiones por tierra que puedan temerse por el camino que se sabe
haber abierto desde la referida laguna Manioré, atravesando entre las
naciones de Chiquitos y Zamucos a la de Chiriguenos has¬ta el
corregimiento de Tarija, en que encuentren el río Pilcomayo, que va
atravesando todo el Chaco hasta la Asunción del Paraguay, de forma que por
tierra pasan a los confines do la Plata atravesando por agua a los
términos y posesiones más iternas hasta el Paraguay, cuyo asunto merece
particular atención”.
“Y por lo mismo, aunque el Consejo considere que tales poblaciones y
vigías deber ponerse a la inmediación de las lagunas de Manioré, Vayubá y
Jarnyes, doblando sobre Matto Grosso, cree por más acertado que antes de
ejecutarse se pida informes al presidente de Charcas, al Gobernador de
San¬ta Cruz de la Sierra, a su Obispo como tan instruído y celo soy a los
dos Corregidores de Mojos y Chiquitos...”.
Cómo se ve, el documento transcripto no define ni señala límites ni
circunscripciones algunas. Todo él está des¬tinado a fomentar el cuidado
de los confines de Matto Grosso, procurando fundar otras poblaciones de
españoles “Hacia” las lagunas de Monioré, Vayubá y Jarayes, pues por esas
partes podían avanzar los portuguesas y navegar también por los ríos que
de allí venían o iban hasta Corrientes y Buenos Aires. Asimismo era
preciso impedir que los lusitanos se diri¬giesen desde la laguna de
Manioré a través do los Chiquitos y los Zamucos hasta los Chiriguano y el
corregimiento de Tarija.
El Rey sólo indicaba las precauciones que era necesario tomar, sin fijar
límites a ninguna gobernación. Lo que preocupaba a la Corono de España
eran los avances de los portugueses y por ello encomendé su vigilancia
tanto a las auto¬ridades del alto Perú, como a las del Paraguay cuando
comprendió la inutilidad de los esfuerzos que se pensaba realizar desde
Sarta Cruz y Chiquitos. Más aún: en distintas fe¬chas la Audiencia de
Charcas y los gobernadores de Santa Cruz fueron de opinión que no se podía
luchar en contra de los portugueses si no se obtenía la colaboración del
Paraguay (Lo mismo ocurrió cuando se trató de luchar en contra de los
chiriguano. El 27 de noviembre de1583, Don Pedro de Segura, Corregidor de
Santiago de la Frontera, escribió a la Audiencia de Charcas que para
dominar a los chiriguano era necesario “que vuestra señoría mande a los
capitanes que están en el Paraguay que salgan a la guerra contra éstos por
que de ningún caso se les puedo hacer mayor daño que de allí por razón de
la mucha gente de mancebos que en ella ay muy cursados en la guerra y a
quienes estos temen y sacarán tres y cuatro mii amigos mas valientes que
estos porque por ningún caso se pueden huir sino es por aquella parte y de
necesidad han de dar con ellos” (Cf. Ricardo Mujía, Bolivia-Pa¬raguay.
Anexo II, p. 541, y Fulgencio R. Moreno, Cuestión de límites con Bolivia,
t. III, p. 34). Don Lorenzo Suárez de Figueroa, en la Relación de la
ciudad de Santa Cruz de la Sierra era de opinión que “esta conquista, para
ser a menos costa y con más facilidad,,, sería necesario que por mandado
de S. M. o de su S. E. viniesen de la Asunción gobernación del Paraguay
cien soldados arcubeceros, naturales de la dicha governación, que son
diestros en semejantes guerras y no hacen falta en la dicha ciudad, por
haber mucha gente en ella; y han de venir a esta para que juntos con los
que de esta podían salir, salgan juntos con el goberna¬dor de esta
provincia o repartidos en dos partes, pare que, a la par den en las
fronteras del Corderillo y del Ytupué; y que en este mismo tiempo sería
cosa muy acortada o impor¬tante que los capitanes de las fronteras de
Tomina y de Tarija salieran con cada sesenta o setenta soldados y diesen
en los pueblos más principales de sus fronteras, señalándose el tiempo a
los unos y los otros la Real Audiencia,..” En otra relación, Don Lorenzo
Suárez de Figueroa insinuaba la con venencia de fundar varios presidios en
la cordillera y agre¬gaba: “y si con estos presidios dichos diese vuestra
excelencia horden e mandase quel governador del Paraguay enviase al¬gún
capitán con cien arcabuzeros en banano que entrasen y en la cordillera por
los espaldas y corriesen los dichos presidios harían mucho efecto y
amedrentarían los enemigos y los apurarían y harían tan grardísimo daño
que con esto podría ser que solo un verano se acabase la guerra lo qual
podría hacer fácilmente el gobernador del Paraguay.” El 8 de diciembre de
1583, la Audiencia de Charcas acordó “que será muy acertado de escribir al
teniente general de aquella provincia del rrio de la plata o a los
cavildos de los ciudades della e a los capitanes antiguos cómo se han dado
por esclavos los yndios chiriguanaes... e que se pregono en aquella
governación e al dicho tenyente caudillo e capitanes e también a los
oficiales rreales que si hubiere algunos capitanes que se quisieren
disponer a venir con los soldados que sacaron que sean hasta cien o
cincuenta soldados.., que acudan a la cordillera a juntarse con don
Lorenzo Suares governador de la provincia de Santa Cruz de la Sierra a
quien principalmente está encargada dicha guerra...” (Moreno, ob cit, pp.
35 - 38. E. de Gandía, Historia dcl Gran Chaco, cit. pp. 43—45),).
Por estas mismas razones fué fundado en pleno territorio para guayo el
fuerte Borbón, hoy llamado Olimpo, en el año 1792 por el Comandante D.
José Antonio Zavala Delgadillo y orden del gobernador Dr. Joaquín Alós, e
igual origen tuvo el fuerte de San Carlos (Cf. Fulgencio R. Moreno,
Cuestión de límites con Bolivia, t. 1, pp. 128 - 133 y 325 - 340.). Dos
años después de haberse promulgado la Real Cédula del 15 de septiembre de
1772, el Coronel de caballería Don Juan Bartolomé Verdugo presentó un
extenso memorial en el cual exponía las providencias que a su juicio
había que tomar para evitar los avances de los portugueses y, entre otras
cosas, decía:
“A más de esto, desde el Santo Corazón, pueblo último de la Provincia, al
de Nuestra Señora de Belén, jurisdicción del Paraguay, sólo cuenta cosa de
setenta leguas, y en el intermedio, declinando hasta veinte a derecha e
izquierda, tengo bien averiguado se hallar más de sesenta naciones
infieles por conquistar, de distintos idiomas y de genio muy domésticos, a
excepción de los guaycurús, de forma que con una mediana aplicación
desinteresada, que sepa medir y proporcionar tiempos, pudiera hacer
aprovechar aquellas almas y territorios, antes que los sagaces portugueses
de Cuyabá lo descubran y se posesionen para incomodar como acostumbran
ambas provincias...”
Este párrafo demuestra claramente que la expansión territorial de
Chiquitos debía llegar hasta veinte leguas de Santo Corazón, que distaba
setenta leguas de Nuestra Señora do Belén, jurisdicción del Paraguay.
Santo Corazón hallábase a 18° de Latitud Sud y, por lo tanto, la
gobernación de Chiquitos, al declinar veinte leguas hacia Nuestra Señora
do Belén, no pasaba al Sud del paralelo 19°.
El memorial del Coronel Don Juan Bartolomé Verdugo, como es sabido, dió
origen a un voluminoso expediento en cual informaron el Consejo
Extraordinario, el Marqués de Valdelirios y Don Domingo de Orrontía, el
Fiscal del Perú, el Fiscal de la Nueva España y el Fiscal Campomanes,
hasta que el 5 de agosto de 1777 se crearon las gobernaciones militares de
Mojos y Chiquitos nombrando gobernadores, respectivamente, a Don Ignacio
Flores y al Coronel Don Bartolomé Verdugo.
En las instrucciones del gobernador Don Bartolomé Verdugo se le expresaba,
especialmente, “que debeis tomar en consideración dos objetos: el uno el
de contener los portugueses para que no entren en el Chaco; y el otro el
de re¬primir a los yndios infieles e irlos reduciendo a vida christiana y
civil. Por estas razones es de suma importancia que en la provincia de
Chiquitos se establezcan principalmente dos poblaciones españolas para
hacer frente a los Portugueses y facilitar la reducción del Chaco,
impidiendo que los primeros se introduzcan más adelante de lo que están
por la parte de Cuyabá cuyas minas poseen y que tal vez atraigan así las
naciones del Chaco, de modo que una de estas poblaciones sea capaz de
facilitar como escala el comercio pro¬puesto anteriormente ... ‘‘
No se especifica en estas instrucciones el lugar en que el coronel Verdugo
debía levantar las dos poblaciones; pero por el contenido de la Real
Cédula del 15 de septiembre de 1772 sabemos que el temor de los españoles
era que los portugueses llegasen desde la laguna Manioré a través de los
Chiquitos y Zamucos hasta los Chiriguano y el corregimiento de Tarija,
“donde encuentra el río Pilcomayo”. Verdugo debía, pues, fundar sus dos
poblaciones en las proximidades de la cordillera de los chiriguano, pero
ellas nunca llegarán a ser una realidad. Los portugueses continuaron sus
avances sin que desde el alto Perú se lograse contenerlos, hasta que el
Rey de España encomendó al gobierno del Paraguay la contención de los
avances portugueses y con es¬te motivo se fundó en 1792 por orden del
gobernador Don Joaquín Alós, el fuerte Borbón, en 21° de Latitud Sud (Los
antecedentes de la fundación del fuerte Borbón han sido estudiados
admirablemente, sobre la base de una documentación inédita, por Efraín
Cardozo, en El Chaco y Los Virreyes (Asunción, 1934), Cap. V, Las
usurpaciones portuguesas, pp. 95—128 y Cap. VI, La fundación del fuerte
Borbón, pp. 128 - 161.).
Por este tiempo, como veremos más adelanto, la gobernación de Santa Cruz
de la Sierra ya se había convertido en Intendencia, pero sus limites
siguieron inalterables, feneciendo, por el Este, en el río Parapití.
SÍNTESIS
La gobernación de Andrés Manso, comprendida entre los ríos Guapay y
Condorillo, se unió, a la muerte de su gobernador, a la de Nufrio Chaves,
que originariamente constaba de cuarenta leguas en contorno. Esta nueva
gobernación, llamada de los Moxos, tuvo, por lo tanto, como límites, al
Norte el paralelo 16° de Latitud Sud; al Sud el 20° de la misma Latitud;
al Este el 58° de Longitud Oeste de Greenwich y al Oeste el 64° de la
misma Longitud.
El nombre de llanos de Manso dejó de designar las tierras que constituían
la verdadera gobernación de este conquistador y en los siglos XVI y
siguientes se extendió a las llanuras circunvecinas, jamás pisadas por
Andrés Manso.
En el año 1563 las gobernaciones de Nufrio de Chaves y de Andrés Manso
fueron incluidas dentro del distrito de cien leguas que por todas partes
tenía la Audiencia de Charcas a fin de que no se hallasen fuera de él,
pues no constando su inclusión en ningún documento, habría podido
Suponerse o alegarse que como gobiernos independientes se hallaban fuera
de la Audiencia de Charcas.
El nombre de Moxos designó hasta el año 1570 la gobernación de la cual
Nufrio de Chaves era teniente de gobernador y después de la fecha indicada
pasó a señalar las tierras aun no conquistadas que por el Norte limitaban
con la gobernación de Chaves.
El nombre de Moxos designó hasta el año 1570 la gobernación de la cual
Nufrio de Chaves era teniente de gobernador y después de la fecha indicada
pasió a señalar las tierras aun no conquistadas que por el Norte limitaban
con la gobernación de Chaves.
En 1592, Don Lorenzo Suárez de Figueroa reunió en una gobernación la
antigua gobernación de Chaves y la provincia de los Moxos,
En 1594 Santa Cruz de la Sierra se trasladó a su posición actual y la
vieja ciudad fué abandonada a sus propias ruinase
En 1771 los corregimientos de Moxos y Chiquitos se hicieron depender del
gobernador do Santa Cruz de la Sierra.
En el mismo año se encargó al corregidor de Chiquitos que impidiera los
avances de los portugueses que desde la laguna Manioré pretendían cruzar
esa región hacia el Sudoeste hasta los valles de Tarija.
Para evitar dichos avances, el Coronel Don Bartolomé Verdugo propuso en
1774 que el corregimiento de chiquitos se extendiese hasta los 19° de
Latitud Sud, es decir a veinte leguas de Santo Corazon, que se hallaba en
los 18°. Por ello se crearon en 1777 las gobernaciones militares de Mojos
y Chiquitos encomendadas a Don Ignacio Flores y a Don Bartolomé-Verdugo.
Este último debía fundar poblaciones en las proximidades do la cordillera
de los chiriguano para impedir que los portugueses se infiltraran hasta
Tarija; pero los avances de los lusitanos nunca se pudieron contener desde
el alto Perú, hasta que el Rey encargó esa misma misión a las autoridades
del Paraguay que fundaron, en 1792, el fuerte Borbón en los 21° de Latitud
Sud.
1
2 3
4 5
6 7 |