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“contra Federico Joffre Salinas, por los
delitos de acción derrotista comprobaba e instigación a la deserción al
regimiento 132 acantonado en esa capital, y se dispone a ampliar el
proceso contra los cuatro sin¬dicados, los señores Renato Riverin (ex
Rector de la Universidad de Chuquisaca), Abel Reyes Ortíz, Neberto Añez y
Augustín Landívar Zambrano, por haberse descubierto durante el juzgamiento
de Joffré Salinas y como resultado de una requisa que se efectuó en la
casa de este último por orden superior, un vasto plan -revolucionario de
tendencia izquierdista, en el que figuraban como principales autores los
nombrados” (Cf. Ultimo Hora, de La Paz, del 21 de Junio de 1934).
Desde el comienzo de la guerra entre Paraguay y Bolivia, el comando del
ejército boliviano sometió o los jefes y oficiales cruceños y benianos a
un verdadero espionaje, y a los soldados a una verdadero espionaje, y a
los soldados a una disciplina tiránica. Con el fin de disminuir en todo le
posible el pueblo cruceño, los soldados y oficiales naturales de Santa
Cruz fueron destinados a figurar constantemente en la línea dc fuego.
Calcúlase que Santa Cruz ha dado al ejército boliviano más de doce mil
soldados, o sea, el 12 % de su población, y el Beni, siete mil, es decir:
el 11 % de sus habitantes. El departamento de Santa Cruz fué el que
abasteció al ejército boliviano en la mayoría de sus necesidades. Los
trabajos en el campo se hicieron con la ayudo de los indios, pues los
demás hombres hallábense todos bajo las armas. Debe hacerse notar,
también, que los batallones netamente cruceños y benianos fueron disueltos
y entremezclados con los collas. No hubo un solo jefe cruceño en los
comandes de regimientos. La defensa de Santa Cruz tampoco se encomendó a
ningún cruceño, sino al general Quintanilla, del altiplano. No obstante
ser los soldados cruceños los de mayor resistencia y capacidad del
ejército boliviano, y poseer sus jefes un reconocido talento militar, no
se los encomendó la defensa de su región porque el gobierno boliviano
sabía perfectamente que ellos se unirán de inmediato a las fuerzas
paraguayas sus hermanos de sangre a afecto de proclamar la Independencia
cruceña. Una prueba de estos hechos puede verse en que más de cuatro mil
campesinos del Izozog, al acercarse el ejército paraguayo al río Parapití,
se presentaron en masa a ofrecer sus servicios al coronel Rafael Franco,
comandante del ala derecha paraguayo (Cf. Para las adhesiones de los
campesinos cruceños al ejército paraguaya, El Liberal, de la Asunción, del
2 de marzo de 1935, y La Nación, de Buenos Aires, del 20 de marzo de 1935.
Los demás datos nos han sido dados por patriotas cruceños desterrados de
Bolivia cuyos nombres hemos prometido no mencionar. En cuanto al numero de
cruceños bajo las armas recodaremos que el Dr. Plácido Molina M., en La
Unión, diario de Sucre, (La historia se repite. Una página de historia de
Bolivia. Santa Cruz en la “Guerra chiriguana” en 1735. Actitud de Santa
Cruz en la “Guerra Guaranítica o del petróleo” en 1935, artículo del 4 de
mayo de1935) atestiguo que han acudido a la guerra regimientos con
efectivos que pasan de 20.000 hombres”).
Delegaciones de campesinos cruceños se presentaron también a las
autoridades de la Asunción a ofrecer su adhesión al gobierno paraguayo
(Cf. La Nación, de Buenos Aires, del 24 de marzo de 1935.)
La zona cruceña y de influencia cruceña ocupada por las tropas paraguayas,
se extiende desde Tamachindi (Izozog), hasta Tarairí, próximo a Villa
Montes, en un espacio de sesenta leguas. Los pobladores de esta zona
prestaron secretamente su ayuda a las tropas paraguayas en todas las
oportunidades que se presentaron, sirviendo de guías y en otras muchas
formas. “Es muy factible pensar en la ayuda de los nativos y pobladores de
esas regiones, máxime si se tiene en cuenta el estado aflictivo en que
vivían esos pobladores, sometidos a un interminable régimen de fuerza, de
requisiciones, de aplicación de la “ley marcial”, sin forma ni fisura de
juicio. Los fusilamientos de indefensos indios chiriguanos, de extranjeros
como don Marcelino de los Ríos (español), vecino de Boyuibé; el
apresamiento, aplicación de la ley de residencia, etc. mantenían a los
habitantes de la zona cruceña hoy ocupada por el Paraguay, en un estado
que es no sólo presumible, sino factible y razonable que todos esos
cruceños se hayan puesto al servicio de la causa paraguaya. La ocupación
de Izozog y la fraternización de los pueblos indígenas con los soldados
del general Estigarribia, no llama entonces la atención si se considera
que hasta los cruceños blancos de habla español vienen cooperando
visiblemente en la obra paraguaya en el departamento de Santa Cruz” (Los
sucesos de Santa Cruz de la Sierra, en el diario El Norte, de Salta, del 9
de abril de 1935).
El régimen de fuerza y de vejámenes que impera actualmente en Santa Cruz
termina por hacer plegar a la causa cruceña hasta a los pocos cruceños que
no son separatistas y se inclinan a seguir formando parte de la República
de Bolivia. Por otro lado, la propaganda y las falsas noticias que los
órganos de publicidad bolivianos hicieron divulgar acerca de la supuesta
crueldad paraguaya, atemorizaron a algunas personas cruceñas de escasos
conocimientos que, ante el temor de hallarse algún día en una situación
más dura que la que padecían, permanecieron indiferentes ante el ideal de
la Independencia cruceña o temieron represalias paraguayas de que nunca
habrían sido objeto (Cf. Un cruceño que es bolivianista (declaraciones de
un prisionero) en El Liberal, de la Asunción, del 9 de abril de 1935).
A fin de impedir la proclamación de la Independencia de Santa Çruz, el
ejército boliviano obligó a todos los pobladores cruceños de Charagua,
Pirity, Saigpurú, lvlasavi, Tacurú y otras poblaciones, a cruzar el Río
Grande abandonando sus hogares y sus haciendas (Cf. La independencia de
Santa Cruz, en El Liberal, de la Asunción, del 12 de abril de 1935).
Mientras tanto, los soldados cruceños prisioneros en el Paraguay pidieron
al gobierno de esta nación ser separados de los soldados netamente
bolivianos que no simpatizaban con la Independencia cruceña y en los
primeros días del mes de mayo de 1935, ciento cincuenta jefes y oficiales
cruceños y seis mil soldados de la misma nacionalidad, prisieneros en la
Asunción, comenzaron los preparativos para jurar el día 21 de mayo
aniversario de la fundación de Santa Cruz de la Sierra por Nufrio de
Chaves la nueva bandera de la República Cruceña. Al mismo tiempo
proclamaron el nombre del Doctor Cástulo Chávez, ex Rector de la
Universidad de Santa Cruz, destituido por el gobierno bo¬liviano y
obligado a emigrar a La Paz, como único candidato a ocupar la futura
presidencia de la República de Santa Cruz (Of Los cruceños se aprestan a
jurar el 21 su bandera nacional, en El Liberal de la Asunción, del 12 de
mayo de 1935).
La jura de la bandera por los soldados cruceños se realizó en la Asunción
el día 21 de mayo de 1935. Reproducimos la crónica del diario argentino La
Nación por considerarla la mus fiel e imparcial:
“En el principal acantonamiento de los cautivos cruceños se realizó la
jura de la bandera de la independencia, asistiendo delegaciones de
cruceños de todos los acantonamientos, representaciones de estudiantes
paraguayos, numerosas damas y gran cantidad de público”.
“Después de la bendición de la bandera desfilaron los cruceños y pronunció
un discurso el intelectual cruceño Doctor Añez, quien dijo, entre otras
cosas, que la idea de la independencia cruceña no es de ahora, sino muy
antigua, y añadió: “Día llegará, tal vez no lojano, en que nuestro ideal
se convertirá en realidad”, Terminó agradeciendo la hospitalidad paraguaya
para los hermanos cruceños,”
“Luego se sirvió un almuerzo, durante el cual se ejecutaron aires
regionales paraguayos y cruceños. Las damas obsequiaron regalos a los
cautivos”.
“Los diarios dedican su primera página al aniversario cruceño, que saludan
cordialmente” (Cf, La jura de la bandera por los cautivos cruceños, en La
Nación de Buenos Aires, del 22 de mayo de 1935, p. 7, columnas 5 y 6).
La bandera cruceña “se comprende de tres fajas horizontales, la de arriba
verde, la del medio blanca y la inferior, color rojo, hacia el lado del
asta lleva un triángulo azul con una estrella blanca en el centro. Esto
triángulo es del mismo ancho de la bandera (Significado de los colores de
la rebelión cruceño: El verde simbolizo la rica y variado vegetación que
cubre el territorio del Estado Cruceño, así como la esperanza que abriga
en el futuro esplendor de su destino. El blanco encarna la pureza de su
raza hispano y el espíritu altivo y sin dobeces de sus hijos. El rojo
representa el valor y la sangre derramada por los mismos en la noble
demanda libertaria. El triángulo azul con una estrella en el centro
simboliza la libertad irradiando, triunfante, en la plenitud limpia del
cielo cruceño, exaltado en una de las estrofas de su himno de paz, que
dice: “Bajo el cielo más puro de América, y en la tierra de Nufrio de
Chávez Libertad ...! van cantando las aves de su veste ostentando el
primor”. (Raúl de Pozo Cano, Santa Cruz de la Sierra, Asunción, 1935, pp.
79 - 80)).
La nueva República de Santa Cruz de la Sierra es una nación próxima a
nacer.
SÍNTESIS
La guerra entre Paraguay y Bolivia ha demostrado a América que los
pobladores de Santa Cruz de la Sierra no desean seguir formando parte de
la nación boliviana y que aspiran, con justos títulos jurídicos o
históricos, a erigirse en República Independiente.
El gobierno boliviano, conocedor de estos hechos, persiguió a los
pobladores cruceños y envió al frente de batalla, en primera línea, a los
soldados y oficiales naturales de Santa Cruz.
Los campesinos cruceños ayudaron en toda forma a las tropas paraguayas y
los militares cruceños prisioneros en la Asunción pidieron que se les
separe de los demás soldados bolivianos, El día del aniversario de la
fundación de Santa Cruz por Nufrio de Chaves el 21 de mayo de 1935, los
oficiales y soldados cruceños prisioneros en la Asunción juraron la
bandera de la nueva República Cruceña.
Capítulo IX
LA NUEVA REPUBLICA DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA
La cuestión de límites entre Paraguay y Bolivia debe dar como resultado
lógico e inevitable la independencia de la República de Santa Cruz de la
Sierra.
La fórmula de Poincaré “devolver a cada cual lo suyo” (“Las esperanzas de
los pueblos afligidos se acrecentaron aún más cuando conocieron las ideas
de Poincaré, de Lloyd George y de otros prohombres europeos. En la
conferencia de París, Pincaré pidió justicia para todos los problemas
pendientes, territoriales, financieros y económicos; “restituciones y
reparaciones para los pueblos o para los individuos que han sido
despojados y maltratados”; “es necesario dijo devolver a cada cual lo
suyo”. Wilson extendió estas promesas a todos los pueblos del mundo, “Una
sola causa dijo interesa al terminar la guerra: es la causa de la justicia
y de la libertad para los hombres de todas las razas y de todas las
patrias” (Cf. Daniel Antokoletz, América, hemisferio de la paz. Solución
integral del problema del Pacifico (Versión taquigráfica de la Conferencia
pronunciada el 20 de agosto de 1929, en la Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales de la Universidad de Buenos Aires), Buenos Aires, 1929, pp. 21 -
22). No dudamos que el Dr. Daniel Antokoletz sabrá aplicar ahora las
bellas frases de Poincaré y de Wilson “devolver a cada cual lo suyo”, “la
libertad para los hombres de todas las razas” al pueblo sujeto y
esclavizado de Santa Cruz de la Sierra.) halla en este caso una
oportunidad en que debe ser aplicada.
Santa Cruz de la Sierra, como hemos demostrado en este libro, nunca ha
sido boliviana: fué fundada por gentes salidas del Paraguay; vivió vida;
independiente como gobernación, primero, e intendencia y obispado,
después; debió su independencia a la acción argentina y, sin consultar la
opinión de sus habitantes, fué incluida, por error, entre las otras
intendencias alto peruanas que diéron origen a la República de Bolivia.
Después de un siglo de sujeción, Santa Cruz de la Sierra ha intentado
varias veces declarar su independencia, no lográndolo por falta de medios
materiales, y ahora espera que la cuestión de límites entre Paraguay y
Bolivia termine como ha de terminar con el reconocimiento de todo el Chaco
Boreal en favor del Paraguay y la independencia de Santa Cruz de la
Sierra.
Esta nueva República debe ser una barrera eterna entre el Paraguay y
Bolivia. Debe dar una garantía de paz en América. Bolivia renunciará a sus
pretensiones imposibles de adueñarse de un territorio que jamás lo
perteneció y seguir manteniendo en una verdadera esclavitud los
departamentos de Santa Cruz de la Sierra y el Beni.
En la conferencia entre Paraguay y Bolivia en que se fijen los límites, en
las proximidades del Parapití, que ha de tener el Paraguay por el Oeste,
debe contemplarse la situación de Santa Cruz de la Sierra y convenir en
someter su Independencia a un plebiscito que se realizará en Santa Cruz
bajo las garantías de una comisión internacional de absoluta
imparcialidad.
Reconocido el nuevo estado americano por las naciones del mundo, su
porvenir no ofrece dudas. La riqueza de su petróleo es inmensa y sus minas
de metales y minerales atraerán capitales extranjeros; la ganadería y la
agricultura tomarán un gran incremento; se crearán industrias y
construirán ferrocarriles que unirán Santa Cruz con la Argentina,
Paraguay, Brasil y Bolivia, y el nuevo estado será pronto una nación
pujante y rica a la cual acudirán los hombres de buena voluntad, ansiosos
de hallar tierras fértiles ricas y libres en que trabajar.
Si las negociaciones de límites no llegaran a un resultado definitivo en
lo que se refiere al reconocimiento de los límites del Paraguay en el
Parapití y a la independencia de Santa Cruz de la Sierra, el Paraguay debe
mantener sus límites donde se hallan actualmente sus ejércitos y reconocer
la independencia del nuevo estado de Santa Cruz de la Sierra,
manteniéndolo bajo su protectorado hasta tanto no sea reconocido por
Bolivia y las demás naciones americanas.
Santa Cruz de la Sierra ya es una República Independiente en el ánimo de
los miles de soldados que han jurado su bandera; en los deportados
cruceños que han fundado comités y viven luchando por la independencia de
su patria en los Estados Unidos de Norte América, en la Argentina, Chile,
Brasil, Uruguay, Perú y otras naciones de América, y en todos los hombres
que conocen la historia fatal, triste y hermosa de Santa Cruz y saben que
ella es una nación que vive oprimida y esclavizada (El gran luchador de la
independencia cruceña, el Dr. D. Carmelo Ortíz Taborga, acaba de ser
condonado a muerte por el Gobierno boliviano, a las pocas semanas de
haberse firmado el cese de la guerra entre Paraguay y Bolivia.
Afortunadamen¬te la hospitalidad argentina impide que se consume este
crimen en un hombre que he de sobrevivir en la historia de América como el
precursor de la independencia de una nueva nación.).
SINTESIS
La independencia de Santa Cruz de la Sierra debe tratarse y reconocerse en
las negociaciones de límites entre Paraguay y Bolivia. Ella será una
garantía cierta de paz entre las nacio¬nes mencionadas y su nacimiento,
además de ser un acto de justicia en base a la historia y al derecho,
constituirá para un pueblo americano que vive esclavizado, un futuro de
libertad y prosperidad.
Capítulo X
EL ESCUDO DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA
El Consejo Departamental de Santa Cruz de la Sierra en cierta oportunidad
adoptó un escudo ignorando que por Real Cédula del 7 de noviembre de 1636
el Rey Felipe IV había otorgado un blasón a la “Muy Noble
Ciudad” de San Lorenzo el Real, cabecera de la Provincia de Santa Cruz de
la Sierra.
Gabriel René Moreno dio a conocer el primitivo escudo de la ciudad, que es
el que le corresponde por derecho y tradición.
En el escudo de Santa Cruz figuran los siguientes emblemas:
El castillo y el león, signos de la monarquía española; la corona ducal,
que otorga a la ciudad un elevado rango; la cruz central, símbolo de la
religión cristiana; otras dos cruces más pequeños, casa superpuestas, que
simbolizan la fusión de Santa Cruz de la Sierra y San Lorenzo el Real; las
palmeras y el árbol ventrudo llamado toborochi, que puede considerarse
como un símbolo de la hospitalidad de sus habitantes, pues los indígenas
solían refugiarse en los troncos huecos de los toborochis.
En Bolivia, sólo las ciudades de Chuquisaca y Potosí tienen escudos
superiores al de Santa Cruz. El escudo de La Paz remata con un casco de
caballero, y el de Cochabamba no fué otorgado por el Rey, sino por su
fundador, el Marqués de Toledo, Virrey del Perú, quien le dió las armas de
su casa de Oropeza.
Las otras ciudades de Bolivia no tienen escudos del tiempo de la colonia
(Plácido Molina M. Páginas históricas. La guerra de la Independencia en
Santa Cruz, Santa Cruz, 1928).
Capítulo XI
HIMNOS CRUCEÑOS
Conocemos varios himnos cruceños publicados por el Doctor Plácido Molina
M. En su Revista-Almanaque para 1918, correspondiente al mes de
septiembre, escritos por Felipe Leonor Ribera, Emilio Finot, “Alma Firmo”,
“Un cruceño”, “Devoto” y Mario Flores. En su estudio sobre Santa Cruz de
la Sierra, el Señor Raúl del Pozo Cano divulga el Himno a Santa Cruz de
Tristán Roca. La voz de la sangre, del Doctor Carmelo Ortiz Taborga, y
reimprime el himno de Felipe Leonor Ribera.
De estas poesías vamos a reproducir las que tienen verdadero carácter de
himno y por su antigüedad podrían ser declaradas por el pueblo cruceño
himnos nacionales.
El himno a Santa Cruz, del Doctor Tristán Roca, es el más antiguo. El
Doctor Roca era diputado por Santa Cruz en tiempos del Presidente Mariano
Melgarejo. No pudiendo vivir en Bolivia por la dureza del gobierno de
Melgarejo, emigró al Paraguay, que entonces se hallaba en guerra contra la
Triple Alianza, y defendió la causa paraguaya desde su periódico El
Centinela, que se editaba en los campamentos (Raúl del Pozo Cano, Santa
Cruz de la Sierra, pp. 3 - 4). He aquí su Himno a Santa Cruz:
A las armas, valientes cruceños,
al combate, entusiastas, volad;
que es temible el soldado que invoca:
!Libertad, libertad, libertad....!
Una voz clamorosa os llama;
de entusiasmo el fuego encended:
ws la voz de la Patria oprimida
que a las armas os dice: !Corrod!
Como libres marchad al combate,
que allí crece del héroe el laurel,
como crece la esbelta palmera,
del oriento en el vasto vergel.
Nuestros lares y campos guardamos,
que un tirano insulté sin razón;
por sus fueros, sin tregua, luchemos,
y expiremos al pie del cañen.
Que morir por la Patria es glorioso,
y es infamo no alzarse a su voz;
pues, quien sale por ella en defensa,
es su acero invencible y atróz.
Si marcháis animosos y bravíos,
del cañón al estruendo marcial,
nuestros hijos y esposas queridas
¡tejerán la corona triunfal!
Transcribimos a continuación el bello himno
del poeta cruceño Felipe Leonor Ribera, que aún vive, con avanzada edad,
en Santa Cruz de la Sierra:
CORO
La España grandiosa
con hado benigno.
Aquí plantó el signo
De la rendición.
Y surgió a su sombra
Un pueblo eminente
De límpida frente,
De leal corazón.
I
Bajo el cielo más puro de América
Y en la tierra de Nuflo de Chaves,
ILibertad! van trinando las aves
De su veste ostentando el primoro
De las flores el mundo galano
Su ambrosía perfumada ofreciendo:
!Libertad, libertad! van diciendo
En efluvios de paz y de amor.
II
De entusiasmo y de fe rebosante
Venga el hombre y repita ese coro
Que, en la “tierra del árbol del oro”,
Siempre libre y feliz ha de ser.
Que natura, con pródiga mano,
Derramó en nuestro suelo sus dones,
Su grandeza, sus bellos florones,
Sus mil fuentes de gloria y poder.
III
Siempre libres, cruceños, seamos
Cual lo son nuestras aves y flores
Y sepamos ahogar los rigores
Del que intente a la Patria oprimir.
Nuestro nombre, en tal hora con sangre,
En la Historia dejemos inscrito,
Repitiendo de Warnes el grito:
!O vencer o con gloria morir!
Capítulo XII
POBLACIÓN, SITUACIÓN Y LIMITES ACTUALES DE SANTA
CRUZ DE LA SIERRA
La población de Santa Cruz de la Sierra y el Beni es aproximadamente de
medio millón de habitantes y tiene una proporción anual de nacimientos muy
elevada (Las razas que componen esta población son en primer lu¬gar las
indígenas, casi todas reducidas y civilizadas, como los chiriguano y los
chane, definitivamente incorporados a la vida europea, Los izozeños se han
sometido; pero aun no están completamente civilizados los yanahiguá y los
ñanduguazú o empelotes, en la Cordillera; los zamuco y chamacoco, hacia el
río Paraguay; los guarañoca, cerca de Santiago; los otuquis y potorera, en
los esteros del Otupuis; los bororó, cerca de San Matías, los paunaca y
napeca, a orillas de los afluentes del río Blanco y Paraguá; los pauserna,
a orillas del río Iténez, entre el Paragua y el Verde; los sarabeca, a
orillas de este río Verde y los sirionó nómades por el Monte Grande y las
orillas de les ríos Guapay, Blanco, San Miguel y nacientes del Ibare. En
el departamento del Beni siguen en estado primitivo los indios chimane,
cerca de las Sierras de Mosetenes; los chacobo, hacia el Rogoaguado; los
san simonianos, a orillas del Iténez y en la serranía de San Simón, y los
chapacura en el límite de ambos departamentos. La raza blanca, compuesta
por los descendientes de españoles y otros pueblos europeos, es casi tan
numerosa como la aborigen; vienen luego los mestizos, en número inferior
al de los blancos, y se cuenta también poco más de un millar de negros.
Respecto a las razas aborígenes mencionadas, hemos de hacer observar que
la principal es la chiriguano, pues los demás pueblos cuentan con muy
pocos individuos en rápida disminución que su van asimilando a la vida
civilizada y cruzándose con los mestizos y con los blancos. En total, el
número de indios verdaderamente salvajes no puede ser su poner a diez mil,
los cuales, por otra parte, con la guerra paraguayo—boliviana ya se han
asimilado grandemente a la vida civilizada. El idioma general en Santa
Cruz y el Beni es el castellano, con algunos giros andaluces
reminiscencias de los antiguos conquistadores. En la Cordillera se habla
también el chiriguano, dialecto guarani; en Valle Grande, el quechua; en
las provincias de Velazco y Chiquitos, se habla el idioma chiquito y sus
dialectos; en las misiones de Guarayos y en el Izozog, se habla el guarayu,
dialecto guaraní; en San Carlos hay quien habla el yuracaré; en Concepción
de Velazco ciertas parcialidades hablan el paunaca y el paiconeca; en
Santa Ana de Velazco, el sarabeca; en Santiago de Chiquitos, el guarañoco.
En el departamento del Beni los indígenas de Trinidad, Loreto, San Javier
y San Ignacio, hablan el mojo; los de San Pedro, el canichano; en Santa
Ana, el movima; en Exaltación, el cayuhaba; en los Reyes, el maropa; en
Magdalena, San Ramón y Guacaraie, el itonama; en Concepción de Baures, San
Joaquín y El Carmen, el bauro. Aún quedan indígenas que comprenden el
tacana, pacaguara y mosetén, de la otra parte del río Beni. Como es
natural, todos estos idiomas día a día se van haciendo menos comunes,
hallándose próximos a desaparecer, y sería de desear que algún glotólogo
americanista los recogiera y estudiara antes que desaparezcan
completamente.).
La nueva República de Santa Cruz de la Sierra debe extender se desde el
paralelo 10° 30’ de Latitud Sud, por el Norte hasta el 19° 53’ de la misma
Latitud por el Sud. Por el Este comenzaría, en un punto, en el meridiano
59° de Longitud Oeste de Greenwich y llegaría por el Oeste hasta el 68° de
la misma Longitud.
P0BLACION Y LIMITES
Las naciones con las cuales confinaría la nueva República, serían las
siguientes: por el Norte el Brasil, siendo sus límites naturales los ríos
Mamoré y Guaporé o Yténez; por el Sud, el Paraguay, del cual la separarían
el río Parapití y las serra¬nías de Chiquitos; por el Este, el Brasil y el
Paraguay, siendo separada del primero por una línea a trazarse desde las
nacientes del río Yténez hacia el Sud hasta la Serranía de los Cuatro
Hermanos, y del segundo por otra línea que iría desde la Serra¬nía de los
Cuatro Hermanos hasta la confluencia de los ríos Tucavaca y Agua Caliento,
que era el antiguo límite colonial de Chiquitos por el Este; por el Oeste
Santa Cruz confinaría con Bolivia y sus límites serían los actuales de los
departamentos de Santa Cruz y el Beni.
De esto modo, la superficie de la nueva República de Santa Cruz de la
Sierra, formada por los dos departamentos de Santa Cruz y el Beni, se
calcula aproximadamente en 612.751,06 kilómetros cuadrados.
Comparada con las demás naciones de Sud América, la extensión de la nueva
República de Santa Cruz de la Sierra sería la siguiente:
Brasil 8.525,055
Argentina 2.885,620
Perú 1.279,014
Colombia 1.133,045
Venezuela 1,127,030
Chile 755,101
Sta. Cruz 612.751
Paraguay 548.050
Bolivia 415.213
Ecuador 299.600
Uruguay 178.700
Panamá 82.600
La República de Santa Cruz de la Sierra se hallaría, pues, por su
extensión, entre las naciones Sudamericanas de mayor importancia y
porvenir (Cf. Raúl del Pozo Cano, Santa Cruz de la Sierra, pp. 13 - 14.
Consúltese, también, para otros datos estadísticos, la Guía del Oriente
Boliviano, del Dr. Plácido Molina M. (Santa Cruz, 1912, t.I), quien eleva
la extensión de Santa Cruz a 631.583 kilómetros cuadrados, correspondiendo
366.128 al departamento de Santa Cruz y 267,455 al del Beni (ob, cit. p,
2).).
INDICE
Obras del autor
Primera Parte
CAPITULO I. Las migraciones guaraní a los contrafuertes andinos en los
tiempos prehistóricos
Síntesis
CAPITUlO II. La cordillera de los chiriguano: límite natural entre los
gobiernos del Perú y del Paraguay
Síntesis
CAPITULO III. Antecedentes de la fundación de Santa Cruz de la Sierra
Síntesis
CAPITUlO IV. La fundación de Santa Cruz de la Sierra
Síntesis
CAPITULO V. Límites de la gobernación de San¬ta Cruz de la Sierra Síntesis
CAPITULO VI. .El obispado de Santa Cruz de la Sierra
Síntesis
CAPITULO VII. La intendencia de Santa Cruz de la Sierra
Síntesis
SEGUNDA PARTE: Epoca de sujeción
CAPITULO I. La guerra de la independencia en Santa Cruz de la Sierra
Síntesis
CAPITULO. II. La anexión de Santa Cruz a la República de Bolivia Síntesis
CAPITULO III. La industria y el comercio en Santa Cruz de la Sierra
Síntesis
CAPITULO IV. La instrucción pública en Santa Cruz de la Sierra
Síntesis
CAPITULO V. La administración pública en San¬ta Cruz de la Sierra Síntesis
CAPITULO VI. —El aislamiento de Santa Cruz
Síntesis
CAPITULO VII. Las luchas políticas en Sta. Cruz.
Síntesis
CAPITULO VIII. La guerra del Chaco y la independencia de Santa Cruz
Síntesis
CAPITULO IX. La nueva República de Santa Cruz.
de la Sierra
Síntesis
CAPITULO X. El escudo de Santa Cruz de la Sierra
CAPITULO XI. Himnos cruceños
CAPITULO XII. Población, situación y límites actuales de Santa Cruz de
la Sierra
Indice
Nota: Hemos scanneado este texto de un documento en
mal estado físico causando errores de ortografía que no siempre fueron
corregidos. Disculpas, p.f. |