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Capítulo IV

LA INSTRUCCIÓN PUBLICA EN SANTA CRUZ DE LA SIERRA

Al igual que en otras partes de América, en Santa Cruz de la Sierra fueron los jesuitas quienes impartieron la instrucción primaria y catequista durante la colonia. Después de su expulsión en 1767 el clero secular se encargó de la instrucción de la niñez hasta que al consolidarse la República se crearon las primeras escuelas primarias y colegios secundarios.

En 1754 consta que el gobierno español asignó el tres por ciento de la mesa capitular para la creación de un seminario en Santa Cruz. El 30 de noviembre de 1765 se resolvió su fundación por una Real Cédula; pero la expulsión de los jesuitas retardó su creación hasta después del año 1768, en que el Ministro Conde de Aranda ordenó, el 25 de octubre, al Obispo Francisco Ramón Herboso, que de acuerdo con la costumbre residía en Mizque, la creación del seminario. El Obispo Herboso trató que el seminario se fundase en Cochabamba, mas no fué escuchado y el seminario se fundó con tres cátedras: de leer y escribir, de latín y de filosofía y mo¬ral en 1774. El 7 de febrero de 1771, una Real Cédula al 0bispo de Santa Cruz le ordenó que la subvención que en otros tiempos se daba a los jesuitas para que atendiesen a la instrucción, se asignase a las tres cátedras que había en el seminario.

Entre los años 1791 y 1792 el Obispo José Ramón Estra¬da hizo construir el edificio del seminario sobre el antiguo colegio de los jesuitas. El coronel Antonio Secano de los Santos fué quien construyó el seminario por orden del Obispo Estrada y sábese positivamente que dicha construcción costó cuatro mil pesos,

En 1795 fué nombrado Obispo de Santa Cruz el sacerdote chileno Don Manuel Nicolás de Rojas y Argandoña, el cual “mejoró la deficiente fundación de Herboso y se preocupó de rentar regularmente a los catedráticos” (Cf, Emilio Finot, Ultimas días coloniales en Santa Cruz de la Sierra, Hemos seguido, asimismo, la monografía del Dr. Gutiérrez que citamos a continuación.).

La instrucción en Santa Cruz de la Sierra se caracterizó siempre por su gran difusión comparada con el resto de la República de Bolivia. A propósito del alto porcentaje de alfabetos en Santa Cruz que se ha observado constantemente en los censos bolivianos, dice el Dr. Julio A. Gutiérrez en su Historia de la Universidad de Santa Cruz (Julio A. Gutiérrez, Historia de la Universidad de Santa Cruz, La Paz Bolivia, 1925, p. 13.).

“Ya el censo de 1900 reveló el hecho que apuntamos. En instrucción elemental ocupó Santa Cruz el primer lugar con el 59% de alfabetos; y en cuanto a la población absoluta que gozaba de instrucción elemental entonces, Santa Cruz no sólo conservaba el primer lugar, sino que con sus 74,724 instruidos elementales, formaba la tercera parte de los 217,513 que en toda la república sabían leer y escribir. Teníamos el 59% de alfabetos, cuando había departamentos que sólo tenían el 8%. Mídese objetivamente la difusión de la enseñanza cuando se contempla y aprecia tan formidable dato diferencial que supone calidades superiores en país tan mediterráneo, que implica la enseñanza diligente de un maestro en cada barrio y en cada hacienda, y la adoctrinación en la fe religiosa y en el conocimiento de la lengua de Cervantes, que se hacía a los hijos y criados en cada casa y en cada rancho. La lectura era pan diario del espíritu, que saboreaban desde tiempos remotos los habitantes de esta tierra, tanto bajo el techo señorial como a la sombra de la casa rústica, que la hoja protectora de la palmera preserva y embellece”.

El 23 de septiembre de 1831 la Asamblea General Constituyente de Bolivia dió un decreto creando un colegio de ciencias y artes en Santa Cruz, que debía quedar sujeto en todo al re¬glamento general de estudios de la República. El 28 de Octubre de 1827 se dictó el reglamento para los colegios de cien¬cias de los diversos departamentos, el cual rigió hasta que el 15 de octubre de 1845 el Ministro del General Ballivián, Don Torrés Frías, dictó el decreto orgánico de los colegios de ciencias y artes de la República. El 29 de enero de 1876 otro decreto dividió la enseñanza en infantil, elemental y superior. La enseñanza elemental y superior constituía la enseñanza se¬cundaria, dividida en dos ciclos de a tres clases. Otro decreto del 31 de diciembre de 1878 fijó el cuadro de asignaturas por ramos de ciencias y letras en seis clases. El 12 de enero de 1895 mediante el sistema gradual concéntrico se distribuye ron las materias y horarios. Una ley del 22 de noviembre de 1872, reglamentada por el estatuto general de instrucción del 15 de enero de 1874, proclamó la libertad de enseñanza, dejando al Estado tan sólo la protección de la instrucción primaria. Los colegios nacionales pasaron a manos de particulares; pero “en Santa Cruz, el Colegio Nacional tuvo mejor suerte: a mérito de arreglo entre autoridades política y municipal, se acordó su restablecimiento en el mismo local, acuerdo que fué aprobado mediante resolución ministerial de 3 de octubre de 1873” (Julio A. Gutiérrez, Historia de la Universidad de Santa Cruz. p. 19.).

En 1877, el 10 de agosto, se restableció la enseñanza oficial; pero en 1879 los fondos dedicados a la instrucción pública se destinaron a la defensa del país. La enseñanza volvió, así, a estar en manos de particulares hasta el 15 de septiembre de 1882 en que se restablecieron los colegios de enseñanza secundaria en las capitales de todos los departamentos, menos en el Litoral y en el Beni. El viejo colegio nacional cambió de local a principios de esto siglo.

Hasta el año 1879 existían en Bolivia tres distritos universitanios que eran los de las universidades mayores de San Francisco Xavier, de Chuquisaca; de San Andrés, de La Paz, y de San Simón, de Cochabamba. Santa Cruz de la Sierra dependía del Consejo Universitario de Cochabamba; pero el 15 de diciembre de 1879 el Consejo de Ministros, encargado del Poder Eje¬cutivo de Bolivia pues el Presidente General Daza hallábase ocupado en la guerra del Pacífico, donde fué depuesto, en Tacna, el 27 del mismo mes, creó el cuarto distrito universitario de la República, compuesto por los departamentos de Santa Cruz y el Beni, con asiento en la capital del primero de dichos departamentos, y se fijó el segundo domingo del mes de enero de 1880 para la instalación solemne de la Universidad con la asistencia de todas las corporaciones.

El 11 de enero de 1880, a las doce horas del día, quedó instalada la universidad de Santa Cruz de la Sierra, siendo designado por turno Rector o cancelario el Obispo Juan Jo¬sé Valdivia y secretario el Doctor Don Felipe Leonor Ribera.

El 22 de diciembre de 1880, el cancelario Obispo Juan José Valdivia le dió a la Universidad el nombre de Santo Tomás de Aquino, lo cual fué aprobado por el Gobierno. El 9 de septiembre de 1911 por ley de la Nación se cambió el nombre de Santo Tomás de Aquino por el de Gabriel René Moreno, eminente historiador nacido en Santa Cruz. El 4 de marzo de 1905 se suprimió el viejo título de cancelario para substituirlo con el de Rector.

En 1904 y en 1913 los Ministros Saracho y Carlos Calvo presentaron los proyectos de reducir a tres y a dos las Universidades bolivianas, suprimiendo, por lo tanto, la de Santa Cruz; pero ellos fueron rechazados.

El 16 de mayo de 1925, el Rector Don Julio A. Gutiérrez fundó el Ateneo Universitario (Hemos consultado, para estos pormenores, la citada Historia de la Universidad de Santa Cruz del Dr. Julio A. Gutiérrez.).

La vida de la Universidad de Santa Cruz tuvo sus perío¬dos relativamente brillantes; pero también pasé por épocas de indiscutible languidez. Durante el período en que fué secretario el Dr. Carmelo Ortíz Taborga organizóse el archivo de la Universidad y se intensificó el orden administrativo, bastante descuidado hasta ese momento. Las secretarías de los señores Emilio Finot y Callaú se distinguieron, también, por su regularidad.

Hubo años en que no se recibió ningún abogado, y sólo desde el año 1930 renacieron los estudios universitarios bajo los rectorados de Ismael Serrato y Céstulo Chávez, quo en 1935 vióse obligado a abandonar la Rectoría por sus idea separatistas. La municipalidad de Santa Cruz de la Sie¬rra mantiene la instrucción pública mediante un módico pre¬supuesto de veinticinco mil pesos anuales.

En 1931 falleció el Obispo cruceño Monseñor José Belisario Santistevan, nacido el 18 de agosto de 1839. Este vene¬rable prelado ejerció el Obispado por más de cuarenta años, hizo terminar la Catedral de Santa Cruz, mediante óbulo po¬pular y creó el Colegio Seminario y Colegio Santa Ana de Santa Cruz y otras obras pías.

El gobierno de Daniel Salamanca suprimió más de treinta escuelas cantonales en el Departamento de Santa Cruz.

Esta Provincia se ha bastado siempre a sí misma en lo que respecta a la instrucción de sus habitantes. El gobier¬no central de Bolivia ha tratado en repetidas ocasiones de suprimir su Universidad y en vez de aumentar su número de escuelas, las ha disminuido (Los datos que anteceden nos fueron suministrados por el Dr. Carmelo Ortíz Taborga.).


SINTESIS

La educación pública en Santa Cruz de la Sierra fué impartida, durante la época colonial, por los jesuitas y, después de su expulsión, por los curas y maestros privados.

Santa Cruz se distinguió siempre en Bolivia por su eleva¬do número de alfabetos. La afición a la lectura, al estudio del latín, letras y ciencias, fué la característica de los habitantes cruceños. La Universidad, fundada en el año 1880, convirtió Santa Cruz en un centro de estudios completamente independiente.

La ayuda del gobierno boliviano fué insignificante en to¬do momento, pues hubo largos períodos de tiempo en que la ins¬trucción publica se dejó en manos de empresas particulares sin ninguna subvención ni dirección del Estado. Más aún: el gobierno central de Bolivia trató de suprimir la Universidad de Santa Cruz, lo cual no logró realizarse por las protestas del pueblo y de los diputados.

Actualmente, la vida intelectual en Santa Cruz se desarrolla en un grado igual o superior al de las demás provincias bolivianas, no obstante haber suprimido el gobierno central numerosas escuelas.



Capítulo V

LA ADMINISTRACION PUBLICA EN SANTA CRUZ
DE LA SIERRA

Los prefectos de Santa Cruz de la Sierra han sido por lo general agentes partidarios del gobierno de La Paz. Ello no debe extrañar, pues son nombrados directamente por el Presidente de la República.

A raíz de la revolución del año 1899 fué nombrado pre¬fecto el Doctor Antonio Vicente Barba, cruceño, quien se concretó a organizar las elecciones en favor del gobierno del General Pando.

A Barba, muerto en 1904, lo sucedió el coronel Rosendo Rodolfo Rojas, de triste recuerdo, organizador de los engan¬ches de cruceños para los obrajes del Beni.

En 1909 ocupó la prefectura el coronel retirado Miguel Ramallo, hombre de buenas ideas, pero que no hizo ni bien ni mal al país cruceño.

El Doctor Justo Padilla, de Chuquisaca, fué designado prefecto por el gobierno de Villazón. Arregló el camino a Cochabamba y la línea telegráfica e hizo en conjunto un buen gobierno; pero la oposición de los “reaccionarios’, dirigi¬dos por el Doctor Hernando Vaca Díez, le obligó a renunciar en 1910, por lo cual ocupó el cargo, interinamente, el coronel Florencia Cuenca.

El nuevo prefecto Don Jesús Rafael Canedo vióse mezclado en las actuaciones del proceso por el asesinato del Doctor Manuel Peña. Los ataques del abogado de la viuda, el Doctor Domingo L.. Ramírez, y otras complicaciones, le obligaron a renunciar.

Desde el 1900 al 1910 sólo hubo un prefecto cruceño el Doctor Antonio Vicente Barba.

El prefecto Don José Cronenbold dejó como recuerdo un pozo artesiano en mitad de la plaza de Santa Cruz, en vez de haberlo hecho en la pampa del Pan, treinta metros más baja, con vertientes a flor de tierra.

De 1913 a 1914 fué prefecto el Doctor Plácido Sánchez, que pasó a desempeñar el Ministerio de Justicia en La Paz. Sucedióle el Doctor Saúl Serrato el cual plantó árboles en la plaza y en las calles y amplió el Palacio de Gobierno con una nueva sala para la Corte de Justicia (A propósito de la Corte Superior del distrito de Santa Cruz, hemos do consignar aunque sea en los límites estrechos de una nota que en 1932 se cumplió el centenario de la Corto Superior de Cochabamba, de la cual dependió desde 1832 el departamento de Santa Cruz, que entonces incluía también a los Mojos, los cuales forman parto, actualmente, del departamento del Beni. El 15 de julio de 1832 el depar¬tamento de Santa Cruz se separó del de Chuquisaca y pasó a formar parte del tercer distrito judicial de Cochabamba, en el cual permaneció hasta el 30 de junio de 1863 en que por la ley do la asamblea extraordinaria reunida en Oruro se creó el distrito judicial de Santa Cruz con jurisdicción sobre este departamento y el del Beni, erigido en departamen¬to desde 1842. La Corte de Justicia de Santa Cruz funcionó hasta el 12 de septiembre de 1872 en que por ley se la sus¬pendió durante cuatro años para dedicar los sueldos economisados del personal y otros gastos a la edificación de un Pa lacio de justicia. La suspensión se hizo efectivo el 27 de noviembre de 1872 y se prolongó seis años, hasta el 4 de mayo de 1878, en que se reinstaló por la ley del 13 de enero de 1878. Se economizaron más de cuarenta mil pesos; pero la Corte no cuenta aún con un palacio propio y se halla instalada en la casa de gobierno, a medias con la Prefectura. La revolución del 1899 mantuvo a la Corte en un año de cese, hasta que se reorganizó el 19 de marzo 1900. En 1926 el personal de la Corte se elevó a cinco vocales. (Cf, Plácido Molina M. Memoria del Presidente de la Corte Superior del Distrito de Santa Cruz, correspondiente a 1931, Santo Cruz, 1932, pp. 49 a 53).).

En 1910 el prefecto Doctor Rómulo Justiniano inició la construcción del Palacio de Policía y en noviembre de 1919 fué reemplazado por el Doctor Angel Sandoval, el primer viajero que llegó desde Puerto Suárez a Santa Cruz en automóvil. La relación del vieje en “El Audaz” se publicó en el Boletín Oficial de la Prefectura. El Doctor Sandoval prosiguió la construcción del Palacio de la Policía; saneó la administración del tesoro y dotó de mobiliario y útiles dé escritorio a las reparticiones públicas. Fué su secretario y colaborador el Doctor Carmclo Ortíz Taborga.

En 1920 el Doctor Sandoval fué nombrado Ministro de la Suprema Corte de Justicia y ocupó su lugar el Doctor Saúl Serrate.

Serrate, joven político liberal, representaba el partido del Presidente Gutiérrez Guerra, enemistado por razones políticas con su antiguo amigo el Doctor Julio A, Gutiérrez, que se había afiliado al partido del multimillonario Patiño. Al hacerse cargo de la prefectura, el Doctor Serrate comenzó una violenta campaña periodística en contra del Doctor Gutiérrez. “La lucha entre Serrate y Gutiérrez fué enorme en cuanto a dicterios: no quedó reputación en su sitio. Era algo pestífero ese duelo de pasquines, las mujeres, el honor, la propiedad, todo salió a relucir” (Cf. El asesinato de Saúl Serrato en Santa Cruz de la Sierra, por Juan de Santa Cruz, en El Liberal, de la Asunción del Paraguay, del 11 de marzo de 1934.) La noche del 23 de marzo de 1920 el Doctor Se¬rrato y el Doctor Gutiérrez se encontraron en la plaza de Santa Cruz. No deseamos entrar en detalles por temor de hacer apreciaciones injustas. El hecho es que el Doctor Gutiérrez mató de un tiro al Doctor Serrato. El Doctor Gutiérrez fué apre¬sado y a los siete meses fué puesto en libertad provisional.

Ocupó su lugar, como prefecto, el Doctor Castor Franco, el cual tuvo que renunciar al poco tiempo a causa de la revolución Saavedrista del 12 de julio de 1920. Le sucedió el Doctor Pablo E. Roca.

En la década del 1910 al 1920 todos los prefectos de Santa fueron cruceños y las mejoras administrativas y edilicias en provecho de la ciudad no tuvieron comparación, por los superiores, con las de los prefectos no cruceños,

Durante el gobierno de Don Bautista Saavedra, hubo en Santa Cruz de la Sierra los siguientes prefectos:

El Doctor José Gil, en cuyo gobierno tuvo lugar la llamada “Semana roja” (1921 -1922), a la cual nos referimos en otro capítulo; el coronel Victoriano Gutiérrez; Don Germán Limpias, prefecto interino; Don Moisés Subirana; Don Pastor Cossio; el coronel Angel Rodríguez, que presenció la revolución del 1° de julio de 1924, de la que hablaremos en otro capítulo, y el Doctor Julio A. Gutiérrez (1925) que presidió las fiestas de la conmemoración del Centenario de Bolivia.

Durante el gobierno de Hernando Siles, ocuparon la prefectura de Santa Cruz de la Sierra los siguientes seño¬res:

Napoleón Gómez, Ovidio Santistevan, Romualdo Rivero, Carlos Landívar Velarde, Carlos Bauzer y Romualdo Rivero, al cual lo sorprendió la revolución militarisa del 26 de junio de 1930.

Consolidada la revolución militar del general Blanco Galindo, fué elegido prefecto el coronel Manuel José González, tarijeño, que con la ayuda de los comerciantes cruce¬ño hizo el camino al Palmar, para automóviles.

Iniciado el gobierno del señor Daniel Salamanca en marzo de 1931, ocupó la prefectura Don Adalberto Terceros, cruceño, el cual comenzó el camino para autos al Tarumá con fondos reunidos por la representación cruceñistas for¬mada por los señores Alfredo Jordán, Rómulo Herrera José, Gil, Enrique Mercado y Nicanor Gil. Esta junta logró, a pesar de la Oposición del señor Salamanca, que el impuesto de los alcoholes cruceños sea invertido en una red de caminos en Santa Cruz.

El prefecto Terceros renunció en 1933 y ocupó su lu¬gar el cochabambino Don Germán Legarra, al cual sucedió el Doctor José Callaú, ex profesor del Colegie Nacional, considerado como hombre de orden (Debemos la información de estas páginas al Doctor Carmelo Ortíz Taborga.).

SINTESIS

La historia de los prefectos de Santa Cruz de la Sie¬rra desde el año 1900 hasta la fecha demuestra que los prefectos cruceños por lo general se han preocupado más de los adelantos del país que los prefectos naturales de otras provincias bolivianas.

Los prefectos a quienes Santa Cruz de la Sierra debe mayores progresos, son los siguientes:

Justo Padilla, José Cronenbold, Saúl Serrate, Rómulo Justiniano, Angel Sandoval, Manuel José González y Adalberto Terceros.


Capítulo VI

EL AISLAMIENTO DE SANTA CRUZ

El aislamiento de Santa Cruz de la Sierra es fomenta¬do por el gobierno central de Bolivia con objeto de mante¬ner este departamento en un estado de sujeción absoluta e impedir, en el presente y en el futuro, sus proyectos de Independencia

Oficialmente, ciertos hechos muy sugerentes se expli¬carán por razones distintas a la que acabamos de exponer; pero ir verdad histórica es la que afirmamos.

Prueba de ello son los llamados sucesos de Cuevo o Ybó, del 1912, y la negación sistamática de parte del gobierno boliviano, de construir un ferrocarril a Santa Cruz de la Sierra.

Los sucesos de Cuevo e Ybó se originaron del siguiente modo:

Santa Cruz de la Sierra es una provincia paraguaya racialmente, históricamente y geográficamente. Desde los albores de la Independencia americana Santa Cruz fué gobernada y defendida por jefes y soldados argentinos y cruceños únicamente. Esta doble tradición - paraguaya y argentina - mantuvo siempre despiertos los deseos de Independencia del pueblo cruceño. Geográficamente, la región de Santa Cruz limitaba por el Oriente con el Chaco paraguayo y por el Sud con la Argentina. Sólo por el Noroeste se hallaba unida a Bolivia. Esta situación, como es natural, inquietó al gobierno boliviano. La proximidad con le Argentina, especialmente, se consideraba más peligrosa que la del Chaco para¬guayo que, en cierto modo, con sus distancias, era una es¬pecie do barrera entre Santa Cruz y el Paraguay. El contacto entre Santa Cruz y la Argentina podía, no sólo fomentar los ideales de Independencia en Santa Cruz, o los de anexarse a la Argentina, librándose de la sujeción boliviana, sino servir ampliamente para el tráfico clandestino de armas, el comercio en general y las evasiones de cruceños en caso de revoluciones fracasadas.

Era, pues, necesario al gobierno boliviano separar Santa Cruz de la Argentina incluyendo entre esta República y la provincia de Santa Cruz otras dos provincias bolivianas. Para ello interpuso entre la Argentina y Santa Cruz dos franjas de un grado geográfico de ancho que adjudicó a las provincias de Chuquisaca y de Tarija, las cuales, de este modo, aumentaron grandemente sus jurisdicciones sobre tierras que jamás le habían pertenecido ni jurídica ni históricamente.

Esta arbitrariedad originó protestas en Santa Cruz; pero el gobierno boliviano, a fin de consagrar como vigentes los mapas que figuraban la nueva distribución departamental, equipó por intermedio de la Prefectura de Chuquisaca la expedición de Luis Argandoña,.encargada de definir los límites entre Santa Cruz y Chuquisaca.

Argandoña, con fuerzas militares salidas de Sucre, llegó a Cuevo e Ytó, dos pequeños corregimientos cruceños de la cordillera de los chiriguano, y los tomó por sorpresa una mañana del mes de febrero de 1912. Apresó a las autoridades, internó en Chuquisaca a muchos vecinos cruceños y proclamó en esas poblaciones la “soberanía territorial y política de Chuquisaca.

En Santa Cruz se tuvo noticia de estos hechos a los siete días de haber ocurrido. Los dos partidos políticos que se dis¬putaban el mando - los liberales encabezados por el Doctor Hormando Vaca Diez y la oposición popular dirigida por Don Angel Menacho y Don Udalrico Zambrano - se unieron ante este atropello e hicieron llegar al gobierno del altiplano su mas abierta protesta.

El gobierno contestó con vagas promesas y los hechos no volvieron a su normalidad.

La cuestión del ferrocarril es un problema de vida o muerte para Santa Cruz de la Sierra que el gobierno boliviano aun no ha querido resolver.

Con motivo del primor grito de la Independencia lanzado en Santa Cruz de la Sierra el 24 de septiembre de 1810, se pen¬só construir un ferrocarril que uniese Santa Cruz con Puerto Suárez. La empresa Witon depositó con este fin, en el Tesoro Nacional, la suma de veinte mil libras, esterlinas como garantía de su propuesta.

Sin embargo, el gobierno boliviano no decidió la construcción del ferrocarril a Santa Cruz. Consolidó las veinte mil libras esterlinas en favor del tesoro nacional y, para satisfacer de alguna manera las protestas del pueblo cruceño, entregó a Santa Cruz ocho mil libras, que el cambio de 19 1/2 peniques por peso boliviano resultaron unos cien mil pesos bolivianos.

El Municipio cruceño invirtió esta suma en la construcción de la planta nueva del Hospital San Juan de Dios con capa¬cidad para ochenta camas y sus anexos de clínica quirúrgica, servicios sanitarios, etc. Las obras, dirigidas científicamente por el Doctor Udalrico Zambrana egresado de la Facultad de Medicina de Buenos Aires, costaron unos treinta mil pesos bolivianos. Con el dinero restante se adquirió un local para las escuelas municipales, una cancha municipal y se amplió el cementerio.

El tratado de Paz y amistad firmado entre Bolivia y Chile como fin de la guerra del Pacífico, establecía entre otras cláusulas que Chile entregaría a Bolivia dos millones de libras es¬terlinas para construir ferrocarriles destinados a unir todas las capitales de departamentos, incluyendo Santa Cruz de la Sierra; pero excluyendo a Trinidad. Además, Chile se comprometía a entregar a Bolivia durante veinticuatro años cinco mil libras oro mensuales en compensación a los impuestos salitrosos de Antofagasta.

La venta del litoral boliviano a Chile fué aprobada por todo el Congreso boliviano, exceptuando a los Señores Pedro Ig¬nacio Cortés y Pablo Roca, cruceños, que votaron en contra del tratado.

Los ferrocarriles bolivianos se construyeron entre La Paz, Viacha, Oruro, Río Mulatos, Sucre, Potosí y Cochabamba, adonde llegó el tren en 1917.

Los kilómetros construidos por la Bolivian Railway Company fueron mil ochocientos y en ellos se gastaron los dos millo¬nes de libras entregados por Chile y los cuatro millones de li¬bras que la compañía constructora había depositado como capital. Además, Bolivia hipotecó los ferrocarriles en otros cuatro millones de libras a compañías norteamericanas. Por estos motivos fué materialmente imposible construir el ferrocarril de Cochabamba a Santa Cruz.

Sin embargo, los cruceños no perdieron la esperanza de construir el tan anhelado ferrocarril.,Para ello se presen¬taren leyes destinadas a aumentar los impuestos a las industrias cruceñas y con ellos hacer un fondo, intocable por gobierno, que sirviera de base para reunir los diez millones de libras que se necesitaban para la construcción del ferrocarril.

Desde el año 1917 al 1921 Santa Cruz de la Sierra pagó impuestos hasta la suma de doce millones de pesos bolivianos, o sea, un millón de libras; poro cuando se pensó disponer de ese dinero para gestionar un empréstito y emprender la construcción del ferrocarril, se descubrió que el gobierno boliviano había invertido esos fondos intocables en otros destinos y que sólo se prometía a Santa Cruz la construcción de una carretera que la uniese a Cochabamba.

Estos hechos dieron origen en Santa Cruz a la llamada semana roja.

El día 25 de mayo de 1921 hubo en Santo Cruz una mani¬festación pública de protesta que se repitió el 29 con mayor efervescencia; pero los sucesos más graves tuvieron lugar los días 5 y 6 de junio en que hubo nuevas manifestaciones de estudiantes y se censuró duramente, en el mismo Concejo Municipal, la política desarrollada por el gobierno. El concejal suplente, Doctor Carmelo Ortíz Taborga, propuso “que en vista de que los representantes cruceños no han tenido el valor necesario para rechazar las ofensas inferidas a Santa Cruz, el H.. Concejo, a nombre del pueblo, les retira su confianza y les pide su renuncia”.

Aprobada y apoyada en parte la moción del Concejal Ortíz Taborga, el pueblo desfiló por las calles en manifesta¬ción y echó a vuelo las campanas de las iglesias. El revue¬lo de las campanas alarmó al prefecto, quien ordenó disper¬sar la multitud a balazos. El 7 de junio hubo nuevas huelgas estudiantiles, que fueron duramente reprimidas. Por fin el Concejo Municipal, reunido en pleno, presentó al prefec¬to, para que lo transmitiera telegráficamente al gobierno de Bolivia, el pliego de conclusiones aprobadas por los concejales. Eran estas: Derogatoria de la ley de la carretera; mantenimiento de la ley del ferrocarril; devolución de los fondos malversados; depósito seguro de los mismos en un Banco; convocatoria inmediata a propuestos, y solicitar la renuncia del Rector de la Universidad de Santa Cruz.

Las manifestaciones continuaron en los días sucesivos hasta que el pueblo se calmó con la esperanza de que sus deseos se verían pronto realizados; pero ellos no han pasado aún de una ilusión (Agradecemos la información dc este capítulo al Doctor Carmelo Ortíz Taborga.).

Tampoco se llevaron a la práctica los convenios firma¬dos el 6 de enero de 1922 para la construcción del ferroca¬rril de Yacuiba a Santa Cruz (Cf. Cornelio Ríos, Bolivia en el primer centenario de su Independencia. Buenos Aires, 1925, pp. 519 - 524.).

Mientras tanto, Santa Cruz de la Sierra permanece como aislada del mundo por la política de aislamiento a que la ha sometido Bolivia (“En cuanto a Santa Cruz decía Mrgaret A. Marsh en Nuestros banqueros en Bolivia, cit., p. 98 su aislamiento es tan completo, que el hablarse de secesión es corriente, y ofrece tam¬bién un poderoso argumento para la extensión del ferrocarril, de Cochabamba, para el cual Bolivia acaba de concertar un nuevo empréstito norteamericano”. El ferrocarril a Santa Cruz es hoy en día más difícil que nunca.).

S I N T E S I S

Santa Cruz de la Sierra es aislada por razones políticas, Bolivia comprende que si Santo Cruz de la Sierra contara con un ferrocarril que aumentara grandemente su progreso y además de limitar con el Chaco paraguayo confinara también con la Argentina, los ideales cruceños de independencia podrían llegar a ser una realidad. A fin de impedir, por todos los medios, la independencia cruceña, el gobierno boliviano interpuso entre la Argentina y el departamento de Santa Cruz las jurisdicciones de los departamentos de Chuquisaca y Tarija, que extendió artificialmente sobre tierras que jamás los habían pertenecido.

En segundo lugar trató siempre, consiguiéndolo hasta la fecha, que los ferrocarriles que se construyeron en todo Bolivia¬no llegaran nunca a Santa Cruz,

El pueblo cruceño protestó en numerosas oportunidades en contra del aislamiento sistemático a que lo condenó el gobierno boliviano; pero las protestas, hasta ahora, han resultado vanas y Santa Cruz sólo espera la Independencia para ocupar en Améri¬ca el lugar que históricamente le corresponde.


Capítulo VII

LAS LUCHAS POLITICAS EN SANTA CRUZ

A comienzos del siglo XX, el Partido Liberal terminó en Bolivia con los regímenes constitucionales iniciados desde el go¬bierno del general Narciso Campero, hasta el Doctor Severo Fernández Alonso, y trasladó de Sucre a La Paz la capital de la República.

La presidencia del Doctor Fernández Alonso fué una de las mejores épocas para Santa Cruz, pues desempeñaba la vicepresi¬dencia de la República el cruceño Doctor Rafael Peña, abogado y naturalista, autor de un libro sobre La flor cruceña.

En la Convención Constituyente de Oruro el régimen unitario substituyó al federalista, y el Presidente, general José Manuel Pando, impuso en Santa Cruz los métodos electorales que dan siempre la mayoría al gobierno.

Es de recordar que fué en este tiempo cuando se votó la “Ley de enganches” que trajo como resultado la venta de hombres y mujeres cruceños en las regiones del Acre.

En 1906, Santa Cruz se vió dividida por la lucha entre liberales genuinos, presididos por el Doctor Zacarías Salmón, y liberales reaccionarios, encabezados por el Doctor. Horacio Ríos y los representantes liberales cruceños Gómez, Plácido Sánchez y Angel Sandoval.

Estos últimos triunfaron en las elecciones, que se llevaron a cabo con procedimientos ilícitos, y asaltaron la Municipalidad derrocando al alcalde Don Pedro Moreno y substituyéndolo con el Doctor Hormando Vaca Díez.

En 1908 hubo nuevamente elecciones en Santa Cruz para lle¬nar las vacantes de un senador y un diputado, las cuales se realizaron conjuntamente con la elección presidencial que llevó a la suprema magistratura al Doctor Fernando Guachalla.

Tres partidos se presentaron a los comicios: el liberal-genuino, con Don Manuel Peña como candidato a senador; el liberal reaccionario, con el Doctor Horacio Ríos, y el constitucional, con el Doctor Pablo E. Roca.

En la ciudad dc Santa Cruz triunfó la oposición al gobier¬no con el Doctor Roca; pero en los distritos subalternos de las provincias, donde no se vigiló la votación, salió triunfante el Doctor Ríos con mayoría de votos.

En 1910 los Opositores al gobierno del Presidente Don Eliodoro Villazón presentaron como candidatos al cura Avelino Costas y al Doctor Gregorio Moreno, mientras que los gubernistas lanzaban los nombres de los Doctores Agustín Saavedra y Saúl Serrate. La presión política del altiplano consiguió el triunfo para los candidatos oficiales.

En 1912 los opositores se presentaron nuevamente con las candidaturas del Doctor Angel Menacho, para senador, y del médico Don Udalrico Zambrana, para diputado, en contra de los candidatos oficiales, los Doctores Hormando Vaca Díez y Julio A. Gu¬tiérrez.

La presión del gobierno en favor de sus candidatos llegó a tal punto que la policía impidió la inscripción de votantes en los padrones, sólo se permitió el acceso a los registros a cua¬trocientas personas, muchos presos fueron libertados para que sirviesen de apaleadores y el día de las elecciones, en la plaza de Santa Cruz, un sobrino del candidato Vaca Díez asesinó a un hermano del candidato Menacho, quedando el crimen impune. Triunfaron los candidatos del gobierno.

A causa de estos hechos, en 1914 la oposición no se presentó a los comicios.

En 1917, con la elección presidencial de Don José Gutiérrez Guerra, fue electo senador por Santa Cruz el Doctor Julio. A, Gutiérrez.

En 1920 el Doctor Gutiérrez había enfriado sus relaciones con el Presidente Gutiérrez Guerra, quien presentó como candidato a Senador al Doctor Plácido Sánchez, el cual fue electo. La ausencia de Sánchez de Santa Cruz se solucionó con la representación del Doctor Saúl Serrate, el cual se encargó de la propaganda en favor de Sánchez. La lucha política con el Doctor Gutiérrez fué intensa. Conforme dijimos en otro capítulo, el Doctor Gutiérrez tuvo un encuentro con el Doctor Serrate y este último fué muerto de un tiro.

Los representantes cruceños que se eligieron a raíz de la revolución organizada por el Doctor Bautista Saavedra fueron tan adictos a su gobierno que votaron la inversión de los fon¬dos destinados para la construcción del ferrocarril, en el trazado de una carretera, lo cual originó las protestas cruceñas del mes de junio de 1922.
El gobierno del Doctor Saavedra promulgó la ley electoral de representación de minorías y por ello le correspondió a Santa Cruz elegir tres diputados: dos por la mayoría y uno por la minoría.

Los organizadores de las elecciones en Santa Cruz de la Sierra eran por este tiempo los directores del “Centro Obrero-Republicano”, Don Adalberto Pérez, cruceño, y Don Mariano Daza, colla, de discutidos antecedentes. La influencia del ”Centro Obrero Republicano“ en los nombramientos de prefectos, senadores, diputados y demás empleos públicos, era muy grande y hay pruebas que los empleados que ellos hacían nombrar los entregaban parte de sus sueldos.

La policía de seguridad contaba con elementos tan poco recomendables que se vio complicada en unos robos que se hicieron en el tesoro departamental y en la catedral.

En el año 1922 el principal núcleo opositor ya no era el partido liberal, derrotado en la revolución del 1920, sino el partido orientalista que en 1922 se llamó en las elecciones municipales partido regionalista.

Este partido, cuya actuación se concentraba en Santa Cruz de la Sierra estaba dirigido por el Doctor Cástulo Chávez, que más tarde fué Rector de la Universidad, y se caracterizaba por su tendencia separatista. Los leaders más destacados de este partido, además del Doctor Cástulo Chávez, eran los Señores Carmelo Ortíz Taborga, Alfredo Jordán, Rómulo Herrera, Celso Castedo, Enrique Banzer, Julio Antelo, Enrique Mercado, Casiano Vaca, Miguel Mansilla y otros.

En las elecciones municipales del 1923, la oposición triunfó con la unión de los partidos liberal, republicano genuino y regionalista, representados por los señores Rómulo Morcado, Adalberto Terceros y Cástulo Chávez.

El partido regionalista se unió al partido boliviano que preparaba la revolución en contra del Presidente Don Bautista Saavedra, presidido por el Doctor José Antezana y el coronel José L. Lanza, desterrados en Santiago de Chile en compañía de los cruceños Don Julio Landívar Moreno y Don Felipe Roca.

Este último tuvo a su cargo la transmisión de mensajes en cÍave y datos sobre elementos civiles y militares comprometdos.

En Cochabamba representaba a los revolucionarios el Doctor Néstor Galindo y en Roboré hallábanse al frente de cuatrocientos hombres los coroneles Victorino Gutiérrez y Julio do la Ve¬ga. En Santa Cruz de la Sierra, el Doctor Cástulo Chávez se en¬cargó de organizar las subcomisiones secretas que debían asaltar el cuartel, la policía y demás reparticiones públicas.

La noticia de iniciar la revolución llegó el 25 de junio de 1924. Esta noticia consistía en un telegrama dirigido a una dama cruceña sobre asuntos particulares de uno de los revolucionarios. La confirmación debía llegar a los seis días; pero en la fecha indicada no se hizo presente. Sin embargo, la revolución estalló a las dos de la mañana del 1° de julio de 1924.

Don Adolfo Moreno y sus ayudantes aprisionaron al prefecto Rodríguez, que se hallaba en un baile de despedida al diputado Don Alfredo Flores. Los tenientes Hugo Hannart y Marcial Menacho tomaron por sorpresa la guarnición cruceña que en seguido se plegó al movimiento y ayudó a dispersar a la policía Saavedrista. Don Modesto Balcázar con sus acompañantes encarcelaron a los caudillos Pérez y Daza y a otras autoridades subalternas.

La receptoría de rentas, intervenida al día siguiente, de¬mostró que en ella sus encargados habían substraído grandes su¬mas de dinero.

La revolución triunfante entregó el gobierno departamental a una junta compuesta por Don Pablo E. Roca, del partido republicano genuino, Don Guillermo Añez, del partido liberal y Don Cástulo Chávez, del partido regionalista.

La junta revolucionaria declaró derrocado el gobierno de Don Bautista Saavedra, Presidente de Bolivia; pero al repararse el telégrafo se comprobó que los revolucionarios de Cochabamba no habían secundado el movimiento y se supo que el gobierno bo¬liviano enviaba a Santa Cruz un ejército de mil hombres al man¬do del general alemán contratado Hans Kundt para sofocar el mo¬vimiento,

Los revolucionarios cruceños trataron de organizar la resistencia, con la esperanza de que al hallarse Hans Kundt en el camino de Cochabamba a Santa Cruz estallarían movimientos revolucionarios en Cochabamba y Oruro que aislarían las tropas de Kundt. Para ello se encomendó la defensa militar de Santa Cruz al coronel Jacinto Legue Terán, quien exigió una determinada suma de dinero para llevarla a cabo. La falta de fondos obligó a hacer un empréstito forzoso al Banco de la Nación Boliviana, el cual, se realizó con todas las formalidades del caso, labrándose veiniticinco mil pesos bolivianos a la orden del Señor Rómulo Saldaña, indicado por el coronel Legue Terán como organizador de la vanguardia revolucionaria en la Angostura.

El tesorero de la revolución, Doctor Carmelo Ortíz Taborga, protestó en contra de esta decisión; pero su protesta no fué escuchada y se ordenó la entrega de fondos al señor Saldaña, por lo cual el Doctor Ortíz Taborga renunció a su cargo de tesorero.

Mientras ocurrían estos hechos, el pueblo se entregaba a grandes manifestaciones de alegría por el triunfo del movimiento y la creencia de que pronto se declarar la independencia de Santa Cruz.

La realidad, no obstante, era muy distinta. Ni Cochabamba ni Oruro habían cumplido sus promesas revolucionarias y Hans Kundt avanzaba sobre Santa Cruz. Llegó unos días antes el coronel Carlos Banzer, emisario de Saavedra, Banzer, cruceño y hermano del leador nacionalista, hizo el viaje de Cochabamba a Santa Cruz (ciento veinte leguas) en el tiempo récord de cuatro días, convenció a los revolucionarios de la inutilidad de su resistencia, aconsejó la fuga de los mas complicados que se internaron en el Brasil y en las selvas del Beni y logró que Kundt, al llegar a Santa Cruz el 16 de julio, no realizara las venganzas que se temían.

El fracaso de la revolución cruceña del mes de julio de 1924 convenció a los nacionalistas de Santa Cruz que la Independencia de su Patria sólo se podrá realizar con la ayuda de una nación hermana (Agradecemos al Doctor Carmelo Ortíz Taborga los datos que nos han servido para escribir este capítulo.).

S I N T E S I S

La presión política del gobierno boliviano en el departa¬mento de Santa Cruz fué intensa, y en la mayoría de las elecciones a pesar de no contar los candidatos oficiales con la simpatía popular, salieron triunfantes gracias a los procedimientos con que se llevaron a cabo los comicios.

La antipatía del pueblo cruceño al gobierno del altiplano dió origen al partido nacionalista o regionalista, que desde el año 1922 comenzó a luchar, en forma velada, por la Indepen¬dencia de Santa Cruz.

El 10 de julio de 1924 estalló en Santa Cruz una revolución que en unión de otros partidos estaba dirigida en contra del gobierno del Doctor Bautista Saavedra y tenía, entro otros fines, el proyecto de preparar la Independencia de Santa Cruz; pero, a pesar de haber triunfado en esta ciudad, la revolución fué sofocada por las tropas del general Hans Kundt y por el hecho de no haber cumplido sus compromisos los demás centros revolucionarios complicados en el movimiento.

El pueblo de Santa Cruz comprendió, una vez más, que para lograr su Independencia necesita la ayuda de una nación vecina.



Capítulo VIII

LA GUERRA DEL CHACO Y LA INDEPENDENCIA
DE SANTA CRUZ

El departamento de Santa Cruz de la Sierra, anexado a Boli¬via cuando constituía una intendencia alto-peruana, por el solo voto de dos representantes que no consultaron en ningún momento la opinión del pueblo cruceño mediante una asamblea general, conforme habría sido de práctica en semejante caso, intentó por primera vez lograr su autonomía en el año 1892, cuando el Doctor Ibañez promovió la revolución federalista en contra del gobierno unitario, que fué sofocada por las armas del Presidente Hilarión Daza.

Los deseos del pueblo cruceño de llegar a constituir una República Independiente se manifestaron en otras oportunidades, especialmente en los movimientos de 1921 y en la revolución del 1924; pero, la larga guerra entre Paraguay y Bolivia fomentó grandemente los anhelos separatistas cruceños, a tal punto que en la misma ciudad de Cochabamba se produjeron “manifestaciones de hostilidad” en contra de Santa Cruz “por supuestos movimientos antipatrióticos producidos en esta ciudad”.

Los términos que acabamos de transcribir pertenecen a la circular que la Presidencia del Concejo Municipal de Santa Cruz vióse obligada a difundir entre particulares y reparticiones oficiales para impedir las represalias del gobierno boliviano a causa de los sucesos que ocurrieron en Santa Cruz a favor de la independencia con motivo de la guerra paraguayo-boliviana (Cf. Placido Molina M., El litigio boliviano-paraguayo. Varios aspectos de esta cuestión. Apéndice. Sucre, marzo de 1934, pp. 31 - 38. El artículo primero de la resolución municipal adoptada con fecha 6 de marzo de 1934, dice: “El H. Concejo Municipal, etc. Resuelve. etc. Protestar enérgicamente por las manifestaciones hostiles que se han producido en Cochabamba contra Santa Cruz, por supuestos movimientos antipatrióticos realizados en esta ciudad”, La actitud del Municipio no podio ser otra; pero ella demuestra que en Cochabamba se produjeron manifestaciones hosti¬les en contra de Santa Cruz por sus ideales de Independencia.).

Por noticias aparecidas en diarios paraguayos y confirmadas en diarios argentinos, sábese de buena fuente que en el plazo de tres meses fueron ejecutados doscientos cruceños acusados del supuesto delito de espionaje. El odio de los oficiales y soldados-collas a los cruceños es proverbial en Santa Cruz y no es extraño que este estado espiritual se haya traducido en persecuciones arbitrarias y violentas, que no sólo se ejercían en el ejército, sino también en los pobladores de todas las zonas fronterizas al teatro de operaciones. “En los más humildes habitantes del campo declaró el prisionero cruceño suboficial Roque Sandovales se descubrían espías paraguayos que pronto pagaban con su vida fantásticas revelaciones incoadas por los jueces collas”( Cf. El Liberal de la Asunción, del 5 de abril de 1935.).

El avance de los tropas paraguayas en el Chaco y su proximidad a Santa Cruz de la Sierra alarmaron al gobierno boliviano, el cual intensificó su campana en contra de los nativos cruceños haciendo desempañar todos los cargos públicos por bolivianos natu¬rales de otros departamentos y no permitiendo a los cruceños emplearse ni siquiera como escribientes (Declaraciones del suboficial Raúl Sandoval, cruceño, en El Liberal, de la Asunción, del 2 de abril de 1935).

Los patriotas cruceños son considerados juzgados por el gobierno boliviano como elementos comunistas. En junio de 1934 el tribunal de Santa Cruz dictó acusación

 

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