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EDITORIAL SC/08/02/06
EL CONTRA ATAQUE DE LA CANALLA
ALTOPERUANA.
Parece que es preferible que Bolivia desaparezca del mapa, antes que los
poderes minero-céntricos pierdan sus privilegios, entre los cuales se
destacan: el privilegio de mandar autoritariamente, disponer libremente
de los recursos naturales, defender los intereses de las castas
burocráticas del Estado, el monopolio de la representación diplomática,
la extorsión a cuanto ciudadano se les cruce por el frente en cualquiera
de las oficinas públicas que dependen directamente del poder central
(renta, transito, migraciones, etc.), la apropiación de los excedentes
económicos regionales que en forma de impuestos, oncluyen en los
bolsillos de las burocracias parasitarias del aparato estatal, pero ante
todo, mantener incólume los poderes políticos que dimanan de la religión
oficial del Estado colonial altoperuano: la cultura Aymara y sus cultos
dedicados al Dios sol.
Fue más que suficiente que los cruceños presionen popularmente para
imponer el referéndum autonómico y que el Movimiento Nación Camba diga
que los recursos naturales le pertenecen, para que el accionar nefasto
de las elites andinas se pongan en acción: desde una intensa campaña
mediática para presentarnos ante el mundo como la reencarnación de
nazismo en todas sus expresiones racistas -Hitler incluido, hasta toda
forma de agresiones verbales y no tanto que sufrieron y sufren nuestros
compatriotas cruceños cuando tienen la desgracia de pisar el país que no
tiene oxigeno.
Pero para provocar el colapso del poder insurgente cruceño y frenar en
seco las autonomías proclamadas por toda la sociedad, era necesario
contar con fieles aliados alineados con los adoradores del Dios Sol: las
etnias del Chaco y la amazonia, esto quiere decir, las corruptas
dirigencias indígenas cuyo accionar siempre – o casi siempre, han estado
al servicio de las Organizaciones no Gubernamentales, donde se destaca
el CIPCA, encabezada por el cura Xavier Albó y su pandilla.
Así comenzaron a aparecer las reivindicaciones “departamentalizadoras”
de los grupos étnicos citados, (que además representan apenas menos de
5% de la población departamental y jamás han tenido experiencia estatal)
apoyados, a veces, por algunos grupúsculos de oportunistas radicados en
algunas capitales de provincia, frente a la posibilidad de pegas
burocráticas o aspiraciones legitimas de poder.
La creación del departamento del Chaco, sustentado por el grupo que
maneja Albó y promovido abiertamente en el Gobierno de Carlos Mesa y sus
operadores políticos, tiene por finalidad la de sustraer del
departamento de Santa Cruz las enormes reservas gasiferas contenidas en
dicha provincia. La creación del departamento de Chiquitos, sustentado
por Guazace y Bailaba, (representantes del MAS) y mercenarios al
servicio del centralismo colonial de Estado, tiene por objetivo la de
apropiarse de las riquezas mineralógicas del pre-cambriano donde se
destaca el Cerro Mutun, cuyo valor asciende a la friolera suma de 30.000
millones de millones de dólares, y su explotación se torna inminente
frente a la demanda de hierro de parte de los países del Este asiático,
como China, la India, entre otros.
Como vemos, los movimientos “departamentalizadores” no tienen como base
las legítimas aspiraciones étnicas ni identitarias de nuestros
indígenas, es una estrategia de la canalla Altoperuana, para reducir a
cero nuestra autonomía, preservar sus privilegios y su poder y así
eliminar, un contra-poder anticolonial, tiene por base a la combativa
Nación Camba.
Si alguien alguna vez hablo de guerra, podemos presumir que esta ha
comenzado. |