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EDITORIAL SC/26/06/04
NUESTRA CONSTITUYENTE YA SE DEFINIÓ
EN LAS CALLES

La multitudinaria manifestación convocada por el
Comité Cívico
de Santa Cruz, es una demostración palpable de que la bronca también
se puede expresar en la calles. Algunos dirán que estos 100 mil
ciudadanos, hombres y mujeres, fueron “forzados” a asistir por sus
patrones. Otros afirmarán que la mayoría era Kolla, ya que algunos
entendidos en la materia, suelen afirmar que el 90% de nuestra población
tiene ese origen. Pero no importa, puede que los brasileños o paraguayos
nos hubieran dado una mano para impresionar a nuestros enemigos, donde se
destaca el complejo coca-cocaína y otros fundamentalistas de la edad de la
piedra, a los que se suman los portavoces de un enfermizo colonialismo de
Estado signado por un enanismo mental que compite en igualdad de
condiciones con la privilegiada isla de Haití, (que es un Alto Perú con
mar) ejemplo de orden, progreso y de bienestar social.
En la medida que la causa libertaria de los Cambas gana espacio interno y
legitimidad internacional, las agresiones se vuelven más tupidas.
A estas altura de la historia todo lo que se diga de nosotros es verdad,
ya no podemos, ni queremos desmentir a una legión de falsarios que suelen
afirmar por todos los medios a su alcance, de que somos racistas,
anexionistas, separatistas, xenófobos, nazistas, oligarcas y una multitud
de epítetos que intentan descalificar a la Nación Camba. Su presencia real
los tiene aterrorizados.
Pero una cosa deviene ser incuestionable: el referéndum popular del 22 de
junio, donde los cruceños por su cuenta han decidido proclamar
“unilateralmente” su autonomía económica, política, cultural y territorial
en el marco de su derecho de autodeterminación, convierte a esta en una
“constituyente de facto”, ya que la falsa promesa Altoperuana de tratar el
tema de nuestra autonomía en un Congreso Constituyente manipulado y
conformado por mayorías de otras nacionalidades, constituye un acto de
suicidio que no debemos cometer.
Aquí ya no se trata de definir cual es la Bolivia productiva y la del
bloqueo, los hechos cotidianos demuestran objetivamente varias realidades
palpables.
En primer lugar, es necesario decir que nuestra región-nación, ubicada en
las profundidades de la selva sudamericana, tiene un Índice de Desarrollo
Humano (IDH) superior al promedio de los países de América latina. Este
desarrollo de base autogestionaria, se asienta sobre sus recursos
naturales y humanos y en las posibilidades reales de establecer consensos
sociales. Es producto de ella misma.
En segundo lugar y aunque no se lo quiera reconocer, nuestras diferencias
con el Ande Altoperuano no es un problema de piel—conforme afirman algunos
desprevenidos—La diferencia sustantiva reside en que la Nación Camba
sustenta su base económica en la explotación y la transformación de sus
recursos naturales, llámese industria, agricultura o ganadería; es decir,
que come lo que siembra y exporta lo que le sobra, y de esta forma crea
los excedentes necesarios para reproducir la riqueza y el desarrollo
social.
Como contraparte tenemos la mentalidad Altoperuana que se declara
abiertamente “extractivista y depredadora”,
que no es otra cosa que vivir de la explotación (hasta el agotamiento) de
sus recursos mineros; primero fue el colonialismo español y sus herederos
republicanos, le siguieron los barones del estaño y sus oligarquías
esclavistas y la concluyó el capitalismo de Estado. Por eso, al agotarse
los auges mineros, solo quedaron sus vacíos socavones, la diáspora social
y el atraso generalizado. El GAS pretende ser su próximo objetivo.
Pero a esto se suma la mentalidad “estatalista”, que se concreta en la
idea generalizada de que el “Estado idolatrado” tiene que hacerlo y
solucionarlo todo, de ahí viene su “vocación” por el capitalismo de
Estado, el parasitismo, el inmovilismo y el centralismo
político-económico. Y cuando el Estado colapsa, el bloqueo generalizado se
convierte en protesta social, (de ahí el mote de la Bolivia bloqueadora).
En los últimos 6 meses se han registrado no menos de 300 bloqueos de
carreteras, calles y otros medios de transporte masivo, provocando daños
irreparables a la economía y la producción. Un tercio de los habitantes
Altoperuanos, son exilados económicos.
Finalmente, se debe entender, (mejor si por las buenas) de que el modelo
colonial de Estado ha llegado a su lamentable epilogo, por que ya no es
posible que “los bueyes se coloquen detrás de la carreta”. El proceso de
autodeterminación de los CAMBAS Y CRUCEÑOS, (incluimos a los chapacos) es
un proceso imparable, por que nuestra Asamblea Constituyente ya se definió
en las calles.
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