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EL CONFLICTO CHAQUEÑO.
Sergio Antelo Gutiérrez (*)
El bloqueo de caminos realizado por la población de Camiri fue todo un
éxito, ya que se lograron sus objetivos principales como ser: La
transferencia de una fracción del aparato burocrático del Estado para
ocupar el espacio abierto por la nueva YPFB y la reactivación de los
campos marginales de petróleo, ubicados al sur de esta población.

En realidad, estas presiones apuntan al “Camiri profundo” ubicado a más
de 6 mil metros de profundidad, donde se presume que existe un
mega-campo gasífero igual o superior a las reservas que hoy se explotan
en Tarija, pero que exigiría ingentes recursos económicos y tecnológicos
para ponerlo en vigencia. El primer problema es que este campo no se
halla exactamente debajo de la ciudad de Camiri, sino en la frontera
Chuquisaca-Santa Cruz.
Muy a pesar de que la prefectura cruceña otorgó el 50% de las regalías
de los hidrocarburos en beneficio de las provincias productoras, ahora
aparecen las viejas voces que a nombre de un “Sur que también existe” y
en extraña consonancia con el centralismo andino, se declaran victimas
del “centralismo capitalino cruceño”. Nada más injusto.
Aquí se esconde el viejo sueño Altoperuano de fraccionar Santa Cruz
utilizando las frustraciones provinciales y otras medidas balcanizantes
tales como:
1ro.-las Tierras Comunitarias de Origen (TCO), gestadas durante el
gobierno de Sánchez de Losada, diseñadas por la mano Roderick Von Owen
de la GTZ-KFW alemana y destinadas a cambiar selvas por deudas
(indígenas como pretexto), las mismas que son ejecutadas al margen del
espíritu de la Resolución 189 de la OIT, ya que ellas transpiran un
espíritu neonazi y racista. Su desmesurado tamaño tiene el propósito de
mitigar el “cambio climático” provocado por los países del norte
industrializado. A este proyecto imperial se acoplan las ONGs –CIPCA,
cuyo radical-indigenismo es promovido por el españolísimo Xavier Albó (4
millones de Us$/año otorgado por las trasnacionales gringas), creador y
manipulador de la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) a la que se añade la
cogobernante logia CEJIS, financiada por Holanda, Dinamarca, entre
otras.
2do.- La Ley INRA, donde se incluye una subjetiva calificación de la
Función Económica y Social (FES) de la tierra y destinada a promover
expropiaciones masivas de fundos agrícola-ganaderos en beneficio de los
“colonizadores” andinos -por una parte, y a ampliar las “bosques
indígenas” -por la otra.
Es en este contexto donde a los camireños les surge una competencia
desleal. El “saneamiento” de tierras que trata de realizar el legionario
Cejista Alejandro Almaraz, no tiene otro propósito que la de convertir
en “TCO” las aéreas con potencial hidrocarburifero, ya que sin ellas, el
desarrollo cordillerano se convierte en un mito. La intención de ser
“saneadas” se debe traducir como una ocupación geopolítica andina con la
complicidad de la APG-Albó, para que así, y desde arriba, se puedan
controlar estos recursos estratégicos en beneficio del centralismo
cavernario andino. Eso dijo Zaratustra.
(*) Ex Secretario de Desarrollo Sostenible y M.A.
y Ex Director del PLUS de la Prefectura de Santa Cruz
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