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EDITORIAL SC/05/10/04

 

 

LA MARCHA DE SEPTIEMBRE Y EL DESASTRE ECOLÓGICO.


Después de aguantar una campaña mediática desarrollada por algunos medios de comunicación y destinada y sistemáticamente para desprestigiar el Movimiento Nación Camba, particularmente con relación al problema surgido en Octubre del 2003, por deshacer los siniestros planes de una columna de depredadores que pretendía, impunemente, sentar sus reales en la ciudad de Santa Cruz y reeditar de esta manera el “febrero negro” de mismo año, donde parte del centro urbano fue practícamele demolido por una turba aleccionada para “demostrar” que los caciquillos andinos también mandan en esta ciudad, aún así, esta entidad decidió participar de los desfiles cívicos que se estilan para conmemorar esta fecha.

Muy a pesar de las limitaciones materiales en medios y recursos, la dirigencia local decidió intervenir portando sus ya consagrados mensajes en pro de la autonomía y otras reivindicaciones nacionales de los cruceños y así demostrar a quien corresponda (inclusive a una numerosa delegación de alcaldes de varios países de América latina), que nuestro movimiento no solamente existe, sino que también tiene una profunda base popular y que no le tiene miedo a los fantasmas.

A diferencia de lo que piensan o utilizar el manido argumento de que esta “nación” se halla constituido por extranjeros, utilizando algunos apellidos no tradicionales (de base no española o indígena) radicados en ella, para intentar demostrar que se trata de una conjura internacional para arrebatarle el pan de la boca a los bolivianos, la composición de esta marcha demostró exactamente lo contrario. La cambada se hizo presente donde fue visible la presencia, inclusive, de algunos collas identificados con este movimiento.

Aquí no se pagaron bonos ni se repartieron camisetas y otras prebendas, la gente se puso su “barbijo” y marcho informalmente delante de los representantes eventuales del poder del Estado, incluyendo al presidente Mesa. El pueblo la recibió con ovaciones e inocultables muestras de adhesión y cariño.

Un detalle curioso, que inclusive pasó desapercibido por la los medios de comunicación, es que la marcha se vistió de protesta por la intensa humareda que hacia más de un mes asfixiaba los pulmones de los cruceños, inclusive de los recién nacidos. La marcha cívica se convirtió así en una marcha “por la defensa de la ecología y el medio ambiente” frente a un proceso predatorio que tanto la agricultura emigrante como algunos irresponsables ejecutan criminalmente en contra de nuestros bosques amazónicos, a los que pretenden convertir en cenizas calcinantes para beneficio de nadie. Ni siquiera de ellos mismos.

Una extensión superior a los 50 mil kilómetros cuadrados han sido convertidos en cenizas y los encargados de hacer respetar la Ley: bien gracias, incluyendo gobiernos municipales, prefecturas, ministerios y parlamentarios. Solo después, aparecieron tímidos intentos de protestas promovidas por algunas organizaciones ecológicas.

Para entender la magnitud de este desastre ecológico, basta indicar que, de acuerdo con organismos internacionales entendidos en medio ambiente, la región central de Santa Cruz rebela uno de los índices de deforestación más altos del planeta, y esto ha traído como consecuencia que se altere nuestro régimen de lluvias, disminuyendo las precipitaciones pluviales de 1.600 mm, en 1.980 a menos de 1.000 mm, en la actualidad, lo que pone en riesgo los miles de empleos que generan las cuantiosas inversiones en agricultura y los complejos agroindustriales que de ella se derivan. La mitad de las tierras del Este se hallan en proceso de desertificación y la velocidad de los vientos se ha incrementado en un 80% en el mismo periodo.
Pero a esto se suma la voracidad de supuestos “colonos” que se descuelgan de los páramos andinos, y que han invadido, sin que exista autoridad alguna que le ponga coto, nuestros parques ecológicos (que son cabeceras de ríos) y reservas forestales como las del Choré, entre otras.

Como no existe autoridad boliviana alguna (por que el Estado del mismo nombre no existe) que le ponga fin a este proceso suicida, la Nación Camba declaró a los medios de comunicación que, frente a la carencia de Estado, estaba dispuesta a imponer el orden, pero la respuesta fue exactamente la esperada: el silencio cómplice.
Pero como nadie come silencio, la revolución cruceña suma un argumento más para enfrentar la catástrofe social. Después no reclamen por que no fueron advertidos a tiempo. Ya fueron.

 

 

Ver fotos de la marcha de septiembre

 
 

POR EL MOVIMIENTO NACIÓN CAMBA DE LIBERACIÓN

(ñane Retâ ... ojuhu porâve hague ojupe)

M.N.C-L 2000-2008