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EDITORIAL SC/28/06/05
LA AUTONOMIA, YA ERA.
Felipe Quispe, alias el Mallku, con su radicalismo indígena y uno de los
fundadores del Tahuntinsuyo, sostiene la bizantina idea de volver a la
teocracia divinizada de los emperadores absolutistas Incas, para seguir
manejando el arado Egipcio para promover el imparable desarrollo alto
andino, nos ayudó a impulsar y cristalizar un movimiento de larga
gestación que se denominó Nación Camba. Estamos agradecidos.
Pero a esto se suma, una mentalidad retrograda y conservadora (F.
Mansilla) que sumada a las maniobras Parlamentarias para aprobar una
legitima aspiración nacional, como son las autonomías departamentales
-modelo político-administrativo que se presentaba como una alternativa
democratizadora frente a un Estado colonialmente centralizado. La
oposición providencial e irreductible del dirigente cocalero Evo Morales
y sus aliados Alteños, son los otros que han matado, y en el huevo, esta
ultima y única posibilidad de sobre vivencia de un Estado fallido y
colapsado como es Bolivia -los milagros también suceden.
Se recurrieron a los mejores argumentos para demostrar sus bondades, se
promovió una demostración multitudinaria en plaza pública, para señalar
la necesidad de su urgente aplicación, (300 mil manifestantes) se
recolectaron las firmas necesarias para dar cumplimiento a la
Constitución Política del Estado (500 mil firmas), se presentaron ante
la Corte Nacional Electoral para que verifique su legitimidad, se llegó
hasta la mesa de la Cámara de Senadores, pero los petardos pudieron mas
que las Leyes. El presidente Mesa, (hoy ex) en lugar de dar las
garantías necesarias para que este fije la fecha de su realización (las
firmas de apoyo al referéndum no requerían el permiso de nadie) permitió
que las pandillas armadas pasen bajo la mirada indiferente de los
cordones de seguridad que protegían las instalaciones estatales,
ingresen hasta las puertas de este poder del Estado y amenacen con hacer
reventar a todos -Senadores incluidos, a fin de evitar que los “racistas
y separatistas” cruceños y sus aliados logren sus nefastos objetivos de
dividir a la sagrada patria unitaria.
La denominada “Media Luna” que geográficamente representa casi dos tercios
del “actual” territorio boliviano, dispone de todo el gas y el petróleo
que se lo disputan los que no son sus dueños; ingentes cantidades de
minerales estratégicos; extensos campos de cultivos; selvas maderables y
una biodiversidad envidiable, entre otras ventajas. Aporta además con la
mitad de los impuestos que sostienen las burocracias parasitarias del
Estado y exporta el 65% de lo Bolivia vende fuera para pagar sus deudas,
incluyendo un servicio diplomático dedicado preferentemente al
alcoholismo y a vender la imagen de un país cavernario: llamas y cerros
–incluidos. Pero también se destinaron para otras cosas, como el uso de
“fondos reservados” para pagar espías y mercenarios, promover
agitaciones y bloqueos de caminos, entre otras manifestaciones no menos
civilizadas.
Para nosotros, creemos que el tiempo se ha terminado. La autonomía, que
era un paso intermedio entre nuestras aspiraciones libertarias y los
intereses del país global. Ya no la queremos. La podrán aceptar algunos
sectores que se hallan dispuestos a quedar siempre bien con las esferas
del poder, los timoratos y los oportunistas. Pero nosotros ¡¡NO!!
Las amenazas de invasiones armadas promovidas por paramilitares bajo la
complicidad del gobierno y otro tipo de represalias, incluyendo el
terrorismo de Estado, -no nos amedrentan. Ya no es posible ejecutar
impunes “limpiezas étnicas” sobre un pueblo compuesto por más de tres
millones de almas que saben algo más que defenderse y que no se hallan
tan solos en el mundo -conforme algunos desprevenidos piensan, ya que
este posee un bagaje de mas de 400 años de acción guerrera, por ser un
pueblo de agricultores y pastores “de frontera”. Las llanuras no tienen
nada perecido con los salones perfumados que frecuentaba la oligarquía
Alto peruana, para escuchar Chopin y otros magos de la música europea
-mientras se devoraba las riquezas del país.
Nosotros somos los hombres y las mujeres de la selva indómita, productivos
e integrados al mundo sin complejos de ninguna naturaleza, pero que
manejamos con igual destreza los caballos o los tractores -entre otras
cosas, incluyendo los últimos avances tecnológicos del mundo pos
industrial del siglo XXI.
La autonomía ya fue, ahora lo queremos todo.
La ONU, si existe, tiene la palabra.
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