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POLICÍA Y SEGURIDAD CIUDADANA
| 1RA P ARTE
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No cabe la menor duda de que los
escenarios sociales de Santa Cruz cambiaron a partir de la
ciudad-aldea que en 1950 tenía 50 mil almas, hasta la actual
metrópoli ingobernable que supera con facilidad el millón de
habitantes. A ello han contribuido: las altas tasas de natalidad
regional, el vaciamiento de las provincias cruceñas hacia la
capital, así como una desenfrenada masa migratoria procedente de los
páramos andinos, que concluye engordando las periferias urbanas,
agregando nuevos y fortalecidos contingentes de delincuentes que se
suman fervorosos a la actividad local.
Este modelo de urbanismo salvaje que se procesa por la agregación
mecánica y cuantitativa de nuevos habitantes sin que exista un
desarrollo industrial que lo respalde, no solamente ha informalizado
la economía, sino que se han abonado las condiciones objetivas para
que el fenómeno delincuencial se agigante, sin que existan
respuestas institucionales, menos aún estatales para controlarlo.
Al margen de los problemas estructurales provenientes de nuestro
inmerecido subdesarrollo económico y social, se suman otros factores
políticos producto de nuestra dependencia externa, como la
aplicación de un neoliberalismo ortodoxo igualmente salvaje, que ha
profundizado las disparidades sociales, colocando a mas del 50% de
nuestra población en los umbrales de la pobreza extrema, lo que hace
que centenares de jóvenes sin futuro asuman la actividad delictiva
como una forma de vida.
A esto se suma el fenómeno globalitario de la delincuencia, ya que
al margen de la problemática interna se agregan mafias
internacionales que han sabido encontrar en Santa Cruz un terreno
fértil y una sociedad inerme e ingenua para ejecutar sus fechorías.
Entre esta sociedad desarmada y el delito eventual u organizado, se
interpone la cuestión policial, como un problema de fondo que
compete a todos los ciudadanos de este pueblo, sin excepción alguna.
Los cambios miscelánicos que se pretenden introducir en la Ley
Orgánica de Policía (LOP) no es mas que una argucia política
destinada a maquillar apariencias a fin de proteger los intereses
feudales de la institución policial.
En ese sentido, establecemos una posición pública frente al
problema.
¿QUE ES LA POLICÍA BOLIVIANA PARA LOS CRUCEÑOS ?
1.- ES UNA INSTITUCIÓN RACISTA.
La Policía Nacional Boliviana, al igual que el capitalismo de
Estado, entre otros, fue una hechura del denominado nacionalismo
revolucionario que tuvo su epílogo con el ya famoso 21060, que
achica el Estado y establece la economía de libre mercado. Hasta
aquí todo cambió, menos la Policía.
Su rol como actor y "estrella" de la política nacional proviene del
protagonismo que desempeñó esta "fuerza del orden" en el
derrocamiento del antiguo régimen y en la destrucción del ejército
convencional en Abril del 52.
A partir de entonces, este "instrumento de poder" de la pequeña pero
poderosa Cholocracia altoperuana, sería parte constitutiva de todos
los gobiernos que se rotarían en la administración de los asuntos
estatales, ya que gobernar un país inestable, sin contar con la
adhesión de una fuerza pública que imponga el "orden" constituía y
constituye poco menos que una utopía. De ahí su intima relación con
la clase política gobernante. Pero de ahí proviene también sus
amplias prerrogativas institucionales, hasta convertirlo, hoy, en un
Estado dentro del propio Estado
Para el logro de sus fines al igual que las FF.AA., dispone de una
estructura militar jerarquizada y corporativa que nutre sus
contingentes de base con ciudadanos provenientes de las pobrecías
urbanas, campesinos e indígenas. En el caso particular de la Policía
nacional, su accionar institucional se caracteriza por la
preeminencia de LEALTADES políticas, por su fidelidad absoluta al
Ande boliviano y por su afinidad étnico-cultural con la masa aymará,
a la que recluta, entrena, convierte en carabineros y los desplaza
hacia otras geografías étnica y culturalmente diferentes, para
convertirlos en un ejército de ocupación.
De esta forma la Policía "nacional boliviana" se convierte en una
institución eminentemente andina y racista, y por lo tanto
excluyente, ya que en el caso particular de Santa Cruz, mas del 95%
de sus efectivos tiene esta procedencia.
Esa actitud hacia los Cambas y su cultura ha quedado firmemente
demostrado con motivo del escándalo suscitado en la Academia
Nacional de Policías, en Febrero del 2000, cuando nuestros
aspirantes a cadetes con motivo del cierre de la academia local se
trasladaron a la ciudad de La Paz a fin de proseguir sus estudios,
donde fueron virtualmente masacrados por sus instructores y
compañeros de academia para obligarlos a desertar. Se argumentó que
esta deserción masiva se debió a la "inadaptabilidad" climática de
los cruceños, entre otras estupideces, para justificar este
atropello a los derechos humanos de nuestros conciudadanos cambas.
Esta "limpieza étnica" donde se incluían a varios hijos de collas
nacidos en Santa Cruz, le valió al ministro del interior de la
época, una interpelación parlamentaria, con resultados desconocidos
(El Deber 8, Feb., El Nuevo Día, 10 Feb., 2000)
Bajo tan fraternal acogida, resulta una proeza que algunos cambas se
conviertan en policías. La altura, el clima y el odio racial, se lo
impiden.
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