|
|
Diálogo con Andrés Soliz Rada, dirigente
histórico de la Izquierda Nacional boliviana y ex ministro de
Hidrocarburos de Evo Morales
Bolivia en peligro de disgregación
nacional
Daniel N. Moser (DNM): ¿Es correcto
caracterizar al proceso boliviano como popular, nacional,
antiimperialista y revolucionario?
Andrés Soliz Rada (ASR): Es indudable que el proceso boliviano tiene
respaldo popular. Los triunfos del Movimiento al Socialismo (MAS) en las
elecciones presidenciales con el 54 %, en el referéndum revocatorio con
el 65 % y la aprobación a la Nueva Constitución Política del Estado (NCPE)
con el 61 % así lo demuestran. Parte importante de ese respaldo procede
del reconocimiento de derechos de pueblos precolombinos en la nueva
Constitución Política del Estado (NCPE). Sin embargo, el MAS, al haber
hipertrofiado el antagonismo entre indígenas y mestizos, ha debilitado
en gran medida su carácter nacional y antiimperialista, que lo aleja del
ideal bolivariano, para beneplácito de los separatistas, vinculados a
capitales transnacionales. Ese ideal estará cada vez más lejano, en la
medida en que permitamos que se astillen nuestros países. Esto ocurre
con la forzada presencia de 36 naciones indígenas en el texto
constitucional, la que es usada como pretexto para disgregar a la nación
boliviana, que es parte del proyecto de confederación de naciones de
América Latina y el Caribe. En este punto, la IN tuvo que abandonar la
ortodoxia de Abelardo Ramos, para quien la nación boliviana (al igual
que la argentina o chilena) es inexistente ya que sólo existiría la
Nación Latinoamericana. Esta actualización de nuestras concepciones se
tornó indispensable ante la arremetida indigenista impulsada por los
centros de poder mundial.
DNM: Llama profundamente la atención su planteo de "disgregación
nacional" en Bolivia, a partir de acciones de un gobierno con el perfil
del de Evo Morales.
ASR: No es exagerado hablar de disgregación nacional. El actual
vicepresidente Alvaro García Linera (AGL) dijo que no se trata de
dividir a Bolivia, sino de dividir lo que ya está dividido. (Semanario
La Epoca, 04-11-01). En todas las naciones del mundo existen grietas y
rajaduras. El deber de los gobernantes es soldarlas para salir adelante
y no profundizarlas para destruirlas. AGL, antes de la Asamblea
Constituyente, anunció que los municipios de mayoría indígena
conformarán territorios indígenas, los que se convertirán en
departamentos indígenas, hasta culminar en regiones indígenas (Periódico
La Prensa, 17-06-07). El alter ego de AGL, el sociólogo y ex
constituyente del MAS, Raúl Prada Alcoreza (RPA), sostiene que la
autonomía regional, reconocida por la NCPE, servirá para reconstituir el
Tawantinsuyo o Imperio Incaico (La Prensa, 13-01-09). En septiembre de
2005, RPA escribió que la revolución sólo será posible si disolvemos el
Estado y que la vía electoral es sólo un pretexto para impulsar un
cambio más profundo, que implica la destrucción del Estado actual
(Citado en La Razón, 29-03-09).
Aquí está el meollo de la situación presente. En tanto mucha gente
piensa que el gobierno del MAS ha caído en el descontrol por el abandono
de la nacionalización de los hidrocarburos, la desinstitucionalización
del país (no reemplazada por otra), la prolongación de la corrupción
neoliberal (que ha alcanzado a algunos dirigentes de movimientos
sociales), la quiebra de la administración de justicia, con
linchamientos impunes y asaltos indígenas a cooperativas mineras de
otros indígenas, lo que significaría errores y fracasos del régimen, en
la lógica de AGL y RPA se trata más bien de triunfos que aceleran la
destrucción del débil Estado nacional, a fin de sustituirlo por el
Estado plurinacional de las 36 naciones indígenas. La habilidad de AGL
ha residido en rodear a Evo Morales de un grupo de incondicionales. Mi
persona, por ejemplo, pese a haber ejercido el cargo de ministro de
Hidrocarburos y Energía, durante siete meses y 15 días, ni una sola vez,
repito, ni una sola vez pudo hablar a solas con Evo, ya que la
vigilancia estalinista del grupo palaciego es implacable.
Muchos pensaron, yo entre ellos, que AGL moderaría sus tesis al llegar a
la Vicepresidencia. Pero no es así. Por el contrario, actúa en la lógica
del indianismo más radical. En los alrededor de la ciudad de La Paz han
surgido entidades que asaltan y ocupan domicilios particulares. Lo mismo
sucede con viviendas predios en varias regiones del país. La colisión
entre justicia ordinaria y justicia comunitaria ha generado una
alarmante inseguridad ciudadana. Cuando estas situaciones se
generalizan, llega un momento en que ya no es posible distinguir entre
idealistas y delincuentes.
El fundamentalismo indigenista se complementa con los grupos
oligárquicos, de terratenientes y neoliberales, que aspiran a fracturar
al país. Ahora proponen un Estado federal binacional. La sugerencia
tiende a fortalecerse de manera peligrosa. Estos sectores también han
usan la violencia indiscriminada, como la masacre de más de una decena
de campesinos en Pando, la humillación de indígenas en Sucre (la capital
de la República), donde alrededor de veinte personas fueron casi
totalmente desnudadas, puestas de rodillas y obligadas a besar la
bandera departamental. Los separatistas anhelan que Beni, Pando, Tarija,
Chuquisaca y Santa Cruz se conviertan en protectorado de potencias
extranjeras, en tanto que dirigentes regionales de este último
departamento han conformado la Federación Latinoamérica de Autonomistas,
junto a voceros del Estado venezolano de Zulia y del ecuatoriano de
Guayaquil. Grupos de choques de los separatistas han impedido durante
meses el ingreso del presidente Morales a capitales de departamento, han
asaltado reparticiones públicas, han apaleado a migrantes quechuas y
aymaras y han golpeado a soldados y policías.
Es obvio que un gobierno que promueve confrontaciones étnicas, como el
MAS, no tiene una visión nacional. Por otra parte, su antiimperialismo
es aparatoso y vocinglero, pero no es consecuente con la defensa de la
soberanía y la economía del país. Tal el caso de la expulsión del
embajador norteamericano, acompañada de discursos anticapitalistas, en
tanto se envía tropas al Congo y Haití, como parte de contingentes de
Naciones Unidas, y se depositan las reservas monetarias de Bolivia en
Bancos Europeos y en el Tesoro de EEUU. La inauguración de obras es
frecuente, pero su falta de concreción es casi total. En más de tres
años de gobierno, ni una sola molécula de gas ha sido exportada con
valor agregado. El incumplimiento de la nacionalización del gas y del
petróleo fue continuada con la suscripción de nuevos contratos,
aprobados por unanimidad en el Parlamento por el MAS y los partidos
neoliberales. Acaba de anunciarse que la reorganización de YPFB, columna
vertebral de la economía boliviana, estará asesorada por el Banco
Mundial, el BID, Holanda (sede de la Shell) y Noruega, cuya empresa
estatal, la State Oil, es funcional a las transnacionales.
La recuperación estatal de algunos centros mineros como Huanuni y de la
fundición de estaño es positiva, pero no alcanza a modificar el cuadro
global. Es difícil que estas medidas tengan éxito, si AGL continúa
considerando, como lo hace en el libro Las vías de la emancipación
(2008), que "el capitalismo de Estado es insostenible técnicamente". En
realidad, el capitalismo de Estado, con control social, dentro de una
planificación estratégica, es el único camino que tiene Bolivia para
enfrentar a las transnacionales. El entorno palaciego hizo creer a Evo
que era un gran gobernante, por que había incrementado los ingresos
nacionales, gracias a la subida de las cotizaciones bursátiles del gas y
los minerales. Como esa coyuntura ha cambiado por la crisis mundial,
ahora sale a relucir un régimen sin capacidad de gestión. Lo que si
funciona es la distribución de bonos de beneficencia para ancianos,
estudiantes y madres de familia, a costa del capital de arranque para la
industrialización del país. El antiimperialismo es mucho más que una
palabra sonora, es una política destinada a fortalecer la economía
pública y la autodeterminación de Bolivia. Por estas razones estimamos
que el antiimperialismo del gobierno tiene mucho de poses, declaraciones
y discursos. El carácter revolucionario de un régimen en una semicolonia
se advierte por la disminución de la opresión imperialista. Y esto,
evidentemente, no está ocurriendo en el país
DNM: ¿Cómo el indigenismo pudo desarrollarse hasta los extremos
mencionados?
ASR: El indigenismo cabalgó sobre formas de exclusión social y de
mentalidad racista, que subsiste en núcleos de raigambre oligárquica, y
en la ola de indignación que provocó las políticas neoliberales y que
significaron la liquidación de las empresas estratégicas del Estado. En
lo estructural, es evidente que Bolivia nació con una "falla geológica",
debido a que los constituyentes que acudieron a la Asamblea fundacional
de 1825, apenas representaban al 2% de la población del Alto Perú,
integrada por herederos de los encomenderos españoles y criollos. La
expoliación de los indígenas después de la guerra de la independencia
(1809-1825), continuó siendo brutal, al igual que las masacres
periódicas, incesantes asaltos a las tierras de comunidad y cobro del
tributo indígena en beneficio de los nuevos gobernantes. Esta situación
cambió con la revolución del 9 de abril de 1952, el acontecimiento más
importante de la historia de Bolivia, que eliminó el pongüeaje (la
servidumbre de la gleba), expropió a los latifundistas del occidente del
país y decretó el voto universal, con lo que viabilizó la igualdad de la
ciudadanía en el plano jurídico. Sin embargo, es obvio que una opresión
de siglos no desaparece de la noche a la mañana. Por esta razón, la
construcción del Estado nacional pasa por la articulación política y
cultural de indígenas y mestizos, que debe estructurar al movimiento
patriótico que requiere Bolivia para avanzar en su camino liberador.
Sobre este tema, escribí lo siguiente en el libro La conciencia
enclaustrada (1995): "El concepto de Movimiento Patriótico es
irremplazable, aunque ya no puede ser un conglomerado social con
predominancia blancoide-mestiza. Se trata, más bien, de elaborar un
nuevo mestizaje, con la presencia de las culturas originarias, lo que
redundará en un concepto de construcción nacional con bases más amplias
y democráticas".
La Izquierda Nacional puntualiza que Bolivia es un país semicolonial, de
donde emerge que la contradicción fundamental en el país opera entre el
imperialismo y la nación oprimida. La contradicción principal supedita a
las demás y les imprime su propio rumbo. El estalinismo y colonialistas,
a fin de desviar la lucha liberadora de los pueblos oprimidos, han
hipertrofiado otras contradicciones, como las existentes entre dictadura
y democracia, civiles y militares, campo y ciudad, creyentes y ateos.
Con estos planteamientos combatieron a Villarroel y Perón. No pueden
confundirse legítimas reivindicaciones culturales de pueblos indígenas,
con el forzado reconocimiento a 36 naciones inventadas, como hace la
NCPE, con el propósito de astillar a Bolivia. Sabemos que no toda
comunidad humana es una nación, sino aquella que, gracias a determinado
nivel del desarrollo económico y social, alcanza esa condición por su
origen común, historia, lengua e idiosincrasia, a la que ha accedido por
el control básico del mercado interno y una fuerte conciencia en torno a
un destino compartido. Las denominadas naciones indígenas, que aparecen
en la NCPE, carecen de esa conciencia, la que ha tratado de ser
introducida desde fuera, sin los reparos necesarios, a través del
Convenio 169, de la OIT, y de la Asamblea de la ONU, de 2008. Bolivia es
el único país del mundo que ha adoptado el texto de la ONU en forma
integral dentro de la NCPE. Ningún otro cometió la locura de imitarlo.
Costó mucho que el MAS aceptara la palabra República en la NCPE, lo que
finalmente sucedió en el artículo 11. Entre tanto, el texto zonal otorga
el calificativo de "naciones" a conglomerados humanos que, en algunos
casos, tienen una población de pocas decenas de personas. Desde luego
que todos los habitantes del país merecen profundo respeto como seres
humanos, sin perder de vista que estas personas, al igual que el resto
de la ciudadanía, desean mejorar sus niveles de vida, salud y educación
como parte de la comunidad boliviana y no formando "naciones", a las que
se reconoce también autonomía territorial y derechos sobre los recursos
naturales. Evo se ufana de haber erradicado el analfabetismo. Si eso es
evidente, es obvio que todos los grupos indígenas fueron alfabetizados
en castellano, que es el idioma que permite a los bolivianos comunicarse
entre si y con los hermanos de la América Morena. Las culturas más
fuertes en Bolivia, como la aymara, quechua y guaraní han influido de
manera determinante en la cultura boliviana y han modelado la cultura
indomestiza. La propuesta de las 36 naciones, de raíz estalinista, ha
recibido el desenfrenado apoyo de ONG, que han financiado la NCPE, ya
que sirve a los centros de poder mundial en su propósito de apropiarse
de los recursos naturales estratégicos y de la biodiversidad de los
países pobres. Lo indomestizo explica la existencia de Bolivia. Nadie ha
podido establecer rasgos étnicos que diferencien a un indígena de un
mestizo. No existen rasgos somáticos, idiomáticos o culturales que los
diferencien. El avance del indigenismo a ultranza es, por tanto, el
triunfo del colonialismo de las grandes potencias sobre Bolivia.
DNM: ¿No era más efectivo mantener sus críticas dentro del gobierno
de Evo, y más aun desde su condición de Ministro de Estado?
ASR: El presidente Morales me invitó a formar parte del gabinete en el
inicio de su gobierno, en un momento en que la tendencia indigenista aún
no había ocupado la mayoría de los espacios de poder. La invitación se
hizo ante la necesidad de reforzar la credibilidad de la nacionalización
de los hidrocarburos. La IN en Bolivia, al igual que en la Argentina, es
fuerte en lo ideológico y débil orgánicamente. En el caso mío, aporté a
esa credibilidad, al haber defendido la nacionalización de la Gulf Oil
Company, en 1969, durante el gobierno del general Alfredo Ovando,
respaldado por Marcelo Quiroga Santa Cruz. Entre 1989 y 2002, la IN
formó parte de Conciencia de Patria (CONDEPA), dirigida primero por el
comunicador social Carlos Palenque y después por Remedios Loza Alvarado,
la primera mujer de pollera (chola) que llegó al parlamento. Si bien
CONDEPA levantó las banderas de la industrialización y la revolución
moral (como parlamentario propuse la Ley de Investigación de Fortunas),
en la práctica incumplió estos postulados, lo que facilitó su
debilitamiento y desaparición digitados por los partidos neoliberales.
En el gabinete de Evo, impulsamos la aplicación del decreto de
nacionalización, sobre todo al elevar la carga impositiva de las
petroleras del 50 al 82 %, elaborar auditorías que, al demostrar las
estafas de las compañías, debían consolidar ese incremento. Así mismo,
exigimos el control estatal mayoritario de las empresas del sector que
estaban en manos de transnacionales.
Las dificultades comenzaron cuando decisiones importantes en el área de
hidrocarburos eran adoptadas a espaldas del ministro. En ese contexto,
AGL se comprometió con Lula a no aplicar el decreto de nacionalización
en las refinerías de Petrobras. El retroceso fue dado a conocer por el
vicepresidente en conferencia de prensa y sólo después se la hizo saber
al ministro. En forma previa, Evo y AGL dejaron cesantes a técnicos y
profesionales de mi confianza, los que fueron reemplazados por allegados
al grupo palaciego. Todo lo anterior hizo mi renuncia inevitable. Sólo
después observé con mayor claridad el papel decisivo de las ONG en el
gobierno. Ahora estimo que si Evo quiere recuperar su credibilidad muy
debilitada debe revelar los aportes que recibió de las ONG y de
organizaciones políticas extranjeras para sus campañas electorales. Si
se conociera este dato, muchas de las medidas adversas al interés
nacional encontrarían la explicación que se busca. Permanecer en el
gabinete de Evo equivalía a abandonar los postulados esenciales de la IN
a los que la IN no puede renunciar si quiere seguir existiendo como
corriente ideológica.
DNM: Algunos podrían interpretar de sus afirmaciones que la IN
boliviana está en la oposición al gobierno de Evo. ¿Está en la
oposición, o cómo definiría la posición de la IN boliviana frente al
gobierno de Evo? además, ¿es realmente el gobierno "de Evo", o siendo él
el líder popular se encuentra sometido u obligado a negociar con
factores de poder de las fuerzas que integran el gobierno?
ASR: La IN ha mantenido frente al MAS la posición del apoyo crítico. El
apoyo ha ido disminuyendo y ha radicalizado sus críticas, en la medida
en que Evo ha incumplido sus promesas de defender al país frente a los
centros de poder mundial y las oligarquías de países vecinos,
especialmente de Brasil y Chile. Sin embargo, sus críticas se
diferencian de las posiciones racistas y neoliberales de terratenientes
y neoliberales. Éstos exigen al presidente la aplicación estricta de las
políticas de ajuste estructural que aplicaron a su paso por el gobierno.
La IN, en cambio, reclama a Evo consecuencia con las políticas
antiimperialistas que predica. Todas las críticas de la IN al régimen
vigente van acompañadas, de manera inexorable, de ataques puntuales a
candidatos y dirigentes de los partidos oligárquicos y reaccionarios. La
IN no deja de recordar el entreguismo y desgobierno de los opositores
identificados con los regímenes neoliberales. Hace notar que Evo es un
presidente rodeado de indigenistas a ultranza, sin dejar de mencionar su
cuota de responsabilidad por permitir que su entorno palaciego nuble las
perspectivas de cambio que tanto esperanza generaron en Bolivia y
América Latina. La IN no pierde la esperanza de ganar al campo nacional
a importantes sectores del MAS, no comprometidos con el
plurinacionalismo a ultranza ni con los retrocesos neoliberales del
entorno palaciego. La IN trata, al mismo tiempo, de desarrollar su
propia organización política mediante la revista Patria Grande, a la que
considera el germen de un movimiento patriótico que, aliado a
contingentes del MAS y otros sectores del campo popular, encontremos una
salida a la frustración y angustia que parece acentuarse cada día en la
sociedad boliviana.
DNM: ¿Qué perspectivas ve a la situación boliviana?
ASR: Las perspectivas son extremadamente complicadas, más aun si se
tiene en cuenta que la guerrilla de Sendero Luminoso en el Perú, en la
década de los 90, se realizó a pocos centenares de kilómetros de la
Provincia Omasuyos, de La Paz, base de los "Ponchos Rojos" de Achacachi,
que en varias ocasiones han degollado perros de manera pública para
atemorizar a sus enemigos y han protagonizado desfiles exhibiendo armas
de fuego, antiguas, es cierto, pero armas de fuego al fin. El hecho
continúa después de que Evo dispuso la entrega de esas armas al
gobierno, medida que no se cumple. El retorno al Imperio Incaico podría
acentuar fanatismos, cuyas consecuencias son impredecibles. Sin embargo,
el camino de fundamentalistas y separatistas no es sencillo. Tendrán que
vencer la conciencia nacional forjada en 183 años de vida republicana y
una arraigada presencia indomestiza.[1]
Ni separatistas ni indigenistas tienen respuesta alguna frente a las
ambiciones de los centros de poder mundial y las oligarquías vecinas.
Potencias con poder económico se han dado a la tarea de comprar y
alquilar tierras de los países periféricos, a fin de garantizar la
alimentación de sus poblaciones, aunque para ello tengan que perpetuar
el hambre en las colonias y semicolonias. Recursos estratégicos como el
litio tampoco podrán ser defendidos por quienes odian a Bolivia, pese a
haber nacido en sus entrañas. La IN está empeñada en demostrar que no
todos los enemigos del separatismo son servidores del indigenismo
fundamentalista. Y que no todos los que rechazan a los indigenistas
termocéfalos coincidimos con neoliberales, latifundistas y separatistas.
Entre ambos está la defensa de la patria, como parte sustancial de la
Confederación de Naciones Latinoamericanas y del Caribe, soñada por
nuestros libertadores.
Notas:
Haciendo un poco de historia, recordemos que ya 1567, apenas 30 años
después de la llegada de los españoles al Perú, el Licenciado Castro, en
carta al Rey de España, decía que los mestizos se reproducen cada hora y
que este era el mayor peligro para la pervivencia del colonialismo
hispano. Lo anterior fue aún más acentuado en el Alto Perú (hoy
Bolivia), región a la que los españoles no llevaban a sus esposas o
compañeras, de manera que la explosión del mestizaje fue aun más
acelerada. Lo indígena, con las rebeliones de Tupaj Katari, de 1781,
debilitó la dominación hispana. Gracias al sacrificio aymara, la guerra
de la independencia, que tuvo carácter indo mestizo, culminó en forma
exitosa, con la presencia militar de los libertadores, después que
guerrilleros y protomártires regaran su sangre en paredones, cadalsos y
campos de batalla. Tres años después de la fundación de Bolivia, asumió
la presidencia el Mariscal Andrés de Santa Cruz y Calahumana, hijo de un
hidalgo español y de una princesa aymara, considerado el mejor
gobernante de la historia republicana y visionario estratega de la
confederación Perú-boliviana. En 1848 (año del manifiesto comunista),
aymaras y quechuas respaldaron al general Manuel Isidoro Belzu, quien
resistió los asaltos a las tierras de comunidad. El antiindigenismo
enfermizo de la casta encomendera, al no permitir que los indígenas
usaran armas de fuego, dejó inerme a Bolivia para defender su costa
marítima de la agresión de la oligarquía chilena, financiada por
Inglaterra, en 1879, y de la voracidad de los bandeirantes brasileños, a
fines del siglo XIX, que se apropiaron de 400 mil kilómetros cuadrados
de territorio amazónico. La traición a Pablo Zárate Willca de los
blancoides, al finalizar el siglo XIX, instaló un régimen oligárquico
que sobrevivió hasta la revolución de 1952. Sin embargo, reiteramos que
sólo la articulación indomestiza explica la sobre vivencia de Bolivia en
la fratricida guerra con Paraguay, entre 1932 y 1935, ya que el
reclutamiento indígenas fue decisivo. La dominación minero terrateniente
encontró heroicas resistencias en las rebeliones indígenas y en las
movilizaciones obreras. Aymaras, quechuas, guaraníes y asalariados de
las minas fueron masacrados hasta que actuaron unidos en la revolución
mencionada. Enfrentar a indígenas y mestizos es el secreto de los
dominadores y sus agentes del fundamentalismo indigenista y del
separatismo. Ambos pretenden desterrar a los pensadores nacionales del
Siglo XX, como Carlos Montenegro, Augusto Céspedes, Sergio Almaraz y
Marcelo Quiroga, cuyos planteamientos nacionalistas fueron profundizados
con lo indo mestizo por René Zavaleta y la Izquierda Nacional boliviana,
partidaria del socialismo latinoamericano, meta que considera
inalcanzable si, en forma previa, los países oprimidos no retienen el
excedente económico que succionan las transnacionales. La IN participó
en la segunda nacionalización del petróleo de 1969, y en la emergencia
de CONDEPA. La participación indomestiza en el decreto de la tercera
nacionalización de los hidrocarburos, del 1º de mayo de 2006, fue
importante, ya que recibió el apoyo de casi el 90 % de la población
boliviana.
|