DOCUMENTOS

Memorándum

Quienes somos?

Los querembas

Las brigadas juveniles

El nuevo pacto con el estado Boliviano

Policía regional

SINDICATOS

Génesis

Acta de compromiso

Pronunciamiento por la paz

Cambas sin tierra

Proyecto Autonomía Nacional

Invasión del BENI

Indigenas

TESIS

Los cruceños y su derecho de libre determinación

400 años de lucha autonomista cruceña

La Nación Camba: Fundamentos y desafíos

ARTICULOS

Artículos de opinión

Jóvenes

PRENSA

Carta abierta a la ONU

CURIOSIDADES

La famosa vinculación caminera

Mercaderes de territorio

Santa Cruz 1810-1825

Rebelion de Santa Cruz la vieja

Acta de fundación de Santa Cruz de la Sierra

EXTRA

MAPA de Nación Camba

Símbolos

Videos

Banners

Vínculos

Concepto de autonomía

 

 

La estrategia de la araña.
Gonzalo Chávez A.

Las prefecturas cuentan con superávit de legitimidad, pero el oxígeno político debe traducirse en una visión productiva propia.


En la semana que termina se han posesionado nueve prefectos departamentales elegidos por voto directo. Un hecho político de la mayor trascendencia que generó una nueva geografía de legitimidad. El poder se descentralizó y ahora busca un andamiaje institucional y legal para que política pública fluya en el nivel local. Es un paso firme en la dirección de aproximar al Estado de la gente, es ampliar las alas de la democracia y la participación social, es pensar Bolivia desde sus partes. Se ha iniciado un proceso autonómico que tiene el desafío de consolidarse en el referéndum autonómico y la futura Asamblea Constituyente.

En el pasado, el poder político tenía un correlato con la supremacía económica de alguna región. Por ejemplo, el auge de la minería en el Occidente del país se tradujo en gobiernos que estaban, directa o indirectamente, vinculados a este poder económico. El modelo centralista de desarrollo establecía una arquitectura institucional donde una región lideraba al resto. Potosí en su momento y después La Paz fueron las locomotoras del crecimiento económico que jalaron el resto de vagones regionales.

Con el desarrollo rápido de Santa Cruz y la crisis de la minería se produjo un desplazamiento del poder económico. El descubrimiento de enormes reservas de gas natural en Tarija, también genera otro potencial polo de desarrollo. Con menos fuerza, otros departamentos buscan una nueva identidad productiva. Dado este nuevo contexto económico y político, la imagen de la locomotora ya no es pertinente para analizar la realidad boliviana. Aunque aún hay gente que insiste que Santa Cruz sea el nuevo carro jefe de la economía, pero la descentralización del poder político vía elección de prefectos coloca el desafío de pensar Bolivia como una red de actores regionales con diferente poder económico y no como un tren. Impulsa a construir una gobernabilidad de bloques regionales complementarios. En las elecciones del 18 de diciembre, el pueblo boliviano construyó, con su voto, legitimidades equivalentes, Presidente y prefectos fueron elegidos por mayorías importantes. Ahora al contrario del pasado, el equilibrio político depende en Bolivia de los consensos en el Congreso pero también de las relaciones entre el Gobierno nacional y las administraciones departamentales. De las redes políticas y económicas que se construyan.

Comenzar a visualizar Bolivia como una red, cuyos nodos de conexión son los departamentos, los municipios u otras formas de organización territorial, no implica desconocer que existen grandes diferencias económicas y de dotación de capital humano entre éstos. Mas bien significa, en términos de desarrollo, pensar desde las potencialidades de lo local. Ver el rompecabezas de Bolivia desde sus piezas.

Las nuevas prefecturas cuentan con un importante superávit de legitimidad, pero el oxígeno político debe traducirse en una visión productiva propia, cristalizada en planes de desarrollo regional complementarios. Sin embargo, al interior de cada departamento, los nuevos gobiernos también deben ver sus espacios geográficos como redes de municipios y otras formas de organización territorial. También se debe abolir la imagen de locomotora para generar desarrollo local.

Pensar la nueva Bolivia como una red de actores territoriales implica revalorizar el valor de la conexión y la integración. Significa invertir más en propuestas que en reivindicaciones. Cuanto más integrados están los nodos (departamentos o municipios) de una red, el valor productivo de ésta crece exponencialmente.

La matemática enseña que más genera más. Quiere decir que a medida que la cantidad de regiones (nodos) de una red aumenta aritméticamente, el valor de la red crece exponencialmente. En un concepto de integración como red importan las partes independientemente de su tamaño. La característica distintiva de las redes es que no tienen un centro ni límites definidos y que siempre hay alguna forma de complementariedad.

El valor de participar en una red aumenta junto a la cantidad de miembros, y la explosión de valor, que puede ser productivo, atrae nuevos miembros, haciendo que el resultado sea compuesto. En las palabras de Peter Drucker, entender la integración regional como red es cambiar la actitud de resolver problemas por la de buscar oportunidades en red.

Nuestra idea de desarrollo geográfico siempre estuvo asociada a un tren, una locomotora que jala a los vagones. El proceso político y económico que se abre con las autonomías nos desafía a seguir la estrategia de la araña que construye una red a través de círculos virtuosos, que disminuye el peso del tamaño y revaloriza la complementariedad y el valor de las partes.

*Gonzalo Chávez
es economista.

 

POR EL MOVIMIENTO NACIÓN CAMBA DE LIBERACIÓN

(ñane Retâ ... ojuhu porâve hague ojupe)

M.N.C-L 2000-2008