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¿REFERENDUM PARA SAN CRISTOBAL?
Jorge Tarabillo aguilera
Enterados de algunos detalles sobre el desarrollo de grandes inversiones
en la mega mina de San Cristóbal en el departamento de Potosí, no nos
queda más que felicitarnos por tan magnífico emprendimiento. Estamos
seguros que los potosinos sabrán defender sus derechos respetando y
haciendo respetar el justo equilibrio de intereses entre el pueblo de
Potosí y la empresa que ha decidido “compartir ciudadanía” en su rica
geografía. Además, mantenerse alerta para evitar que se interpongan otros
intereses que puedan poner en riesgo esta trascendental oportunidad para
el desarrollo de ese departamento.
Potosí ha sido saqueado desde épocas coloniales y ha sido muy mal pagado
desde entonces hasta nuestros días. Los enviados de la Corona, algunos de
sus propios hijos y otros bolivianos y extranjeros en época republicana,
así como el perverso centralismo que ha manejado el país hasta hoy, han
sido enemigos eternos del desarrollo potosino (y del país entero) y han
obligado a que sus habitantes emigren y, los que allí quedan han sido
condenados al abandono.
Potosí, de ser una da las ciudades más importantes del mundo en la era
colonial y los primeros años de la República, ahora cuenta con datos de
desarrollo humano que asustan y que son testigos fieles de la desvergüenza
de quienes han tenido en sus manos la administración del país y que han
causado daños irreparables en todo el territorio nacional.
Pero ahora, sin reparar en que hay gente con acento camba trabajando allí,
o que el personal femenino sea de Cochabamba -el diario El Potosí denunció
esto como “la cara no tan amable” del asunto-. Lo importante es poder
alinear fuerzas con buenas intenciones entre todos aquellos de decidan
labrarse un futuro mejor en esas ricas tierras. Santa Cruz es el claro
ejemplo, donde cambas, collas (incluidos muchos potosinos), gringos,
menonitas, japoneses y tantos otros que han llegado de distintos lugares,
han sabido “limpiar” la mente bajo un objetivo común: trabajo. Donde el
esfuerzo sin mezquindades, sin resentimientos ni odios raciales, han
demostrado que la fórmula funciona para bien de todos. Así también parece
haberlo demostrado su alcalde don René Joaquino.
Por eso, si por ahí aparece alguien diciendo que este emprendimiento tan
grande pone en riego la unidad nacional, que es necesario un referéndum
para decidir que hacer con los recursos que se van a explotar y que no se
utilicen puertos enemigos para exportar, mándelos a freír moscas. Y, si
por otro lado, hay quienes reclaman que es justo repartir regalías entre
los nueve departamentos, si quieren bloquear las vías de exportación como
el ferrocarril, si pretenden que los beneficios que genere tan magnifico
emprendimiento sirvan para repartirlos con sentido histórico, patriótico y
solidario entre todos los bolivianos y si, además, contribuyen a definir
grandes temas para la Asamblea Constituyente (…?), mándelos al carajo.
Caso contrario, tendremos que concluir que San Cristóbal sólo fue un sueño
mas (como el litio) que murió en el intento de nacer a la realidad,
condenando, una vez más, a sus sacrificados hijos a vivir en la pobreza.
Esa pobreza que ha sido fruto de la corrupción y también de la incapacidad
de muchos bolivianos de no reconocer y aceptar nuestra propia realidad.
Simplemente hay que saber compartir éxitos y derrotas, enfrentar
prejuicios y perjuicios así como también disfrutar de los beneficios. Esta
es la única opción para salir del fango que mantiene a todo el país
históricamente atascado. Felicidades Potosí, y saludos para los de acento
camba que han “osado” compartir futuro con ustedes y cuyas familias, desde
Santa Cruz, están ayudando a pagar (con más del 30%) la nueva red de
transmisión de energía eléctrica (Cochabamba-Sucre-Potosí) que dará vida a
San Cristóbal y que incluye la red local que también entró en el
“paquete”.
Finalmente, es importante tomar en cuenta lo que dice HCF Mansilla: “Aquí
se cree firmemente que son los factores externos los únicos que han
empequeñecido y empobrecido a este país y poca gente, como Alcides
Arguedas, se han preocupado de pensar que tal vez los factores internos
tienen un rol determinante”.
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