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Naciones y territorialidad en los Andes Centrales.
En
http://www.sepiensa.cl/edicion/index.php?option=content&task=view&id=259&Itemid=40
Por Alejandro Pavez Wellmann.
Geógrafo.
Bolivia ¿un país sin salida?... Bolivia está en un callejón sin salida.
Más que un país sin salida al mar, es un lugar sin salida al desarrollo.
Para la mayor parte del mundo desarrollado, lo que acontece en Bolivia es
un conflicto típico del Cuarto Mundo, un conflicto de pobres, revoltosos,
excluidos e inviables. Como otros que presentan los noticieros sobre
Liberia, Sierra Leona, Eritrea, Zimbabwe o Haití. Sólo que este conflicto
está aquí, en el "patio trasero" de Sudamérica, y lo que acontezca en
Bolivia será un detonante para revertir la estructura del poder en hasta
tres países andinos. En los Andes Centrales están ocurriendo
acontecimientos trascendentes, preocupantes y decisivos.
Ciertamente Bolivia no se parece a Suiza, República Checa, Luxemburgo y
otros países mediterráneos de Europa. Ni siquiera a Austria y Hungría, que
perdieron su salida al mar en 1918 después de la Primera Guerra Mundial.
En cambio, Bolivia sí que se parece a las zonas alto andinas del sur del
Perú - soberanas para su acceso al mar -, en especial Puno, Cuzco,
Arequipa, Apurímac, Ayacucho y Huancavelica. Las tierras altas de los
Andes Centrales. Cualquiera que visite estas zonas se dará cuenta de esto,
menos los gobernantes y dirigentes políticos que han dominado el poder en
el Altiplano. ¿Un engaño histórico y sistemático?
¿Una salida al mar acortará un centímetro la distancia que separa a los
productos de Bolivia de sus mercados y clientes en el mundo? ¿O mejorará
las carreteras, ferrovías y accesos a puertos de embarque de que ya
dispone? ¿Porqué Bolivia no ha creado una marina mercante, si el derecho
internacional le asiste, o construido un puerto en Ilo, en terrenos
ofrecidos por el Perú? ¿O acaso la mediterraneidad de Bolivia por causa de
la guerra con Chile, hace 120 años, sólo ha sido un chivo expiatorio para
justificar ante un pueblo ignorante y oprimido el fracaso de sus
gobernantes para administrar este país de grandes riquezas, cuna de
culturas notables y del nacimiento del Tawantinsuyo?
Es que el acceso soberano al mar no garantiza el desarrollo y no existe
evidencia geográfica en el mundo que la sustente . El problema de la falta
de desarrollo y las dramáticas carencias sociales de las zonas andinas de
Bolivia y el Perú tienen que buscarse en el contexto geográfico,
sociopolítico, cultural y étnico en que está inmersa esta región. Esto no
viene desde el fin de la guerra del Pacífico (1879 a 1884) cuando Chile
ocupa y anexa Antofagasta y deja a Bolivia sin mar. Esto viene desde muy
atrás, desde la irrupción de la conquista española en los Andes en el
siglo XVI.
Espacios geosociales en conflicto: Las naciones étnicas.
Tierras altas y tierras bajas son temas complejos en los Andes Centrales.
Las divisiones entre la sierra y la costa en el Perú y el Ecuador (los
serranos versus criollos) son tan profundas como las que existen entre el
altiplano y el oriente boliviano (entre collas y cambas). Son dos mundos
distintos en lo geográfico y cultural, con una complejidad única y con
relaciones aún desconocidas para nuestra comprensión y tecnología. Y con
un componente étnico en creciente efervescencia.
Bolivia y el Perú ocupan hoy un espacio geográfico que es una división
territorial artificial y exógena, mas no étnica ni cultural . De un lado,
las sociedades y economías de las tierras bajas, mas o menos integradas al
desarrollo global de corte occidental. De otro lado, las sociedades de las
tierras altas; localistas, recelosas y resistentes al conocimiento y al
cambio. Pero en estos países, y a diferencia de Chile, las primeras son
sólo enclaves o islas de modernidad (los barrios selectos de las
principales ciudades y centros turísticos), extendidas e inmersas en un
mar de atraso y miseria, como es el resto del territorio.
Ciertamente Bolivia (como el Perú y Ecuador en Sudamérica), son países y
repúblicas soberanas y democráticas de corte occidental, PERO NO SON
NACIONES, a diferencia de Chile. En estas repúblicas aún prevalece el
culto a la formalidad del Estado y la creencia en que la sola virtud de
las leyes escritas y promulgadas organizará al Estado y la sociedad. Pero
son países que no han podido crear una Nación, aquel conjunto de fuerzas
espirituales superiores que transforman al Estado en un ser viviente,
provisto de un espíritu y de un alma colectiva. La conciencia de Nación es
una mano invisible, la que mueve al control ciudadano contra la
corrupción, al bien común por sobre el interés personal y al empleo en el
Estado como un servicio público.
Esto no ha ocurrido en gran parte de las repúblicas de América Latina, y
es su gran problema desde su independencia hasta la actualidad. Esta es la
"madre del cordero". La mayoría de países no han podido ir más allá de
este Estado orgánico y formal heredado de la Colonia. ¿Es que acaso el
Estado aquí no ha sido una estructura para la dominación del pueblo, un
resabio colonial burocratizado, monstruoso e indolente y el botín que hay
que repartir entre quienes asumen el poder? Entonces, tras 180 años de
vida republicana, aquí el Estado... ha fracasado.
Ciertamente, 500 años de colonialismo español e institucionalidad
republicana han dejado huella en los pueblos originarios de los Andes
centrales. Pero aquí ha sido para mal. Si no, ¿cómo explicamos que quienes
construyeron Tiawanaku y Machu Picchu, cultivaron millones de hectáreas en
los Andes, domesticaron plantas y animales y descubrieron los métodos y
técnicas para regar y ocupar el desierto... hoy deban ser alimentados con
alimentos donados por la caridad internacional? ¿Es que acaso no han sido
casi 500 años de dominio mediante el alcoholismo (y la consiguiente
involución genética masiva), la extirpación de idolatrías y del
conocimiento ancestral, la dominación de la masa popular por la
ignorancia, el imperio de los "grandes señores de horca y cuchillo?"
De allí que podemos explicar cómo los pueblos originarios de estas tierras
sólo sienten a la institucionalidad republicana que los gobierna como una
imposición cultural externa y ajena a sus costumbres e intereses. Por lo
cual reivindican un estatus de nación prevaleciente o anterior a las
repúblicas , e incluso a la conquista española misma. La opción de la
conciencia nacional en los habitantes de los Andes centrales se remite
paradójicamente... al imperio del Tawantinsuyo . La opción étnica.
Un ordenamiento territorial andino en colisión con la modernidad.
Los pueblos originarios andinos se aprestan a resistir a la globalización
y la modernidad. La globalización les encontró sin empresas, sin
conocimientos, sin educación y en un espacio geográfico y social
profundamente desestructurado. Es que ahora casi no tienen opciones de
desarrollo y no confían en los extranjeros ni ONG´s o "desarrollos
alternativos".
Razones no les faltan, porque además de las históricas y antropológicas
están las geográficas: El ordenamiento territorial de los Andes Centrales
está en colisión con la modernidad, con la "globalidad". Las tierras altas
están en desventaja a la hora de competir en un mundo globalizado, porque
es más caro vivir y producir en ellas respecto a las tierras bajas. De una
parte, las nuevas redes de flujos de materias, información y conocimiento
interrumpen los corredores tradicionales y el cuerpo social en estos
espacios geográficos antes aislados. De otra parte, la urbanización, el
crecimiento y hegemonía de las ciudades, países y empresas exitosas se
extienden sobre territorios cada vez más extendidos.
Ambos procesos provocan una fragmentación de los hábitat naturales y
culturales, y una desestructuración social y económica y deterioro
ambiental. Asimismo, provocan un drenaje de recursos naturales (renovables
o no) y conocimientos, sin compensación y sin visión estratégica de
desarrollo hacia los espacios geográficos, actividades y sociedades
tradicionales de las tierras altas. El resultado: los pueblos alto-
andinos se encuentran hoy entre los de menor desarrollo humano del
planeta.
¿Qué opción de desarrollo tienen los 10 millones de habitantes que habitan
el Altiplano de los Andes Centrales, sobre los 3500 metros de altitud? Muy
pocas en el contexto actual . Las fabulosas riquezas mineras de antaño
(plata y estaño) ya no son fuente de poder. Y en la Era Postindustrial o
del Conocimiento, la razón, el juicio crítico, el debate y la proactividad
al cambio no son precisamente los atributos de los cuales se han nutrido
los pueblos originarios de los Andes Centrales en su estructura social.
Han sido educados para obedecer, no para pensar. Así las cosas, no es de
extrañar que sigan el designio de líderes oportunistas que no tienen
cabida en otro contexto de racionalidad en el siglo XXI.
Hoy no existe una segunda o tercera vía al desarrollo en el mundo. Hay una
sola: la del conocimiento y el cambio basado en la razón. Pero, en
sociedades como las alto-andinas, donde no impera la razón, tiende a
producirse la involución. Quien grita más fuerte o disemina más odio y
conflicto, es considerado el líder, un Mesías al cual seguirán
ciegamente... hasta que la cruda realidad retrotraiga a estos pueblos a su
real condición, cada vez más precaria. De allí que muchos consideren
viable la opción de convertirse en narco-repúblicas exportadoras de
cocaína: el negocio que mueve más dinero en el mundo, después de las
armas. ¿Y de qué vale cuidarle las narices a los gringos, si Santa Cruz de
la Sierra, Cali o Panamá han surgido por el narcotráfico?
Ese es el escenario histórico, geográfico y cultural del conflicto en
desarrollo en los Andes Centrales. Una mezcla explosiva y un círculo
vicioso de resentimiento, exclusión y miseria, donde satisfacer la
reclamación boliviana de salida al mar poco cambiará las cosas.
Los grandes negocios globales, fuera del Altiplano.
Los grandes negocios globales y las herramientas del desarrollo legal
están en las tierras bajas colindantes con el Altiplano. El Oriente
petrolero de Santa Cruz y Tarija, con el 30% de la población, producen la
mayor parte del ingreso y los impuestos en Bolivia y poseen las reservas
de hidrocarburos más importantes del continente, junto con Venezuela, así
como condiciones naturales para la agricultura y ganadería a gran escala.
Uno de los procesos de crecimiento más dinámicos de Sudamérica - y en un
territorio mediterráneo -: que ha atraído a un millón de collas a emigrar
allí en los últimos 20 años.
Sin embargo, la república de Bolivia ha quedado excluida del negocio
global de exportación del gas y con ello se cierra ciertamente una opción
de desarrollo para sus tierras bajas, ya dependientes de la exportación de
hidrocarburos a Argentina y Brasil. Ciertamente, los intereses globales de
las tierras bajas del Oriente petrolero y las reivindicaciones locales
xenofóbicas de las tierras altas del Altiplano han hecho crisis y
ahondarán la desestructuración de este país.
En la vertiente del Pacífico, el milagro económico minero ha permitido que
el norte de Chile produzca hoy el 45% del cobre del mundo, mediante la
inversión de 24.000 millones de dólares a partir de 1985, a la vez que
otros $ 12.000 millones esperan concretarse hasta el 2010. La prosperidad
y el éxito de Chile dependen de sus territorios del norte, hoy el
principal " cluster" minero del planeta. Pero necesitan de agua... y de
energía a precios competitivos.
Con los tratados de libre comercio ya suscritos y en vigencia con el mundo
desarrollado, con una formidable infraestructura y logística exportadora,
y una calidad reconocida a nivel mundial, Chile dispone en sus regiones
del norte de un millón de hectáreas para desarrollar la agricultura de
desierto y convertirse también en una potencia agroalimentaria de
productos de climas cálidos subtropicales y de altura, en el hemisferio
sur y en contra estación. Esto es, multiplicar por cinco el área actual de
cultivos de exportación de Chile y arraigar allí varios millones de
personas en pocas décadas. Pero falta el agua...
¿Dónde está el agua? En las tierras altas de los Andes . Chile ha
detectado 45.000 millones de m3 de aguas en el altiplano de Arica, en su
territorio. Pero esto no es nada comparado con los 950.000 millones de m3
de aguas del Titicaca y del "acuífero aimara" que esconden las tierras de
la meseta del Collao. Una de las reservas de agua dulce más grandes de
Sudamérica, y que alimenta un avenamiento subterráneo natural gigantesco.
¿Chile negociará agua y energía, en desventaja frente a quienes
controlarán el acceso en las tierras altas de Bolivia? ¿El sol y el viento
no constituyen la mayor reserva energética del planeta y el desierto de
Atacama acaso no es uno de los lugares mejor dotados por la naturaleza?
¿Qué dicen los aimaras? El conocimiento ancestral ¿tiene algo que decir?
¿Y si el Dios Viracocha tuviera razón y las aguas fluyeran por grandes
"venas de agua subterránea" desde las tierras altas de los Andes y las
cuencas del Titicaca hasta el mar y las tierras bajas de Tarapacá?
En realidad, negociar agua y energía por el acceso soberano al mar es un
eufemismo en este nuevo escenario. Un nuevo engaño y una nueva falsa
ilusión a los habitantes de las tierras del Altiplano, que merecen saber
la verdad. Chile NO NECESITA del gas ni del agua de Bolivia, ni les dará
un centímetro de territorio. En 1975 y 1976, Pinochet utilizó
magistralmente el canje de territorios con Bolivia para ganar tiempo...
frente al Perú, entonces decidido a recuperar Arica. Hoy, el equilibrio
militar es distinto. A Chile sólo le basta desarrollar conocimiento y
tecnología para resolver estas necesidades en su territorio... y en forma
natural.
Las naciones pluriculturales de Sudamérica en crisis.
Los conflictos ahora no surgen por la ideología política, por el
nacionalismo o la economía. En este siglo XXI, SE LUCHA POR LA CULTURA.
Por la identidad cultural de los pueblos.
¿Cómo enfrentar estos desafíos en la Globalidad? Con la pluriculturalidad,
la tolerancia y el destino común de los pueblos. Los europeos son un buen
ejemplo: supieron dejar de lado sus diferencias nacionales, que causaron
50 millones de muertos en el pasado siglo, constituyendo la Unión Europea,
basada en la cultura como valor supremo y el bienestar común de los
pueblos que la integran. Y los asiáticos están en lo mismo.
Pero en Sudamérica, el concepto de naciones pluriculturales está haciendo
crisis en Bolivia, Perú y Ecuador. Con las inmensas y crecientes carencias
e injusticias, la pluriculturalidad aquí es asimétrica . Es INSOSTENIBLE.
La desestructuración y exclusión social y económica, y el deterioro del
medio ambiente son el " leitmotiv " para convencer a las inmensas masas de
desposeídos, ignorantes y excluidos de los Andes Centrales a la lucha
contra todo lo establecido y a la recuperación de la territorialidad.
Es así como las etnias originarias de los Andes centrales están en un
proceso de revertir la estructura política en sus respectivos países y
arremeter contra quienes culpan de sus males. Cuentan con una identidad
cultural fuerte, reconocida mundialmente y en crecimiento, y con medios
masivos de comunicación, impensados en otros tiempos. En Perú, Ecuador y
Bolivia, son la mayoría de la población, ocupan casi todo el espacio rural
y rodean las principales ciudades y centros del poder político con
inmensos asentamientos humanos. En "invasiones", dicen los criollos y el
estado formal. Pero para sus ocupantes, son la "recuperación" del
territorio ancestral; el espacio de su nación prevaleciente o anterior a
las repúblicas. Ahora ellos están para quedarse allí definitivamente,
mientras los criollos retroceden y se enrumban por centenares de miles al
aeropuerto... a Miami y al primer mundo.
El conflicto de etnias es el fundamento ideológico de Evo Morales y su
Movimiento al Socialismo en Bolivia, de Lucio Gutiérrez y el Consejo
Nacional Indígena en Ecuador y del movimiento Humala en Perú. Para bien o
para llevarlos al magnicidio, las opciones étnicas están allí como
respuesta al descrédito de la política e ideologías tradicionales y del
fracaso del Estado.
La recuperación de la "Nación Aimara" según Evo Morales y Felipe Quispe
puede significar el fin de la república de Bolivia y unificar el Collao
boliviano con la región de Puno en Perú - el Collasuyo -; y apartar las
tierras bajas de Santa Cruz, Tarija, Pando y el Beni, colonizadas por
extranjeros (sijs y mennonitas). ¿La Nación Aimara llegará al mar? Esta
opción es viable, porque los aimaras ya son mayoría en las tierras
costeras de Tacna y Moquegua y allí la bandera de siete colores está
reemplazando al bicolor peruano. ¿Acaso un "estado-colchón" entre Perú y
Chile?
En Perú, los Humala (réplica oportunista de los movimientos étnicos
consolidados de Ecuador y Bolivia) ya sueñan con instalarse en la Plaza
Mayor de Lima, someter a la antigua Ciudad de los Reyes a la autoridad de
la "choledad" y de sus reservistas analfabetos y efectuar una limpieza
étnica... los blancos a Miami o al paredón! Pero sueñan aún más en un país
nostálgico de su grandeza imperial incaica de antaño: la reconformación
del Tawantinsuyo desde el sur de Colombia hasta el norte de Argentina y
Chile. Los cuatro suyos.
Algo que está por verse, porque por lo menos por el norte, las etnias
originarias son mayoría en los Andes del Ecuador, y el Consejo Nacional
Indígena del Ecuador es un movimiento político fuerte que hoy gobierna
allí (más mal que bien) con Lucio Gutiérrez. ¿Guayaquil, los " monos " y
las tierras costeras formarán otra nación, si dominan el comercio, las
exportaciones y el sustento tributario del Estado ecuatoriano?
¿Sabemos enfrentar este conflicto no convencional?
En la década de 1990 asistimos al desmembramiento de poderosos Estados
como la Unión Soviética y Yugoslavia en múltiples naciones, y a la
"limpieza étnica" como forma de asegurar la territorialidad de un espacio
geográfico. Pero eran conflictos lejanos. Ahora asistimos al desarrollo de
conflictos "étnicos" en nuestra propia casa o vecindad. ¿Cómo
enfrentaremos este conflicto? Esta confrontación es distinta y no será
convencional.
En esta nueva forma de conflictos, el estado de derecho, los ejércitos más
poderosos y los más resonantes éxitos económicos NO SERVIRAN DE NADA. Nos
guste o no, los excluidos y los desposeídos tienen en la identidad
cultural su más eficiente arma en el siglo XXI . La resistencia del Islam
en Irak y Palestina frente a la ocupación de los más poderosos ejércitos
del mundo y el poder del dinero es un buen ejemplo.
¿Chile será la muralla de tope al estallido étnico en los Andes Centrales
y el asilo a los grupos sociales desarraigados por el conflicto? Es el
único Estado nacional en la zona. Sólo Chile tuvo a un Diego Portales como
forjador de la Nación, y esa es su principal fortaleza como país, desde
hace 170 años. Hoy confía en su condición de país líder de Latinoamérica y
en su mejor momento histórico, en una férrea vigilancia y control de
fronteras y en una superioridad militar evidente. Además, Chile se dirige
a ser gobernado desde el 2006... por el neo-pinochetismo de base popular
con Joaquín Lavín.
El previsible y a la vez inquietante retorno del neo-pinochetismo al poder
en Chile sin duda transformará el escenario y el equilibrio en la región.
Un régimen fuerte en una nación con territorios e intereses en tres
continentes y sobre una extensión de 13 millones de km2 en el Océano
Pacífico hasta Isla de Pascua y la Antártica . Son prioridades mayores de
geopolítica global, pero muy distintas al "lejano" conflicto étnico de los
Andes Centrales.
En el caso de los prósperos territorios de Santa Cruz, Tarija, Pando y el
Beni en Bolivia, se levanta el concepto de República Federal, o el
secesionismo de la agónica república gobernada desde La Paz, confiados en
su génesis histórica, su progreso económico y capacidad de organización.
La génesis de una nueva Nación. En similitud con Ecuador, en Bolivia los
habitantes de las tierras bajas tienen " al toro por las astas ", es
decir, sostienen económicamente al Estado republicano residente en las
tierras altas y pueden escindirse de la capital.
En Perú, ¿los grupos étnicos blancos, criollos o foráneos tienen
conciencia de esta situación? Pocos ven en el Perú como las etnias
originarias ocupan ciudades, calles y plazas, - agrediendo con su
suciedad, informalidad y estridencia -, para recuperar espacios . Para que
los " blanquiñosos " y " colorados " sean desplazados. En Perú, la salida
parece será el aeropuerto... porque a diferencia de sus vecinos Bolivia y
Ecuador, hoy los grupos criollos han perdido el poder y la voluntad de
liderazgo, son minoría incluso en Lima y aspiran a vivir en Miami.
Estas son las tremendas y crecientes asimetrías y desigualdades
socioeconómicas y culturales entre países y tierras altas y bajas en los
Andes Centrales. ¿Se necesitan refundar las repúblicas, pero creando
simultáneamente una Nación? Parece ser ya muy tarde y no aparece el líder
que pueda personificar esta tarea en el marco democrático tradicional. Los
Estados republicanos en Bolivia (y pronto puede ser el Perú) están
agonizando y sus líderes políticos no los salvarán.
Bolívar ha sido superado por Pachacútec...
Se vienen tiempos difíciles, sin duda. Y extraños, incomprensibles para
muchos. Los conflictos no serán entre países, sino al interior de los
países, frente a la ebullición de naciones ancestrales en demanda de su
territorialidad .
Al punto que Arica y El Alto serán los puntos neurálgicos del conflicto.
¿Porqué El Alto, la aglomeración indígena que rodea a La Paz? Es la nueva
capital cultural del Altiplano, una creación aimara en las tierras altas
pobladas por 10 millones de personas en vigorosa efervescencia. ¿Porqué
Arica? Siempre ha sido clave para el control de la costa del Pacífico en
Sudamérica, el punto neurálgico entre el norte y el sur, y entre el mar y
la cordillera. Ambos puntos simbolizan dos naciones y dos organizaciones y
estilos de vida distintos. Un conflicto de ideas y símbolos, de migración
y desarraigo de los ciudadanos más prósperos y capacitados, de
intensificación de asimetrías y desigualdades.
¡A leer y comprender la historia, la cultura y la territorialidad de las
naciones en conflicto en los Andes Centrales! El mapa político de
Sudamérica está por cambiar.
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