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EL PLAN VINTO O EL NEONAZISMO ALTOPERUANO.
Sergio Antelo Gutiérrez.
Se puede pensar que todos son unos angelitos caídos por que les cortaron
las alas antes de haber volado, así mismo, se puede pensar que todos los
gringos son buenos por que regalan algunos millones de dólares que les
sobran. Si sumamos los angelitos y la plata de los gringos tenemos un
negocio de negreros que se denomina Organizaciones No Gubernamentales (ONGs).
Sin la existencia de los unos y la plata de los otros, el planeta se
hubiera vuelto aburrido, ya que día que pasa nos sorprenden sus nuevas
aventuras que pretenden transformar el mundo subdesarrollado en un
laboratorio abierto y barato para sus inéditas experiencias sociales. Una
legión de antropólogos sin oficio pero bien cebados por organizaciones
supuestamente humanitarias, se encargan de reinventar mitos, reorganizar
tribus, y balcanizar el mundo, por que al fin y al cabo, estos impulsos
provienen de civilizaciones donde matar al otro es el deporte de los
recién nacidos. Pero acá son una cosa, allá son otra. Es el caso de los
desnutridos de la América latina, que forzados por la desocupación y el
hambre se han visto obligados a emigrar a la madre patria donde ya antes
de desembarcar quedan convertidos en delincuentes profesionales, por
Decreto Supremo. Es necesario resucitar a Cristóbal Colon, sus carabelas y
sus mercenarios -por un lado, y a los indios decapitados y sus mujeres
violadas -por el otro, para ejercer la venganza mutua, de lo contrario, el
mundo pierde la oportunidad de condenar a los enemigos de la civilización
o la barbarie -según el caso.
Para que no quede duda del carácter revolucionario de las propuestas del
neonazismo impreso en el Plan Vinto, estos han gozado de la bendición
celestial del neo liberalismo en el poder. Don Goni Sánchez le puso los
oleos y los tomines las potencias extranjeras. Este Plan es la pequeña
Biblia que consagra la intentona de separar a los pocos aventureros que
aun desafían la ley de la gravedad intentando sobrevivir en una sociedad
de rechazos mutuos.
En una de sus propuestas más osadas a ser aprobada por la Asamblea
Constituyente, esta dice que “se debe trabajar una nueva ley de tierra y
territorio, que otorgue derecho de propiedad, no solo de la tierra, sino
también de los recursos naturales (territorio) según usos y costumbres”.
Si hablamos de “territorio” hablamos de fronteras, y por lo tanto de
amigos y enemigos, y para diferenciarlos hay que establecer las
incompatibilidades genéticas entre los “originarios, indígenas,
colonizadores y campesinos” y los que no lo son. Quienes se encargaran de
realizar las pruebas de sangre para conceder el pasaporte al paraíso de
las nuevas tribus Alto peruanas y el uso exclusivo de sus recursos
naturales -o a los hornos crematorios, son las siguientes organizaciones
neo-nazis, firmantes del citado documento: Ramiro Llanos (CESA-ETP),
Miguel Urioste (FUNDACIÓN TIERRA), Juan Carlos Rojas (CIPCA), Marcelo
Ortega (CEPAS C), Carlos Romero (CEJIS), Rosario Tindal (AOS-PADEM), Hugo
Salvatierra (ALAS) entre otros prominentes caciques indígenas.
Hay que tomar nota.
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