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Dudan de Evo y de su “capitalismo andino”.
James Petras.
Un Presidente indígena y de origen humilde
no garantiza un verdadero cambio político
El Presidente electo Evo Morales se esfuerza por demostrar una línea de
conducta diferente a la de sus antecesores. Quiere ahorrar dinero
rebajando los sueldos de la alta burocracia, reitera que pondrá a raya a
las transnacionales y previene a Estados Unidos que no aceptará ayuda
económica y militar condicionada a la lucha antidroga. A pesar de ello,
el intelectual de izquierda James Petras no confía en el pretendido
“cambio de rumbo” político en Bolivia.
“No soy persona de celebrar resultados electorales sin dar una mirada
cuidadosa porque hemos sido engañados tantas veces por tantos políticos
que prometen hacer cambios por el pueblo y después de ser elegidos le
dan la espalda”, dijo Petras en una entrevista con el periodista Efraín
Chury Iribarne de Radio Centenario de Uruguay.
El intelectual norteamericano considera que el hecho de que Morales sea
el primer indígena elegido presidente no garantiza nada. “Hay que
recordar que hace muchos años Bolivia tenía un vicepresidente indígena
que compartía la presidencia con un neoliberal y se quedó en el gobierno
a pesar de medidas profundamente antipopulares. Tenemos el caso del
cholo en Perú, Toledo, que se ponía el sombrero indígena, cantaba
algunas canciones y se convirtió en el peor enemigo del pueblo peruano.
Tenemos el caso de Ecuador, donde el gobierno de Gutiérrez llegó al
poder con el apoyo de los indígenas, con la Ministra de relaciones
externas indígena y varios otros Ministros, y termina como un gobierno
más pro yankee y pro plan Colombia que todos. Tenemos el ejemplo de
Lula, hombre del pueblo supuestamente, que mientras hay 90 millones de
pobres en Brasil decide pagar 15 mil millones de dólares al Fondo
Monetario en vez de mejorar las condiciones de los pobres”.
Por todo ello, decir “yo soy indígena o vengo de orígenes humildes o
populares, no garantiza nada”, enfatiza Petras.
Según Petras, es evidente que Morales se ha derechizado bastante en los
últimos dos años. “No participó en la gran protesta que derrocó a
Sánchez de Lozada; apoyó a Carlos Mesa hasta que lo echaron y
últimamente habla de apoyar un capitalismo ridículo que se llama
capitalismo andino, supuestamente una variante del capitalismo más
simpático para los indios. Ha dicho que van a seguir pagando la deuda;
que nacionalizará el petróleo y el gas, pero su vicepresidente (Alvaro
García Linera) asegura que se respetarán los contratos, que simplemente
se aumentará el impuesto”.
¿Dónde se pueden insertar los pobres en el capitalismo andino, que es la
bandera de Morales, quien dice que el socialismo no va por los próximos
50 ó 100 años?, pregunta James Petras.
Vigilan a Evo
El analista norteamericano piensa que Morales debe enfrentar a un
sindicalismo que no va a dar grandes plazos. Si él no cumple las
promesas que ha hecho, el pueblo a diferencia de Brasil, tiene una
vanguardia, una masa, dispuesta a tomar acciones fuera del Parlamento.
Las fuerzas populares organizadas no dieron a Morales un cheque en
blanco sino un apoyo crítico. Obviamente, existe una gran masa de
personas pobres que no sabe bien la historia, los zig zag y medidas
mediatizadoras de Evo. No saben que no apoyó los levantamientos, que
respaldó a Mesa y después desvió las manifestaciones al camino
electoral.
Si Evo llega al poder y no cumple con las medidas y empieza una
prolongada negociación para aumentarle los impuestos a las
multinacionales petroleras, creo que la gran pregunta es si la
vanguardia sindical y la conciencia de clase puede movilizar a los otros
sectores populares para presionarlo para que cumpla. “Yo imagino que el
discurso de Evo va a ser ‘dénme tiempo, dénme tiempo’, para evitar
presiones desde el lado de la izquierda, para que se pueda regatear con
los capitalistas y poner su casa en una situación más estable con las
transnacionales”.
En enero vamos a saber la verdadera elección, si Evo elige el camino del
pueblo o del capitalismo andino, advierte Petras.
Otra percepción tienen los sectores más conservadores de Estados Unidos.
El Washington Post evalúa a Morales como un peligro para el sistema
político y para la economía de Bolivia. “No hay garantías de que el
nuevo presidente no vaya a provocar primero la destrucción o el colapso
del sistema político. Imitando a [Hugo] Chávez, Morales ha prometido una
asamblea constituyente para reescribir la Constitución el próximo año.
Chávez usó esos métodos para eliminar el sistema de balance de poderes
en Venezuela", destaco el rotativo en un reciente editorial.
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