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DEL CENTRALISMO AL COLAPSO.
Sergio Antelo Gutiérrez.
No es necesario ser un mago para conocer los resultados. La capital
política de la republica de bolívar, esta condenada a convertirse en una
ciudad fantasma, y no lo digo por que los paceños me desagradan, por que
incluyo a mis parientes collas entre ellos, sino por que la historia de
los pueblos se definen por ciclos inevitables, donde estos nacen, se
desarrollan, pero también mueren.
Todos los imperios del pasado han muerto, incluyendo el poderoso Egipto
que duró más de 3000 años, el romano que alcanzó unos 600, el ingles unos
300 y así sucesivamente. El micro-imperialismo paceño tiene algo más de
100 años y ya se verifica su declino imparable.
Una de las características esenciales de la muerte de los imperios, es que
ellos no caen por que los atacan desde afuera, sino por que los atacan
desde dentro.
En más de una oportunidad hemos dicho que aquellas sociedades que viven de
“rentas” están condenadas a convertirse en pueblos fantasmas. Es el caso
de La Paz, entre otros.
Durante mas de 100 años esta ciudad se alimento de los impuestos que
contribuían sus colonias internas para tener derecho a la bolivianidad, de
la cual ella era su única titular, los demás eran sus vasallos. No menos
del 80% de su economía urbana se asienta sobre el aparato burocrático del
Estado y sus ramas anexas, y esto quiere decir que no tuvo la capacidad de
crear un aparato productivo que la torne sustentable. Todo ello por que
esta burocracia ensimismada y soberbia no puso la vista más allá de la
ceja del Alto, hasta que esta se convirtió en un cuchillo que le cortó la
yugular y la tornó inviable.
Solamente cuando el mundo Aymara se le vino encima, su clase dominante, se
dio cuenta – y tarde- de que la indiada postergada durante siglos,
reclamaba su cuota de poder y el pedazo de torta que se comieron otros. El
cerco indígena que ha hecho y hará hambrear a los habitantes de la hoyada
paceña tiene su propia lógica, ya que hasta ahora nadie conoce un solo
programa de desarrollo integral que comprenda no solamente un reforma
agraria radical que reagrupe el minifundio improductivo, sino que también
aproveche los ingentes recursos naturales disponibles para crear riqueza,
como por ej: la enorme cantidad de camélidos que producen una de las lanas
más finas del mundo. Más de 3 millones de llamas y alpacas, apenas generan
unos cuarenta y cinco millones de dólares, cuando una explotación racional
la puede multiplicar por 10, o sea, puede generar más recursos económicos
que el maldito gas, origen de todos los pleitos del presente y del futuro.
La ausencia de un plan de desarrollo productivo que contenga a las
poblaciones indígenas en sus propios escenarios, provocó la migración
campo-ciudad, lo que convirtió al Alto en una ciudad donde se mezclan
frustraciones y resentimientos apoyados por carencias que producen los
radicalismos y las utopías irrealizables.
El centralismo colonial de Estado ha probado de su propia medicina, pero
no es deseable que La Paz colapse, por que es como cuando explotan
determinadas materias orgánicas desechables, los ventiladores igual
funcionan.
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