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¡Constituyentes extraviados!
Rodolfo Andrés Landívar Monje*
El falso debate entre Oriente y Occidente es el mejor invento que se le
haya ocurrido al pseudo escritor que -hoy por hoy, y gracias al
oportunismo que brinda la democracia formal-, funge como Presidente de la
República. Habrá que recordarle al escribidor andino que, desde tiempos
inmemoriales, ha habido una suerte de encono entre cambas y collas; mas,
este mismo encono nunca pasó de verter determinados adjetivos y
calificativos que nunca llegaron más allá de la racionalidad.
La tesis equivocada que esgrimen los corifeos del centralismo, de atribuir
al pueblo CAMBA de separatistas o secesionistas, es un ardid propio del
cholo ladino; fragua una contienda inexistente para distraer al pueblo y
se olvide de sus miserables necesidades. El invento del segregacionismo
racista o discriminatorio que le quieren atribuir al cruceño, es simple y
llanamente, lo que digo, un ardid del cholo resentido, que corroído por la
envidia de ver un pueblo laborioso y progresista, endilga al CAMBA
aprestos separatistas. Olvida el demagogo que de acuerdo a la historia
altoperuana, se comprueba que el cholo, el indio o el aborigen quechua o
aymara, es discriminado por sus propios hermanos de sangre y linaje.
Los alimentadores del odio que provienen del altiplano, están obcecados en
llevar a como dé lugar, una Constituyente, aunque desconozcan sus
resultados. ¿Para qué la Constituyente? ¿Para reformar la Constitución,
modificar las estructuras política-administrativa del Estado, del país?
¿Para nacionalizar las riquezas hidrocarburíferas? ¿Qué buscan con la
Asamblea?
Presumo que la clase intelectual -la verdadera-, del Altiplano ha de
conocer algo sobre Derecho y en este contexto, conocer –al menos en grado
superlativo-, cómo se interpretan y entiende las normas previstas en la
Constitución Política del Estado, si así no fuere, aquí les va una modesta
lección de Derecho, describiendo tan sólo tres artículos de la Carta
Fundamental de la República.
Los que se atribuyen representatividad del pueblo altiplánico, argüyen que
con la Constituyente, los originarios descendientes de Manco Cápac y Mama
Ocllo, obtendrán carta de ciudadanía. Empero, ¿acaso el Art. 1 de la CPE
no les otorga esa carta de ciudadanía y les reconoce sus derechos
fundamentales al referirse a lo multiétnico y pluriculturidad?
Dicen que con la Constituyente, nacionalizaremos nuestros recursos
hidrocarburíferos y petrolíferos, pero, ¿o son ignorantes o están
extraviados con tanto odio exacerbado? Los Arts. 138° y 139° de la Ley de
Leyes, son claros, concretos y determinantes. Estas normas establecen que
los grupos mineros, pertenecen al patrimonio de la Nación; que no pueden
ser transferidos o adjudicados en propiedad a empresas privadas por ningún
título. Que los yacimientos de hidrocarburos, cualquiera que sea el estado
en que se presente, son del dominio directo, inalienable e imprescriptible
del Estado. Que ninguna concesión o contrato podrá conferir la propiedad
de los yacimientos de hidrocarburos. Que la exploración, explotación,
comercialización y transporte de los hidrocarburos y sus derivados,
corresponde única y exclusivamente al Estado boliviano.
Entonces, ¿qué más nacionalización que la que le otorga la Constitución
Política del Estado? ¿Qué afán descabellado y diabólico buscan con la
Constituyente, amén de confrontar al pueblo boliviano?
Al margen del maridaje incestuoso entre Mesa-Gisbert y Morales Ayma, habrá
que recordarles a los que abogan por una Constituyente, que Bolivia no
sólo es quechua y aymara, también son chiquitanos, mojeños, trinitarios,
chacobos, chamas, etse-etjas, panos, itonamas, baures, y cien más etnias
originarias; por ello, sin desmerecer la necesidad jurídica, política,
social y económica de una Constituyente, los que se aferran a ella como la
única panacea milagrosa para salir de esta contienda fratricida, son unos
potenciales extraviados.
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