|
|
¿Autonomías de pacotilla?
Periódico Los tiempos de Cochabamba, Lunes 29 de marzo del 2010
Por Arias Durán Iván - Periodista Invitado
El actual Gobierno ha logrado insertar en el imaginario nacional la
sensación de cambio a partir del cambalache de letreros, de mudar el
nombre a las cosas viejas. El fetiche del nombre (como si éste hiciera a
las instituciones o las personas) y su rebautizo son la concreción
revolucionaria pregonada hasta el cansancio. Han pasado cuatro años en
que centenas de letreros han sido cambiados y la gente, de tanto cambio,
cree que realmente el mismo es una realidad. Recuerdo que uno de los más
sonados, ni bien comenzó el Gobierno el año 2006, fue el de la PTJ
(Policía Técnica Judicial) por el sonoro Felcc. Ha pasado el tiempo y
todo es igual o peor que antes en esta repartición policial. Con la
aprobación de la nueva Constitución el gasto en cambios de letreros ha
crecido exponencialmente: empezando por las monedas, pasando por los
símbolos presidenciales y terminando en los gritos militares. Cambia,
nada cambia.
El más poderoso partido que tiene hoy Bolivia ha demostrado una
excepcional habilidad para refritar lo viejo a base de discurso y
maquillaje que deja anonadados a propios y extraños, especialmente a los
jóvenes. Maestría que ha logrado fijar la atención en el letrero y no en
el contenido, en utilizar la luminaria para tapar y vaciar de contenido
a las cosas o personas rebautizadas. La tan mentada nueva Asamblea
Legislativa Plurinacional (Alplu) es la mejor muestra de cómo un título
tan rimbombante no la salva de ser envilecida y sometida a otro poder:
los levantamanos de ayer, de republicanos pasaron a llamarse
plurinacionales. La dignidad de la Alplu como de los otros órganos del
Estado está seriamente cuestionada, más allá de los discursos de cambio
revolucionario.
Pues, en la misma línea, las elecciones de abril, la primera en la que
se elegirán gobernadores y constituirán departamentos autónomos, se
corre el peligro de que, una vez más, el letrero oculte el retroceso y
centralismo que se está gestando. Circula un borrador de Ley Marco de
Autonomías elaborado por el Ejecutivo, que de mantenerse como está,
habremos vuelto a 30 años atrás donde el poder central manejaba y
decidía todo. En la misma línea, de socavar y envilecer el poder de las
autonomías, Asambleístas Plurinacionales del oficialismo están
promoviendo un proyecto de ley de distribución directa de recursos a los
municipios y comunidades, pasando por encima a las futuras gobernaciones
y municipios, sin respetar siquiera a las asambleas (parlamentos)
departamentales. Así, ¿para qué elegir gobernadores, asambleístas
departamentales, alcaldes y concejales si todo va a estar decidido por
el poder central omnímodo?
La autonomía supone que son los departamentos y municipios los que deben
decidir cómo usar y qué hacer con sus recursos, pero, pasándose por
encima la misma CPE (artículo 271), el Gobierno está intentando atomizar
(dividir) los departamentos, especialmente aquellos donde sabe que va a
perder y Tarija es el experimento que ya está en marcha. Las amenazas de
que sólo recibirán apoyo del Gobierno central las gobernaciones en que
gane el oficialismo, nos están dando la pista de por dónde se quiere
conducir el proceso después de abril: si dejas que el guía espiritual de
la humanidad y la autonomía decida tu futuro te irá bien, caso contrario
prepárate para tu calvario. Sin embargo, para evitarnos días de dolor y
confrontación entre hermanos es bueno que los actuales gobernantes
comprendan que "con el puño cerrado no se puede intercambiar un apretón
de manos" (Ghandi) y que intentar hacer autonomías de pacotilla será un
craso error.
El autor es ciudadano de la República de Bolivia
http://www.columnistas.net
|