DOCUMENTOS

Memorándum

Quienes somos?

Los querembas

Las brigadas juveniles

El nuevo pacto con el estado Boliviano

Policía regional

SINDICATOS

Génesis

Acta de compromiso

Pronunciamiento por la paz

Cambas sin tierra

Proyecto Autonomía Nacional

Invasión del BENI

Indigenas

TESIS

Los cruceños y su derecho de libre determinación

400 años de lucha autonomista cruceña

La Nación Camba: Fundamentos y desafíos

ARTICULOS

Artículos de opinión

Jóvenes

PRENSA

Carta abierta a la ONU

CURIOSIDADES

La famosa vinculación caminera

Mercaderes de territorio

Santa Cruz 1810-1825

Rebelion de Santa Cruz la vieja

Acta de fundación de Santa Cruz de la Sierra

EXTRA

MAPA de Nación Camba

Símbolos

Videos

Banners

Vínculos

Concepto de autonomía

 

Algunas reflexiones a propósito de las autonomías regionales en Bolivia
Javier Matienzo Castillo
Abogado e Historiador tarijeño

Es curioso leer en la prensa boliviana, sobre todo en los medios de comunicación de la zona andina, críticas al movimiento autonomista en Santa Cruz y Tarija. Continuamente se califica a esta aspiración de "antipatriótica" pues responde sólo a intereses de un pequeño grupo que ostenta el poder. Quiero recordar no obstante, que el problema del "regionalismo" cruceño o tarijeño no es tan simple y superficial como se intenta sugerir.

No se puede olvidar de ningún modo que por algo más de los primeros cien años de vida independiente del país, la presencia del Estado nacional, sólo se hizo presente en la zona andina. La economía boliviana durante todo el siglo XIX y buena parte del XX giró en torno a la explotación minera de la zona andina, de ahí que las pocas iniciativas de desarrollo puestas en marcha, sólo se implementaron en el área de influencia de los ejes Sucre - Potosí y La Paz – Cochabamba - Oruro, sin intentar siquiera una verdadera política de cohesión e integración del territorio boliviano en su conjunto.

Zonas periféricas como el Oriente o el Sur del país recibieron poca o ninguna atención del gobierno central, preocupado sólo en hacer más rentable la minería. En muchas ocasiones estas regiones que se encontraban fuera del eje económico del país, quedaron abandonadas a su propia suerte. Tal vez el caso más dramático lo vivió el núcleo cruceño, que a mediados del siglo XIX, si ya de por sí estaba desvinculado del territorio nacional, con la época de lluvias vivía un período de casi medio año en que no tenía comunicación con el mundo.

Similar perjuicio vivió la Tarija de finales del siglo XIX. La época de auge de la economía y el comercio que vivió Tarija durante este período, intentó por vez primera traer un poco de desarrollo a la región. De aquella época datan construcciones tan representativas en la capital chapaca como la Casa Dorada. Las transacciones comerciales con Argentina favorecieron en gran medida este auge, alentado por la cercanía de un mercado importante para los productos argentinos, cual era el de la capital de Bolivia, todavía instalada en Sucre.

Si ya Tarija de por sí fue una zona periférica del país, el traslado de la sede del gobierno de Sucre a La Paz sumió a esa incipiente clase comerciante tarijeña de fines del siglo XIX en la más profunda ruina. ¿Qué interés podía tener el comercio con la vecina Argentina, cuando el nuevo centro de poder en La Paz solo miraba a los puertos del Océano Pacífico?

Dentro este contexto, me parece que difícilmente se puede exigir un sentimiento de "bolivianeidad" en regiones que dejadas de la mano de Dios durante casi siglo y medio por parte del Estado central Boliviano, tuvieron que sobrevivir a costa de su propio esfuerzo. Los lazos históricos que unen a cruceños y tarijeños con Bolivia son innegables y no dudo que los habitantes de estas regiones nos sentimos claramente identificados con ellos, mas si nuestros intereses regionales entran en conflicto con los intereses nacionales, sin duda antepondremos lo favorable a la región apartada donde hemos nacido, crecido y de la que hemos obtenido lo poco que tenemos.

Se califica también al movimiento autonomista de insolidario; y yo me pregunto ¿qué pasa con la guerra civil que vivió la Bolivia andina a fines del siglo XIX cuando los incipientes grupos de poder paceños lograron trasladar la sede del gobierno de nuestra histórica capital de Sucre? ¿Acaso este movimiento federalista de La Paz tuvo solidaridad? ¿Con qué moral la sociedad paceña puede criticar un movimiento que desconoce por completo, cuando al ganar una guerra fratricida enfrentando a aymaras y quechuas a voz de federalismo, no hizo más que acentuar el centralismo en beneficio de sus propios intereses?

El fracaso del modelo centralista es inminente. Para ejemplo basta señalar la extrema pobreza de las regiones de Potosí y Oruro, que a pesar de haber sido el principal pilar donde se asentó la economía boliviana del siglo XIX y buena parte del XX, constituyen hoy la región más deprimida del país. En este entendido, me parece que aún menos solidario es que el centralismo siga pretendiendo enriquecerse a costa de recursos ajenos sin reportar beneficio alguno a las zonas productoras.

Hace pocos días leía con desolación las declaraciones del Comité Cívico de Chuquisaca que llamaba a la unidad del país y se pronunciaba abiertamente contra las autonomías regionales, exigiendo la continuidad del modelo central de administración. Sobre estas declaraciones sólo puedo decir que me asombra la facilidad con la que los pueblos pueden perder su memoria histórica. ¿Es que acaso la culta Charcas ha olvidado que el centralismo paceño, luego de la translación de la sede del gobierno, ha sumido a su región en el olvido y atraso? La crítica situación económica en esta región, hoy se hace más latente si vemos los indicadores de calidad de vida y constatamos que Chuquisaca, junto a Oruro y Potosí –como ya señalamos- son las regiones con los niveles de pobreza más acusados en el contexto nacional.

Respecto al tema del gas y su exportación al mercado mejicano y estadounidense, se pretende también hacer creer a la opinión pública nacional que las clases dirigentes de Santa Cruz y Tarija traicionan las históricas aspiraciones del país a una salida soberana al mar, pretendiendo la utilización de los puertos chilenos. Acerca de esto quiero anotar un par de ideas. En primer lugar, Bolivia debe ser consciente que en temas comerciales, debe primar el criterio de la mayor rentabilidad, más aún si se trata de un "recurso estratégico" cual es el gas.

Las aspiraciones y reivindicaciones no se ven afectadas en lo más mínimo por una decisión de índole estrictamente comercial. La eventual utilización de un puerto peruano para la exportación del gas (por muchas facilidades arancelarias que se nos otorguen), resta gran parte de las utilidades que obtendría el Estado; en este sentido, considero que la elección del un puerto chileno fue y es la opción más acertada. Este mismo criterio comercial, fue el que siguió la sociedad paceña durante el siglo XIX en sus relaciones comerciales con los puertos del Pacífico, sobre todo en el caso de Arica. De hecho la construcción del ferrocarril La Paz - Arica es el más claro ejemplo de la legitimidad de potenciar la economía sin afectar nuestra aspiración a una salida soberana al Pacífico. El gran intercambio comercial con los puertos del Pacífico, llevó a que la economía paceña hiciera sentir su hegemonía y creciente poder político, hecho que llevaría no mucho después a la guerra civil y la consecuente translación de la sede del gobierno como ya mencionamos.

La postura que Tarija asume respecto a la autonomía en general y a la refundación de YPFB en particular, en este sentido debe ser entendida como irrenunciable e invariable, y aunque se señala que la región no posee aún las condiciones necesarias para esta nueva organización administrativa, la coyuntura económica –en todo favorable a Tarija- hace que sea el mejor momento para que los propios tarijeños seamos los que trabajemos para la construcción y afianzamiento de estas condiciones. Seguir a la espera de que esta labor sea asumida por el gobierno central, sería caer en el círculo vicioso en el que ya se ha vivido por tanto tiempo y del cual la región sólo ha obtenido atraso, postergación y desesperanza.

Considero que las aspiraciones autonomistas en Bolivia, buscan sin duda una mejor administración de los recursos económicos. Creo completamente legítimo que cruceños y tarijeños quieran que los beneficios de la explotación de sus recursos naturales redunden en un mayor desarrollo de su propia región y para ello plantean un nuevo sistema administrativo en el país. En Tarija la historia a transcurrido bajo la consigna que expresa una de las estrofas de nuestro himno regional que reza: "de Tarija la estrella algún día brillará con más vivo fulgor, entretanto a la patria cantemos dulces himnos de paz y de amor"; es momento pues que tarijeños y tarijeñas trabajemos juntos para hacer realidad un cambio que será el inicio de una nueva Tarija para nuestros hijos, los futuros tarijeños. Ha llegado la hora en que esa estrella de Tarija brille con todo su fulgor.



 

 

 

POR EL MOVIMIENTO NACIÓN CAMBA DE LIBERACIÓN

(ñane Retâ ... ojuhu porâve hague ojupe)

M.N.C.L.N 2000-2010