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APOCALIPSIS, ¿YA?
Pablo E. Roca T.
Nos acercamos al ultimo cuatrimestre del 2005 en un ambiente de relativa
calma; ambiente que prevemos en los sucesivos meses se tornara de alta
incertidumbre, política, económica, institucional y social y esperemos
que no sea con resultados desastrosos.
Perspectivas en el ámbito político:
La salida con apuesta eleccionaria, gestada por los políticos
tradicionales a la caída del Presidente Meza en Junio pasado, esta
permitiendo la tensa calma que vivimos actualmente; sin embargo lo más
probable es que esta precaria paz concluya pronto, pues las elecciones
probablemente no se realizaran en la fecha prevista o quizá en ninguna
otra; especialmente por la pronta sentencia del Tribunal Constitucional
sobre la asignación de parlamentarios que contempla la Constitución y
que deben ser distribuidos tomando como referencia el ultimo censo de
población.
Como consecuencia de este diferimiento, los ánimos monitoreados por la
dictadura sindical, se exaltaran, la situación política se polarizara,
se agudizara el enfrentamiento regional y las movilizaciones politico-sociales
se incrementaran, especialmente en la ciudad El Alto y el Chapare.
Para entender esto debemos coincidir, que la próxima contienda electoral
no esta referida solo al control del gobierno, sino lo que se busca es
un cambio de Estado y este proceso político de apropiación del poder,
debemos entenderlo teniendo en cuenta que Bolivia mantiene una economía
primaria y la percepción que se tiene de la riqueza, es aquella que
proviene de los recursos naturales; por lo cual la confrontación en
resumidas cuentas se da por la apropiación y distribución de la renta
gasifera, de la tierra y los recursos naturales.
En esta perspectiva revisamos los planteamientos de los grupos en
contienda: Por un lado vemos planteamientos, aunque tímidos, de
democracia liberal, libre mercado, propiedad privada, inversión
extranjera; como las bases de una sociedad modernizante que se integra a
la globalizacion y por otro; una nomenklatura sindical decidida por la
estatizacion, gobierno indígena, anulación de contratos con las empresas
extranjeras, nacionalización de los hidrocarburos, de los bosques, de
las minas, en general los recursos naturales, estatizacion de los
servicios básicos y un programa agresivo de distribución y toma de
tierras, ampliación de los cultivos de coca y oposición activa a su
erradicación y como bandera, la Constituyente que construirá este nuevo
Estado.
Perspectivas en el ámbito económico:
Actualmente la economía del país, gracias al ambiente externo favorable
para las exportaciones, goza de buena salud, basada principalmente en la
economía del gas y de las exportaciones agroindustrales.
Sin embargo la incertidumbre jurídica que significa la nueva ley de
hidrocarburos y las expectativas que levantan el discurso populista de
nacionalización de los hidrocarburos, ha paralizado las inversiones en
nuevos desarrollo de hidrocarburos y por lo tanto las posibilidades de
cumplir con los programas de exportación de gas y de segur captando
recursos.
Si revisamos las cifras económicas, veremos que cada vez somos más
dependientes de la economía del gas, por tanto si excluimos este
hidrocarburo del escenario económico, la situación será catastrófica,
cayendo tanto los ingresos de divisas por exportaciones, ingresos
tributarios, empleos y negocios derivados de la actividad
hidrocarburifera, lo que acelerara la pobreza y agudizara el conflicto
social
Por otra parte la economía agroindustrial del oriente, otro gran
componente de la economía nacional, ha paralizado nuevas inversiones,
por el permanente conflicto de la tierra y los planteamientos de
nacionalización de los derechos forestales y la consigna de la
redistribución de las tierras del oriente.
A su vez la producción agroindustrial, depende en gran parte de los
mercados preferenciales de la Comunidad Andina, Comunidad que cada vez
tiene menos interés en mantener esta situación, unos por su
participación en el TLC y otros como Venezuela por ventajas de menores
precios de los productos oleaginosos provenientes de la producción
subsidiada norteamericana.
Por otra parte la actitud del gobierno de Meza de no participar en el
Tratado de Libre Comercio (TLC) y los postulados de grupos políticos de
oponerse a esa negociación, deja de lado las posibilidades de acceso de
los productores del oriente y también de El Alto, a uno de los mercados
más importantes.
Si a lo anterior le agregamos una Asamblea Constituyente, que no cuenta
con una agenda de puntos mínimos de consenso, y más bien se prevé que
será el cambio total del sistema político y económico, no quepa duda que
a partir de Febrero y en los próximos meses y años, la situación del
país será de alta conflictividad, paralización de transporte,
inversiones y comercio.
Estas dos visiones de país confrontadas en las elecciones, seguramente
llegaran a un empate y por tanto cualquier sector que gane estará
imposibilitado de gobernar, salvo luego de una confrontación armada
donde el Ejercito decidirá cual visión de Estado y de país se impone.
Comentarios y conclusión optimista
Las clases medias y económicas ven en el movimiento indigenista y
populista, como la exclusión del país de la corriente mundial de
globalizacion, modernización y desarrollo a que aspiran y por tanto un
mecanismo de igualar a todos en la pobreza. Consideran además, que en un
país mestizo como Bolivia el indigenismo y las autonomías lingüísticas
que se postulan solo aumentaran la incomunicación, especialmente de los
grupos indigenas y la consiguiente perdida de oportunidades de acceder
al conocimiento tecnológico, comercial y cultural del mundo.
No es novedad, pero mencionamos que se esta produciendo, por temor a un
cambio catastrófico, el acomodo de ciertos grupos (empresarios quebrados
y profesionales poco exitosos) hacia donde equivocadamente creen que
sopla el viento. De aquí que veamos a todo lo largo del país, personajes
que postulan a nombre de la empresa privada su apoyo a las propuestas
populistas, buscando allí cobijo y protección. Esta actitud hace que
algún sector de clase media y pequeños empresarios menos informados, no
vean el peligro del aislacionismo que significara una política de
estatizacion y nacionalizaciones.
Por su parte las masas populares ven que el planteamiento de los
demócrata - liberales es mas de lo mismo, donde perciben que seguirán
siendo excluidos
Un aspecto fundamental que no debe olvidarse en esta pelea por los
recurso del gas y las tierras, es que ambos recursos se encuentran en
Tarija y Santa Cruz y por lo tanto se hace una necesidad estratégica de
la nomenklatura sindical, populista- indigenista, el apoderarse del
poder político y de la fuerza publica, para poder apropiarse de los
excedentes y eliminar, como se ha planteado, las regalías regionales,
para así poder construir su modelo económico.
Por esto, para los Departamentos productores se hace critica la elección
de los Prefectos pues esta autoridad legitima podrá en su caso comandar
las posiciones autonomistas y la defensa de los derechos que tiene los
Departamentos por sus recursos naturales, hidrocarburos y tierras.
Una equivocada percepción de esta nomenklatura, inspirada ideológica y
económicamente en Chavez y Venezuela, es desconocer que gas no es
petróleo. El petróleo se lo puede trasladar a cualquier mercado y en
cualquier tiempo, hasta en tinajas; el gas necesita grandes desarrollos
para su transporte y su utilización y esto implica confianza y seguridad
jurídica.
En estas circunstancias es previsible, ante el empate eleccionario
mencionado que los grupos económicos y cívicos del oriente y Tarija,
radicalizen su posición autonomista como un mecanismo de legitima
autodefensa.
Finalmente, como conclusión o mas bien deseo optimista, queda pensar que
los grupos democráticos de todo el país, de occidente y oriente, de
Santa Cruz y El Alto, desarrollen una propuesta de país y un plan
económico con inclusión y de base ancha; donde sobre la base de un
aprovechamiento racional de los recursos naturales podamos desarrollar
el nuevo capital, que es el hombre educado y capacitado, capaz por tanto
de crear un ambiente de progreso y desarrollo sin exclusión, sin guerras
ni conflictos étnicos.
La experiencia mundial nos muestra que las utopías de retorno al pasado
y los planteamientos raciales, aun de los excluidos, no ha conducido a
días mejores para nadie.
Lo que si ha funcionado es un Estado fuerte, con visión de largo plazo,
que hace cumplir las leyes y da seguridad jurídica a la inversión y a
los ciudadanos, y que apuesta por el crecimiento económico con inclusión
y a la generación de empleo de calidad.
Esperemos que así sea.
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